La Nefritis, toda la información sobre la inflamación de los riñones

La  Nefritis es una enfermedad que afecta nuestros riñones, es reconocida como un proceso de inflamación de estos órganos, la afectación de los riñones puede presentarse en diferentes partes del riñón sin embargo, en función de la parte afectada la Nefritis recibirá un nombre. Las causas que generan la enfermedad son múltiples y en este artículo podrá conocer todo sobre la Nefritis. Recuerde si reconoce en usted algunos de los síntomas de esta enfermedad,  por favor visite a su médico. No se automedique.

NEFRITIS

¿Qué es la Nefritis?

La Nefritis es  la afección que se genera en los riñones y provoca la inflamación de los tejidos de este órgano, por lo que sus funciones pueden llegar a ser afectadas, dificultando la filtración de los desechos que se encuentren en el torrente sanguíneo.

Existen muchos factores que pueden derivar en un Nefritis desde factores bacteriológicos, patologías de base, ingesta de medicamentos, procesos autoinmunes, entre otros, de ellos comentaremos en detalle más adelante.

Es importante conocer sobre la anatomía y función  de los riñones,  para comprender claramente no solo la importancia de estos órganos, sino conocer como la Nefritis los afecta,  ya que dependiendo de la zona inflamada, esta enfermedad que de manera general llamamos nefritis, recibe un nombre específico.

Los riñones son órganos glandulares, que tiene la función de filtrar las toxinas y todos las sustancias de desechos que se producen en nuestro organismo, producidos en los diferentes procesos orgánicos vitales, que se depositan en nuestro torrente sanguíneo y que son expulsados a través de la orina. Los riñones  se ubican a ambos lados de la columna vertebral, ocupando la región posterior del abdomen, a la altura de las dos últimas vertebras dorsales.

Los riñones no son iguales, por lo que no debemos alarmarnos si nos dicen que el izquierdo es más grande que el derecho o viceversa, esto es totalmente normal. Cada riñón cuenta con glándulas suprarrenales, las cuales se encuentran en una zona llamada capsula fibroadiposa. El tejido fibroso de los riñones  presenta una  abertura en la parte inferior que envuelve  al uréter y llega hasta la vejiga.

Con respecto a su forma, sabemos que es semejante a un grano de frijol, el mismo tiene una cara posterior y una anterior. En el hilio penetran los vasos sanguíneos y sale al uréter,  tienen  una cavidad profunda, que se llama seno del riñón. El seno del riñón se encuentra rodeado de masa adiposa, en la que se encuentran las divisiones de vasos renales y los conductos que dan origen al aparato excretorio.

Los riñones se encuentran envueltos por una cápsula fibrosa y están constituidos por dos estructuras distintas una que es la sustancia cortical y otra la zona medular.  La sustancia cortical que es de color rojo oscuro y envuelve a la sustancia medular. La sustancia medular penetra  en el riñón y forma las pirámides de Ferrein o radios medulares de Ludwig.

Otras que también surgen de la sustancia medular y que son de color claro son las llamadas pirámides de Malpighi,  se abre en unas estructuras llamadas cálices renales, las cuales convergen en el uréter. Entre las pirámides de Malpighi, se encuentran unas prolongaciones que reciben el nombre de columnas de Bertin.

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Los glomérulos son los que reciben la sangre de una arteriola y la vierten en otra arteriola de salida o eferente cuyo tamaño en más pequeño que el de la arteriola de entrada. El glomérulo está envuelto por una membrana de doble pared, la cápsula de Bowman y el conjunto de glomérulo y cápsula de Bowman se denominan corpúsculo de Malpighi.

El conjunto de glomérulo, cápsula renal y túbulo renal constituye la nefrona  que es la unidad funcional del riñón. Se estima que el riñón humano tiene más de 1 millón de nefronas.  La orina formada en la nefrona se recoge en los túbulos colectores y se abren directamente en los cálices renales. Estas son en grandes rasgos las estructuras del riñón.

Pero ¿cómo funciona? La sangre entra al riñón por la arteria renal, en el hilio, se divide en varias ramas para distribuirla por los lóbulos del riñón, pasan por las arteriolas aferentes que forman el ovillo glomerular.

Las paredes de estos capilares actúan como ultrafiltros, la sangre que sale a través de la arteriola eferente circula por los vasos capilares del riñón. Los capilares se van agrupando y forman la vena renal que vierte el contenido en la vena cava inferior. De esta manera los riñones eliminan los productos de desecho a través de la orina.

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Como podemos observar los riñones son unos órganos complejos estructuralmente y con una función tan importante, que al momento de fallar puede costarnos la vida, debido a que la sangre que circularía por nuestro organismo estaría llena de toxinas y sustancias de desechos.

Los signos y síntomas que pueden dar la señal que padecemos de una nefritis es la presencia de sangre en la orina, aumento de nuestra presión arterial, retención de líquidos la cual puede expresarse en la inflamación de las manos, de los pies y las piernas, entre otros.

Las inflamaciones que se producen en el riñón como hemos señalado se deben a diferentes causas, por lo que no todas las nefritis son iguales, algunos casos pueden llegar a ser graves y otros no y dependiendo entonces del tipo, frecuencia, sintomatología, lugar afectado del riñón, se tomaran las decisiones médicas para su atención.

La nefritis causa la  inflamación de los glomérulos renales, que como sabemos ahora son las estructuras que se encargan de filtrar y eliminar las toxinas y otras sustancias del organismo, por lo tanto, es de suma importancia que se mantengan sanos.

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Tipos

La nefritis es una enfermedad que afecta nuestros riñones, produciendo en ellos una inflamación que afecta su funcionalidad. Sin embargo, la nefritis puede afectar diferentes partes del riñón y dependiendo de la parte afectada y la causa que provoca el desarrollo de la nefritis, esta enfermedad puede ser llamada de manera diferente y por ello, es clasificada en diferentes tipos.

Los tipos de Nefritis son: la Glomerulonefritis, Nefritis intersticial o nefritis tubulointersticial, Pielonefritis y Nefritis lúpica. De cada una de ellas hablaremos en detalle más adelante. Es importante señalar que la nefritis también es clasificada como aguda o crónica.

La nefritis aguda es aquella que surge rápidamente y su desarrollo en violento y en corto plazo, generalmente son provocadas por una infección grave. Es crónica  cuando su desarrollo es lento y provocada por lesiones que son más graves a nivel de los riñones.

A continuación vamos a comentar sobre cada uno de los tipos de nefritis, donde se desarrollan, cuales son las causas que producen este tipo de afección, entre otra información de interés, recuerde es importante estar informado, pero no es una buena idea automedicarse.

Glomerulonefritis

La Glomerulonefritis, es la nefritis que afecta a los glomérulos del riñón, como ya sabemos estos son las estructuras en donde se realiza la filtración del plasma, por lo tanto, el desarrollo de una glomerulonefritis puede tener consecuencias importantes en nuestra salud.

La glomerulonefritis es un trastorno de los glomérulos, estos se inflaman y se produce un edema en los tejidos internos. Como consecuencia de ello, podemos tener episodios de hipertensión arterial y también podemos observar restos de sangre en nuestra orina.

La glomerulonefritis puede ser originada por una infección bacteriana, por condiciones genéticas hereditarias o por enfermedades autoinmunitarias. La glomerulonefritis puede ser aguda, es decir desarrollarse en breve tiempo o crónica, que tiene un desarrollo gradual.

La importancia de estar atentos a este tipo de afección, es que si se trata de una glomerulonefritis aguda, su desarrollo rápido puede afectar un gran número de glomérulos, afectando tanto la funcionalidad del riñón, que podemos llegar a sufrir una insuficiencia renal.

Generalmente la glomerulonefritis aguda es provocada por una infección de la garganta o de la piel, producida por la presencia del patógeno estreptococos, lo que inicia como una faringoamigdalitis estreptocócica, se complica y deriva en una glomerulonefritis aguda.

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Sin embargo, esta no es la única causa que puede derivar en una glomerulonefritis, también la infección con estafilococos y neumococos, infecciones virales e infecciones parasitarias pueden causar una glomerulonefritis aguda. También puede ser provocada por trastornos no infecciosos como por ejemplo una nefropatía por inmunoglobulina A, sufrir de Lupus, entre otras patologías no infecciosas pueden producir el desarrollo de una glomerulonefritis aguda.

Por su parte la glomerulonefritis crónica pareciera ser una consecuencia de la glomerulonefritis aguda, porque es provocada por los mismos trastornos. Es posible que en lugar de hacerse violenta se transforma en una patología de larga duración. Existen casos en los que la glomerulonefritis crónica está originada por causas genéticas, siendo su causa un trastorno genético hereditario.

Nefritis intersticial

La Nefritis intersticial también es llamada nefritis tubulointersticial, es la inflamación que se genera en los túbulos de los riñones y también la afección puede desarrollarse en los espacios que existen entre los túbulos y los glomérulos del riñón. Se llama intersticial por que este tipo de nefritis también afecta el tejido adyacente de los túbulos y este tipo de tejido es  intersticial, de allí el origen de su nombre.

Las causas de la nefritis intersticial es muy diversa, puede ser ocasionada por la presencia de toxinas que no han sido eliminadas y dañan a los riñones como Plomo, Cadmio, Ácido aristolóquico, entre otros, con la consecuencia de afectar a los túbulos. También esta enfermedad puede ser originada en consecuencia a la ingesta de ciertos fármacos, entre los que podemos mencionar antibióticos como penicilinas, ciprofloxacino, sulfamidas.

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Diuréticos como la furosemida, antiinflamatorios no esteroideos, tratamientos de quimioterapia, entre otros. La nefritis tubulointersticial puede ser una nefritis Aguda o Crónica. En la mayoría de los casos son reacciones alérgicas a este tipo de fármacos la que dan origen a la nefritis  intersticial, y su efecto puede ocurrir entre los 3 días del inicio de la ingesta y 3 semanas después.

También la nefritis tubulointersticial puede ser provocada por la presencia de enfermedades entre las que se encuentran el reflujo vesicouretral, se trata del retorno de parte de la orina desde la vejiga hacia el uréter, el Lupus, quistes en los riñones, el desarrollo de una pielonefritis puede derivar en una nefritis intersticial y también un origen autoinmunitario, entre otras.

La nefritis tubulointersticial muy frecuentemente generar una insuficiencia renal, por lo que se debe diagnosticar y atender tempranamente, debido a que el daño que puede ser generado por esta enfermedad en los túbulos, no solo afecta la función de los riñones en cuanto a la excreción de toxinas, sino que también se afecta la cantidad de electrólitos en la sangre.

Pielonefritis

La pielonefritis es un tipo de nefritis que se produce por el ingreso de infecciones a través de la uretra, esta infección se traslada y se aloja en los riñones. Este tipo de infecciones puede ser producida por innumerables factores, en los que incluso se encuentran hábitos higiénicos de las personas.

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El motivo principal por supuesto es la presencia de bacterias en la orina, pero existen factores de riesgo que potencian el desarrollo de este tipo de enfermedad, como es el uso de catéteres, malformaciones congénitas y el desarrollo de cálculos renales.  Condiciones como el embarazo, pueden también provocar el desarrollo de una infección urinaria que origine una pielonefritis.

Esto se debe que en la mayoría de los casos las mujeres embarazadas no pueden descargar toda la orina  que se encuentra almacenada en su vejiga y esto potencia el crecimiento de bacterias. La puerta de entrada de las bacterias es la uretra, pero pueden trasladarse a través del tracto urinario hasta llegar a los riñones.

Nefritis lúpica

La Nefritis lúpica, es u tipo de nefritis que también afecta a los glomérulos del riñón, no obstante la causa de este tipo de nefritis es el padecimiento de Lupus Eritematoso Sistémico, se trata de una enfermedad del sistema inmunológico. Es una enfermedad que se hace frecuente en más del 50% de los pacientes que sufren de Lupus Eritematoso Sistémico, lo que aumenta por supuesto las complicaciones que pueden estar asociadas a la propia enfermedad.

El aumento de complicaciones con el desarrollo de una nefritis lúpica es la falla renal. La nefritis lúpica es clasificada con base en los datos obtenidos de biopsias renales, lo que ha permitido identificar hasta seis tipos de nefritis lúpica. Las lesiones renales que se originan por el desarrollo de esta patología no son estacionarias, por lo que se pueden producirse transiciones entre los diferentes tipos, las cuales pueden generarse de manera espontánea en el paciente o como una respuesta al tratamiento.

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La nefritis lúpica Clase I se identifica por un hallazgo exclusivamente anatomopatológico, debido a que los pacientes son asintomáticos clínica y analíticamente, por lo tanto, no hay evidencias que permitan realizar una biopsia renal. Existe un consenso médico en considerar que la nefritis lúpica clase I es el estadio inicial de esta enfermedad.

Generalmente y debido a que no hay alteraciones clínicas no se recomiendan tratamientos con inmunosupresores. Por lo que solo cuando hay manifestaciones extrarrenales se indica el tratamiento para estos pacientes.

La aparición de proteínas en la orina en concentraciones significativas, síndrome nefrótico el cual es la presencia de hinchazón de manos, pies, cara por retención de líquido o sangre en la orina, en pacientes diagnosticados con nefritis lúpica clase I, ameritará una biopsia renal para determinar la evolución histológica hacia otras clases de nefritis lúpica.

En la Nefritis Lúpica  Clase II, se recomienda el tratamiento con glucocorticoides en los pacientes que presenten proteína en la orina, hipertensión arterial o ya hay un deterioro de la función renal. Todo esto guiado por expresiones extrarrenales.

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En los casos que se diagnostican pacientes con Nefritis Lúpica  Clases III y IV se consideran las clases más graves y por ello se hace necesario la atención inmediata del paciente. Se le suministra en la mayoría de los casos un tratamiento intensivo de asociación de corticoides e inmunosupresores.

Generalmente el inicio del tratamiento es agresivo y se usan  dosis elevadas de glucocorticoides. Recomiendan el uso de Prednisona con una dosis máxima de 60 mg/día. Con respecto a los inmunosupresores, hay mucha más evidencia clínica y son recomendadas  Ciclofosfamida, el Micofenolato mofetilo como medicamentos de primera línea en el tratamiento de inducción de la nefritis lúpica.

Por último la Nefritis Lúpica Clase V son casos muy graves y en realidad existen pocos estudios que permitan recomendar un tratamiento eficiente para esta clase de nefritis lúpica. Sin embargo, hay evidencias que muestran que un tratamiento combinado con prednisona y ciclosporina o ciclofosfamida, se obtienen mejores resultados que cuando es utilizado solo la prednisona.

Causas

Existen diversas causas que pueden provocar un caso de nefritis, como ya hemos ido señalando anteriormente, las causas pueden ser producidas por la  ingesta de fármacos que producen alergias en pacientes con sensibilidad a los principios activos.

Dentro de los tipos de medicamentos que se encuentra comprobado su efecto sobre la promoción de una nefritis, los antibióticos, analgésicos, diuréticos, antiinflamatorios no esteroideos, entre otros. Otra de las causas reconocidas por supuesto se encuentran las infecciones provocadas por bacterias, virus, parásitos y otros patógenos.

También nuestro propio sistema inmunológico puede ser el precursor de una nefritis, así como el padecimiento de enfermedades autoinmunes previas, como el Lupus eritematoso sistémico, el Síndrome de Sjögren, entre otras.

Las causas más comunes que pueden provocar el desarrollo de una glomerulonefritis, se encuentran las infecciones producidas por hongos y las infecciones virales como la hepatitis B y la hepatitis C. La inflamación de los vasos sanguíneos como la Granulomatosis con poliangitis, la Crioglobulinemia, entre otros.

Las causas pueden ser comunes entre los diferentes tipos de nefritis que pueden presentarse, sin embargo, existen enfermedades o factores que favorecen el desarrollo de un tipo en especifico. También la condición de salud previa de los pacientes influye en el desarrollo de determinado tipo de nefritis.

Síntomas

En referencia a los síntomas que pueden presentar los pacientes que sufren de nefritis, pueden ser muy variables entre pacientes, así como los síntomas que pueden presentar las personas dependiendo del tipo de nefritis que esté desarrollando.

Sin embargo hay síntomas que podríamos reconocer como generales, los cuales han sido referidos por pacientes con esta patología. Lo primero que perciben los pacientes es la disminución en la cantidad de orina, cada vez que van al baño.

Otro síntoma común es la inflamación de algunas partes del cuerpo, generalmente se presenta en la cara, las manos y los pies, esto se debe a la retención de líquido. Estas zonas pueden incluso mostrar enrojecimiento.

El aumento en la presión arterial es otros de los síntomas comunes en las personas que sufren algún tipo de nefritis. Cambio en el color de la orina, lo cual puede ser consecuencia del aumento en la concentración de proteínas y sedimentos en la orina. En los casos más avanzados puede identificarse sangre en la orina. Sudoraciones no comunes es otro de los síntomas que puede aparecer en los pacientes con nefritis.

Con la aparición de cualquiera de los síntomas indicados anteriormente, la persona debe asistir de manera urgente al médico especialista, en este caso se trata de un Nefrólogo, el se encargará de realizar los exámenes diagnósticos necesarios para confirmar el desarrollo de una nefritis.

Adicionalmente a los síntomas señalados, cuando se trata de una nefritis crónica, las personas pueden presentar pérdida del apetito, fatiga, dificultad para conciliar el sueño, escozor en la piel, calambres náuseas y vómitos.

Hay personas que son totalmente asintomáticas a las nefritis y su hallazgo se realiza de manera incidental, cuando por otras razones estas personas se realizan un análisis de control y se identifican características diagnósticas de una nefritis, como pueden ser valores anormales en la cantidad de proteínas, presencia en la sangre de urea o creatinina, son algunos de los resultados que permiten inferir este padecimiento.

Mas del 50% de las personas que padecen de glomerulonefritis aguda no presentan síntomas, sin embargo, cuando estos se hacen presentes el más común es la  inflamación de los tejidos, debida a la retención de líquidos, se evidencia principalmente en los párpados y luego en las piernas. En las personas de edad avanzada son muy frecuentes algunos síntomas inespecíficos, como náuseas y malestar general.

También como este es un tipo de nefritis que evoluciona rápidamente las personas sienten debilidad, cansancio y pueden desarrollar cuadros febriles. Por su parte, la glomerulonefritis crónica comúnmente las personas presentan síntomas muy leves o casi imperceptibles, pasando inadvertida en la mayoría de los casos.

Cuando se trata de Nefritis tubulointersticial aguda hay personas que pueden presentar pocos síntomas o ninguno y  los mismos varían de manera considerable. En los casos de Nefritis tubulointersticial aguda el cambio en el volumen de orina puede ser normal o inferior al habitual.

En otros casos más bien es excesiva la cantidad de orina producida, la frecuencia en la necesidad de ir al baño aumenta, sobre todo en la noche. Si se trata de una pielonefritis, los pacientes pueden presentar fiebre, dolor al orinar y dolor en la parte baja o lateral de la espalda.

Diagnóstico y tratamiento

Como indicamos si reconoce algunos de los síntomas indicados, debe asistir lo más rápidamente posible al Nefrólogo, quien al sospechar el posible desarrollo de una nefritis, pedirá realizar los análisis de sangre y orina, para poder identificar los valores que le permitirán conocer como se encuentra el funcionamiento del riñón.

También es posible que solicite o realice una ecografía, debido a que la imagen podrá permitirle al médico determinar si se trata de un desarrollo inicial de la enfermedad o ya tienen un tiempo de evolución. Esto es de manera general que los médicos realizarán el diagnóstico de una nefritis, sin embargo, los médicos necesitan conocer el tipo de nefritis que tiene el paciente, para poder indicar el tratamiento especifico a la patología en desarrollo.

Además es necesario conocer la causa que generó la nefritis, que como ya conocemos son diversas las causas que pueden provocarla. En las personas con glomerulonefritis aguda a menudo en las muestras de orina se identifican  cilindros urinarios,  glóbulos rojos o glóbulos blancos y en los análisis de sangre suelen identificarse cuadros de anemia.

En caso de que el médico sospeche el desarrollo de una glomérulonefritis, en la mayoría de los casos se complementa los estudios con una biopsia renal, para confirmar el diagnóstico. Para ello el médico debe colocar una aguja en la espalda y extraer una pequeña muestra de riñón. Luego esta muestra debe ser revisada bajo un microscopio debido a que se debe verificar la afección de los glomérulos y estos miden micras. No deben temer a la biopsia, en realidad es un procedimiento invasivo, pero es rápido, sencillo y se utiliza anestesia local.

Cuando el médico decide identificar la causa que generó la glomerulonefritis, solicitará se realice un cultivo de garganta para identificar la posible infección por vía de estreptococos. La presencia de anticuerpos en sangre pueden ser más alto de lo normal, con estos análisis se confirma la causa raíz de la nefritis. Cuando se sospecha que la causa es autoinmunitaria, se realizan análisis de sangre para buscar los autoanticuerpos que son los que se producen en defensa del propio organismo.

Para el diagnóstico de la nefritis tubulointersticial, se realizan pruebas de laboratorio y  pruebas de diagnóstico por imagen. Con las pruebas de laboratorio se busca identificar la función renal, los cuales serán detectadas por el médico especialista, si encuentra en los resultados, presencia de productos que deben ser desechados y se encuentran en sangre.

Una concentración baja de fosfatos o potasio, también es un indicio de que está sucediendo algo con la función renal. La biopsia renal no está descartada del diagnóstico, siendo este un método que permite la confirmación de las sospechas del nefrólogo, sin embargo, no suele ser utilizado a menos que se hayan agotado todas las pruebas no invasivas y no se encuentre la causa.

Otro de los hallazgos que pueden confirmar el diagnóstico de nefritis tubulointersticial es la presencia de eosinófilos o glóbulos blancos en la orina, por lo general cuando son identificados significa que la persona puede padecer nefritis tubulointersticial aguda, generada por una reacción alérgica. Si se realiza un examen ecográfico y los riñones están aumentados en tamaño esta puede ser la  prueba diagnóstica que permita diferenciar una nefritis tubulointersticial aguda de una nefritis de aparición súbita.

Para realizar el diagnóstico de la pielonefritis se debe realizar un análisis integral, porque para su diagnóstico el médico tratante debe tomar en cuenta el estado general de salud del paciente. Se debe iniciar por un examen físico general, control y comparación de la presión arterial, determinación de la frecuencia cardiaca, temperatura y por supuesto un examen de orina, que permita identificar la presencia de posibles bacterias.

En caso de detectar la presencia de bacterias en el examen de orina es necesario determinar la causa, las cuales son muchas, porque pueden ser captadas durante las relaciones intimas, mala higiene del paciente, causas socioeconómicas que potencian el desarrollo de la patología, por la ausencia de servicios básicos mínimos, entre otros.

Con respecto al diagnóstico de la nefritis lúpica, se realizarán los exámenes de rigor como son los análisis de sangre y orina y se verificará la patología de base como es el padecimiento de Lupus Eritematoso Sistémico, condición necesaria para el desarrollo de este tipo de nefritis.

Ahora vamos a conocer sobre  los tratamientos recomendados para mejorar y curar la nefritis, estos deben estar dirigidos específicamente a cada caso en particular, a la causa que generó la patología, al control del paciente y la repuesta favorable al mismo, por lo que no se deben automedicar, ya que es sumamente peligroso y contempla un gran riesgo.

Como hemos señalado los medicamentos, dosis y duración del tratamiento son variables y dependerán del tipo de nefritis. Con respecto a la glomérulonefritis, hay casos en que los pacientes se recuperan solos, por lo que el médico solo realiza el seguimiento y control. En otros casos es necesario el uso de varios tipos de medicamentos para poder hacer sentir mejor al paciente, con respecto a los síntomas y por supuesto controlar la enfermedad.

Dentro de los tratamientos se prescriben diuréticos para mejorar la retención de líquidos, antihipertensivos para controlar la presión arterial. En oportunidades se usan corticoides o inmunosupresores, que van dirigidos al tratamiento propio de la inflamación.   Con respecto al tratamiento de la nefritis tubulointersticial, la  función renal generalmente mejora con la suspensión de los fármacos que pueden haber causado la enfermedad.

Para tratar la pielonefritis, el tratamiento principal es a base de antibióticos, el cual dependerá del tipo de bacteria que causó la infección. El tratamiento va acompañado con la ingesta de gran cantidad de líquidos, para ayudar el funcionamiento de los riñones y la eliminación por la orina de los patógenos.

En la nefritis lúpica debe ser determinada la clase de la enfermedad para poder ser más efectivos en el tratamiento, sin embargo, el uso de Prednisona oral es el tratamiento de base habitual. Muchos especialistas optan por el tratamiento combinado con inmunosupresores, el cual según los resultados es más eficaz que la monoterapia con corticoides.

Los animales pueden tener nefritis?

La Nefritis crónica no solo es una enfermedad que se presenta en los seres humanos, también los animales pueden sufrir de esta enfermedad.  Según los casos que han sido atendidos se hace mucho más frecuente en perros y gatos, mientras que es menos frecuente en animales de fuerza y domésticos como por ejemplo  los bueyes y caballos.

Es una enfermedad tan frecuente en los pequeños animales domésticos, como en el ser humano, sin embargo, en los animales es más común una nefritis crónica, que una nefritis aguda. Por lo anteriormente mencionado los médicos veterinarios han llegado a pensar que en los animales la enfermedad evoluciona directamente a una nefritis crónica, sin pasar por la fase de una nefritis aguda.

Una de las causas más frecuentes del desarrollo de este tipo de enfermedad en nuestros animales domésticos es la alimentación. No es raro que siempre deseemos consentir a nuestra mascota, por lo que generalmente, cada vez que nos piden de nuestros alimentos, ellos son recompensados. En los casos en que la mascota es glotona y come de manera irregular durante el día y en grandes cantidades, se pueden generar problemas digestivos.

Cuando se presentan con regularidad digestiones no adecuadas en las que se generan gran cantidad de ácidos, se formaran residuos tóxicos , que eventualmente tendrán que ser eliminados. Se presentará una sobrecarga en el sistema que se encarga de la eliminación de toxinas, por lo que los riñones se fatigan se inflaman y se produce la nefritis. Los exámenes realizados en animales como perros y gatos, muestran que la enfermedad afecta de manera diferente al órgano y sus lesiones se presentan de manera distinta en cada uno de ellos.

Generalmente en los perros el riñón afectado se reduce, toma una coloración rojiza, mientras que en los gatos pueden reducirse o aumentar de tamaño y su coloración es amarillenta. Los síntomas en estos animales no son generalmente detectables por los dueños de las mascotas, por lo que son prácticamente inexistentes en las primeras fases de desarrollo, cuando son diagnosticados con nefritis, la enfermedad está muy avanzada y es posible que el animal la haya padecido durante años.

La razón por la que los síntomas no llaman la atención es que se trata de pulso acelerado, tensión alta, entre otras. Pero si notamos que nuestra mascota se rasca incansablemente a pesar de estar libre de plagas y enfermedades de la piel, ese prurito puede estar siendo generado por una nefritis, así que es recomendable llevarlo al médico veterinario.

Si se detecta de manera temprana, puede ser tratada, sin embargo, son más las oportunidades en donde es necesaria la intervención quirúrgica y en otras oportunidades los casos son tan graves que el médico veterinario responsablemente debe advertir la imposibilidad de salvar al animal.

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