Oligoterapia para nuestro metabolismo y el sistema inmunitario

Conoce acerca de la interesante oligoterapia, método de medicina alternativa que utiliza el poder de los oligoelementos para la sanación. Descubre en este artículo de que se trata, cómo funciona y cuáles son los oligoelementos, entre otros detalles que es conveniente saber.

Oligoterapia

¿Qué es la oligoterapia?

La oligoterapia es el método de medicina alternativa que se fundamenta en el uso de los oligoelementos, también referidos como bioelementos, para lograr el alivio de alguna afección o prevenir la aparición de dolencias.

Ahora bien, ¿qué son los oligoelementos? Estos son los minerales o elementos químicos esenciales que se encuentran en todos los seres vivos en concentraciones infinitesimales, pero que resultan indispensables para el buen funcionamiento y mantenimiento de la salud.

Son elementos esenciales que intervienen el metabolismo y tienen como función principal el facilitar el trabajo de las enzimas de manera de que se produzcan esas reacciones químicas que son necesarias para que el cuerpo humano funcione debidamente.

Como sabemos, las enzimas son proteínas encargadas de acelerar las reacciones de manera que sean realmente factibles y útiles biológicamente. En Hipertiroidismo se señalan otras afecciones en las que el metabolismo es afectado.

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Sin embargo, las enzimas no actúan solas, pues, generalmente, necesitan facilitadores o los llamados “cofactores enzimáticos”, entre los que se encuentran los oligoelementos, que son iones metálicos y metaloides, que promueven muchos procesos corporales.

Ellos ayudan a las enzimas en la regulación y normalización de las funciones tales como la digestiva, muscular, respiratoria y/o neurovegetativa, así como en las funciones metabólicas, entre otras. Podemos leer en Acatalasemia información interesante sobre las enzimas.

Ahora bien, el cuerpo humano no está en capacidad de producir los oligoelementos, por lo que es necesario incorporarlos mediante una saludable y balanceada alimentación, ya que el déficit de estas sustancias puede ser causa de diversas enfermedades.

Siendo la oligoterapia una terapia reguladora, requiere que se proporcionen al organismo esos elementos en las justas cantidades de manera tal de poder tener un funcionamiento normal del organismo.

Esta terapia ha sido empleada en múltiples ocasiones y situaciones para atender enfermedades de distinta índole.

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A tal fin se requiere de la ayuda profesional del especialista en oligoterapia, quien es el encargado de efectuar los debidos exámenes al paciente para poder diagnosticar, según su constitución y características físicas y psíquicas, la afección que le aqueja y determinar cuál o cuáles son los oligoelementos que pueden estar fallando.

Con dicha información el especialista tendrá todos los datos necesarios y podrá, entonces, prescribir el tratamiento más adecuado de oligoelementos según la dolencia.

Se debe recalcar que cada uno de estos elementos debe ser administrado en la dosis precisa, ya que un exceso o faltante de los mismos puede llegar a provocar desequilibrios capaces de generar otras disfunciones orgánicas.

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Historia de la oligoterapia

Los oligoelementos han estado siempre presentes en la vida del ser humano, aunque de manera empírica.

De hecho, los primeros datos acerca de ellos datan de unos 6.000 a. C., época de los sacerdotes caldeos en la antigua Mesopotamia, en la que se buscaba resolver algunos problemas de salud empleando estos elementos.

Ya en el siglo XIII, estando más avanzadas las investigaciones y uso de los bioelementos, se relatan casos de pacientes de bocio que fueron tratados con esponja marina calcinada con lo cual alcanzaron el alivio a su dolencia, siendo en esa época uno de los precursores de este tipo de uso el científico Arnauld de Villeneuve.

Mucho tiempo después, en el Renacimiento, el médico Paracelso los prescribía a sus pacientes en porciones mínimas, que son las realmente curativas, previniendo excesos tóxicos, que pudieran convertirse, más bien, en veneno.

En 1820 se comenzó practicar la terapia desarrollada por el médico francés Jean Francois Coindet, quien aplicó yodo a sus pacientes con bocio, quienes experimentaba, después de ocho días de tratamiento una notoria mejoría en su condición. Estas experiencias quedaron documentadas en el artículo “Mémoire sur la découverte d’un nouveau remède contre le goitre”.

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Luego, en el siglo XVIII, continuó esta investigación Samuel Hahnemann, quien fuera el fundador de la terapia homeopática.

Sin embargo, no fue sino hasta un siglo más tarde que se comenzó a apreciar realmente la importancia de los oligoelementos en el mantenimiento del equilibrio fisiológico y la salud.

Esto sucedió gracias al químico y biólogo francés Gabriel Bertrand, reconocido como uno de los padres de la enzimología, quien con su trabajo en 1894 descubrió cuán importante es mantener las concentraciones mínimas saludables de los oligoelementos en el cuerpo.

En 1897 Bertrand pudo corroborar, con sus constantes pesquisas sobre estos elementos, que definitivamente son esenciales los oligoelementos en trazas infinitesimales, como componentes de las enzimas participando en la síntesis de las mismas para el debido crecimiento y reproducción de los seres vivos.

Bertrand hizo la descripción de cual es la función relevante de los bioelementos en la catálisis enzimática de las reacciones bioquímicas.

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Sin embargo, como el verdadero padre fundador de la oligoterapia o  medicina funcional se considera al médico francés Jacques Ménétrier, quien orientó y concentró su trabajo con los bioelementos hacia el área de la sanación logrando determinar que debido al nivel de carencia que se detecte en el paciente puede conllevar a perturbaciones funcionales.

Este trabajo le permitió establecer cuales eran las dosis requeridas que administradas debidamente bajo forma fisicoquímica permiten re-equilibrar los intercambios y normalizar las funciones orgánicas.

Ménétrier profundizó en los estudios que había hecho Bertrand y mediante sus propias investigaciones logró sentar las bases de la terapia de los oligoelementos en 1932. Se ocupó de definir, sustentar y describir debidamente las diátesis o predisposiciones morbosas que se producen en el cuerpo y que son el fundamento esencial de su terapéutica y aplicó los oligoelementos para corregirlas.

Es gracias a estos trabajos de ambos científicos que se les reconoce como los padres esta terapia, pues debido a ellos se le otorgaron a los oligoelementos la relevancia que realmente tienen.

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Dicha relevancia se ha ido consolidando a través del tiempo y, de hecho, desde los años sesenta del siglo XX los oligoelementos son parte integral de los componentes terapéuticos de la medicina académica, aunque ésta, a diferencia del método oligoterápico, los emplea en casos en que se ha detectado la carencia y tratándola mediante el suministro de altas dosis.

En la actualidad es bien conocido que los oligoelementos participan en gran parte de los procesos enzimáticos y en la puesta en funcionamiento de los leves mecanismos que contribuyen a acelerar las reacciones vitales y a mantener el equilibrio biológico.

¿Cómo funciona la oligoterapia?

Para realizar la oligoterapia se requiere efectuar un estudio exhaustivo del paciente a fin de identificar su “terreno” y poder descubrir que oligoelementos puede necesitar y poder prescribirlos para mejorar su condición de salud, equilibrando sus reacciones fisiológicas.

La noción de “terreno” o diátesis en la oligoterapia está referida a la predisposición del cuerpo humano a padecer determinada enfermedad, la cual, en ocasiones, puede ser de condición hereditaria.

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Ese terreno es el que determina el porque cada persona responde de manera distinta a los tratamientos. De allí que sean individualizados y no ser recomendados a otros.

Al respecto, en la oligoterapia se distinguen cuatro “terrenos”, que podríamos también denominar síndromes reaccionales, a saber:

  • Terreno hiperreactivo. Se aplica un tratamiento a base de manganeso. Este terreno se caracteriza porque los sistemas de regulación dan una respuesta rápida y excesiva.
  • Terreno hiporreactivo: Se basa en el tratamiento relacionado con manganeso-cobre y la respuesta de los sistemas de regulación es lenta e insuficiente.
  • Terreno distónico: Está asociado con el manganeso-cobalto y proporciona una respuesta inadecuada de los sistemas de regulación, lo que podría significar que hay un daño “funcional” que puede derivar en lesión.
  • Terreno anérgico: Está relacionado con cobre-oro-plata y presenta una respuesta muy débil, casi inexistente de los sistemas de regulación.
  • Terreno o síndrome desadaptación o endocrino: Se relaciona con los desajustes de zinc-cobre (Zn-Cu) o el zinc-níquel-cobalto (Zn-Ni-Co). Éste no se trata de un síndrome reaccional, sino que las manifestaciones funcionales de éste pueden alterar a alguno de los antes mencionados en determinado momento.

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Los terrenos hiper e hiporreactivo se asocian a niños, jóvenes o adultos jóvenes, a condiciones heredadas.

En cuanto al terreno distónico se ubica en el rango de edades entre 40 y 50 años, aun cuando se han registrado casos de personas de 30 años o menos, que son afectadas por un estilo de vida acelerado, que afecta su sistema inmune.

Al anérgico pertenecen principalmente los ancianos, pero también se puede llegar a éste transitoriamente por situaciones accidentales o enfermedades graves.

 ¿Cuáles son los oligoelementos?

La oligoterapia distingue oligoelementos tipo metaloides y los metálicos o metales con el fin de poder aplicarlos de la manera más apropiada y efectiva, dependiendo de la causa de la dolencia, si es ocasionada por una alimentación deficiente, o por estrés, por enfermedades, etc.

Encontramos, por un lado, los oligoelementos metaloides que son el flúor, yodo, selenio y silicio y, por el otro lado, los metales el cromo, cobalto, hierro, litio, manganeso, molibdeno, níquel, cobre, estaño, vanadio y zinc.

Al sentir algún síntoma o afección, el paciente debe consultar con el especialista a fin de lograr conocer cómo complementar la alimentación con oligoelementos o detectar el oligoelemento deficitario antes de que la enfermedad pueda ocasionar daños irreversibles.

Mediante la oligoterapia se logra re-equilibrar el metabolismo y se puede volver a recuperar la salud o, si hay una enfermedad latente, detener su evolución.

Cada oligoelemento tiene una función específica destinada a un órgano en particular. A continuación señalaremos estas funciones de los bioelementos más usuales en las terapias:

Manganeso (Mn)

Uno de los bioelementos más empleado que alivia las alergias. Igualmente, es importante para los huesos y para las funciones reproductoras.

Se  puede obtener principalmente en alimentos como el aguacate, alfalfa, frijoles secos, arroz integral, arveja seca, espinaca fresca, remolacha bulbo, lechuga, perejil, hojas de nabo, avena, avellana, remolacha hoja, pan de centeno, nuez, cebada, maní, almendras, coco, piña fresca.

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Entre sus funciones está el servir como componente de enzimas antioxidantes y ayuda a disminuir el estrés oxidativo, y acelerar el metabolismo de carbohidratos, lípidos y glucoproteínas.

Además, interviene en regular la coordinación y los reflejos neuromusculares, en la secreción de hormonas de la tiroides, la digestión y la síntesis de proteínas. Por otro lado, contrarresta las migrañas, tiene efectos sobre la reproducción, la coagulación sanguínea y el crecimiento.

De no existir las cantidades apropiadas en el cuerpo, pueden ocurrir problemas de crecimiento y desarrollo de los huesos, así como perturbaciones de la síntesis y metabolismo de la insulina, del hígado graso y ataxia.

Si se presenta un exceso de manganeso, puede hacer que se reduzca la absorción de hierro y que se presenten alteraciones del sistema nervioso que generarían síntomas psicóticos y parkinsonismo.

Por otra parte puede ocasionar distorsiones en el sistema reproductor y el inmunológico, producir nefritis, mutagenicidad y carcinogénesis.

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Zinc (Zn)

Está íntimamente relacionado con la inmunidad e interviene en el funcionamiento de ciertas hormonas y procesos de crecimiento. Asimismo interviene en la producción de insulina, la formación de espermatozoides y la defensa del sistema inmunitario.

Las principales fuentes de zinc son la semilla de auyama, leche, mariscos, granos, germen de trigo, levadura de cerveza, huevo, carne, entre otras.

Actúa como un componente de enzimas antioxidantes para ayudar a mantener la homeóstasis de los tejidos y prevenir el estrés oxidativo. Contribuye con el mantenimiento del equilibrio dinámico ácido básico, así como la síntesis de proteínas y la síntesis de insulina.

Interviene en la protección del ADN y mejora la fertilidad. Cumple una función anticancerígena. Se ha corroborado que trabaja sobre los procesos de cicatrización y regeneración de los tejidos. Incrementa el crecimiento y la actividad mental.

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La falta de zinc hace que se presenten riesgos de enfermedades por estrés oxidativo, entre ellas las anomalías congénitas, alteración de testículos y óvulos, esterilidad, aborto.

Se pueden presentar también alteraciones del sistema inmune con susceptibilidad a infecciones, perturbación en el metabolismo de la hormona tiroidea, hiperplasia prostática, ocasionar en los niños problemas de crecimiento, dificultad para cicatrización, etc.

Ahora bien, si se exceden las cantidades recomendadas; es decir, más de 150 mg/día, pueden aparecer irritación gastrointestinal, reducción de niveles plásmaticos de HDL, vómitos, anemia y depresión de la función inmunológica.

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Flúor (F)

Actúa mayormente en los huesos y dientes, pues permite la fijación del calcio, sobre todo en los períodos de crecimiento y formación de los huesos, pero también contribuye a prevenir o retrasar la osteoporosis.

Mantiene el buen estado del esmalte de los dientes y los fortifica, por lo que ayuda a prevenir la aparición de caries.

Se obtiene de las carnes, verduras, frutas y mariscos, así como del agua potable fluorada y cremas dentales.

Su carencia puede dar origen a la caries dental y a incrementar los riesgos de osteoporosis. En cuanto a un exceso de este oligoelemento, éste puede ocasionar fluorosis dental, hipomineralización del esmalte, muerte.

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Cobalto (Co)

Interviene en el sistema circulatorio. Forma parte integral de la vitamina B12.

Trabaja sobre la regulación del sistema neurovegetativo y ayuda a normalizar la presión arterial y a dilatar los vasos sanguíneos. Por otra parte, favorece la fijación de la glucosa en los tejidos.

Las fuentes primarias de Co son el huevo, queso, yogurt, alfalfa, sardina, arenque, leche de vaca.

Otras de sus muchas funciones es el contribuir con la formación de los glóbulos rojos, la absorción de hierro, ser precursor de la hemoglobina. Igualmente, previene los espasmos arteriales, la migraña y el exceso de azúcar.

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Cuando es deficitaria la concentración de Co, puede aparecer la anemia de células en hoz, anemia perniciosa y la, talasemia.

Si hay exceso de cobalto, sobre todo si se ingiere como sales de cobalto inorgánico, es probable que haya un incremento del estrés oxidativo, mutagenesidad, cardiomiopatía y policitemia.

Yodo (Y)

Interviene en el funcionamiento de la tiroides y en producir energía en el cuerpo.

Se trata de un elemento esencial para que haya un buen desempeño de las glándulas tiroides, pues interviene en la formación de las hormonas tiroideas (T3 y T4), encargadas de regular el metabolismo basal y, por ende, el crecimiento y las funciones de otros sistemas del organismo.

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Contribuye a la síntesis de muchas proteínas y actúa sobre el metabolismo de carbohidratos y lípidos. El yodo lo encontramos en alimentos como algas marinas, cebollas, vegetales cultivados en suelos ricos en yodo, mariscos, sal yodada, etc.

Funciona como componente principal de las hormonas tiroides. Además, interviene en el crecimiento y desarrollo, en el metabolismo y sobre la agilidad mental de la persona.

La carencia de este elemento conlleva a la aparición de bocio por hiperplasia de la glándula tiroidea. Asimismo, puede generar aborto y anomalías congénitas, así como aumentar los riesgos de mortalidad perinatal.

Puede dar lugar a problemas psicomotrices, de apatía, sordera, desarrollo mental, hipotiroidismo, mixedema, entre otros. Mientras que un exceso de la misma produce bocio, hipertiroidismo.

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Níquel (Ni)

Potencia los procesos de crecimiento y de defensa del organismo, además de actuar en la formación de células de la sangre.

Se encuentra mayormente en las nueces, cereales integrales y chocolates. Funciona esencialmente para promover la síntesis de insulina.

Su carencia puede hacer que disminuya el crecimiento y la hematopoyesis, así como generar dermatitis, anemia, deformidad en huesos largos, etc.

Aún no hay precisión entre los estudiosos de esta disciplina en cuanto a los efectos de un exceso de níquel, por lo que no se señala ninguno definido.

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Cromo (Cr)

Su principal función es actuar sobre el metabolismo de los azúcares, lo que permite reforzar la acción de la insulina, favoreciendo el ingreso de glucosa a las células. Un aspecto a considerar es que normalmente disminuye con la edad.

Las fuentes más abundantes de Cr son la carne de pollo, cereales integrales, aceite de maíz, leche, pan, granos, levadura de cerveza.

Entre las funciones más importantes que realiza el Cr está el fortalecer la acción de la insulina, que redunda en mayor tolerancia a la glucosa y aminoácidos. Por otro lado, contribuye al crecimiento, al metabolismo de carbohidratos, lípidos y proteínas. También facilita la regulación de la tensión arterial.

Ayuda a establecer cualquier perturbación congénita del ADN y, además, disminuye el colesterol sérico y HDL.

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La falta de cromo puede alterar la tolerancia a la glucosa, pudiendo generarse diabetes mellitus. Puede afectar la fertilidad, ya que se puede reducir el número de espermatozoides. Asimismo, puede dar lugar a neuropatía periférica e hiperlipidemia.

Si hay una concentración excesiva de Cr, se recalca que no se debe ingerir en forma de sales inorgánicas, pues este consumo en exceso ocasiona úlceras y dermatitis alérgica, además de ser un potente tóxico y carcinógeno que promueve estrés oxidativo. También puede generarse cáncer de pulmón.

Hierro (Fe)

Actúa primordialmente en la sangre, tejidos y en la vitalidad corporal, ya que interviene en la síntesis y función de la hemoglobina, en las enzimas de producción de energía, de colágeno, de elastina y de los neurotransmisores.

El hierro lo podemos obtener en alimentos como la espinaca, hígado de res, caraota negra, levadura de cerveza, yema de huevo, quinchoncho seco, salchicha, mortadela, soya, melaza, catalina, frijol, pepitonas, garbanzo, melocotón seco, chigüire seco, germen de trigo, almeja fresca, solomo, avena, entre otros.

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Cumple una importante función en la síntesis de hemoglobina (proteína de la sangre), mioglobina y, además, contribuye a la formación de glóbulos rojos y tejido muscular.

Es importante para mejorar los mecanismos de defensa e inmunológicos, para el correcto metabolismo de las vitaminas del complejo B.

Promueve el transporte de O2 que ayuda a la respiración celular. Actúa sobre el metabolismo oxidativo e interviene en la síntesis del ADN. Contribuye al buen desempeño de las personas que se ejercitan a menudo, mejorando su rendimiento, y, además, en el control de la temperatura corporal.

La falta de Fe puede dar lugar a la anemia microcítica, mientras que su exceso puede generar estrés oxidativo con lo cual se facilita que se formen radicales libres (OH), que conllevan a riesgos de enfermedades asociadas al estrés oxidativo, irritación gastrointestinal, insuficiencia hepática.

Asimismo, pueden incrementar las infecciones, diabetes, siderosis y riesgo de cáncer.

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Selenio (Se)

Se trata de un potente antioxidante y quimiopreventivo y, además contribuye al buen desempeño de los músculos. Contribuye a proteger el sistema cardiovascular y se dice que puede retardar la aparición de cataratas, así como prevenir ciertos tipos de cáncer.

Las principales fuentes de selenio son  leche, queso, carnes, yogurt,  pan, cereales integrales, mariscos, granos, pan, germen de trigo, leguminosas,. Se trata de un componente de las enzimas antioxidantes y posee efectos antioxidantes sinérgicos con la vitamina E.

Evita aquellos procesos patológicos relacionados con el estrés oxidativo, ayuda a normalizar la síntesis por el ARNm de glutatión peroxidasa, oxidativo, es anticáncer y participa en la activación del sistema inmune.

Es un rejuvenecedor, que además interviene en el tratamiento y prevención de la caspa y previene los malestares del climaterio, la caída de cabello, seborrea.

Si no hay suficiente concentración de Se, se pueden ver comprometidos el color de los dientes, pudiendo, además, sufrir de caries, generar desnutrición, producir calvicie, entre otros efectos.

De haber un exceso mayor de 200 mcg/día, se recomienda no ingerir sales inorgánicas. Este exceso puede dar lugar a la pérdida del cabello, uñas y dientes.

Por otra parte, puede haber inhibición a la síntesis de proteínas, aparecer lesiones cutáneas, náuseas, diarreas, inapetencia, neuropatía centrales, periféricas, letárgica, irritabilidad y fatiga.

Cobre (Cu)

Es un elemento que actúa en la síntesis y función de la hemoglobina, así también en la formación de melanina y producción de colágeno, elastina y neurotransmisores. Además, ayuda a estimular el sistema inmunitario.

Se obtiene de las lentejas, arvejas secas, aguacates frescos, levadura de cerveza, mejillón, coco seco, hígado de vaca, melaza, brócoli, avena, langosta fresca, alfalfa, queso parmesano, higo seco, germen de trigo, aceituna, cebada, conejo, arroz integral.

Cumple un rol importante como componente de enzimas antioxidantes y actuar como en el metabolismo oxidativo. Promueve el que se forme el tejido colágeno y conectivo e interviene en la síntesis de catecolaminas y la mielinización del sistema nervioso, con lo cual se favorece la comunicación entre neuronas y transporte de impulsos nerviosos.

Tiene que ver con el metabolismo del hierro, selenio y la vitamina C. Por otra parte, facilita la síntesis de hemoglobina.

De no haber suficiente cantidad de Cu puede conllevar a la anemia, mientras que un excedente puede hacer que se reduzcan los niveles de cinc, generar depresión, menstruación irregular, insomnio, caída de cabello, etc.

Magnesio (Mg)

Oligoelemento esencial para la síntesis de más de 100 enzimas. Además, permite la conservación de las células y sus membranas, así como la función muscular y el metabolismo óseo.

Se puede encontrar Mg en alimentos como levadura de cerveza, remolacha, espinaca fresca, acelga, germen de trigo, frijol seco avellana, almendra, maní, melocotón seco, avena, nuez, trigo, arveja seca, centeno, higo seco, lenteja seca, albaricoque seco, coco.

Se trata del segundo catión más importante a nivel intracelular después del potasio, lo que significa que es indispensable para el buen desempeño del sistema neuromuscular. Interviene en el mantenimiento del equilibrio de cloro, potasio, sodio, calcio y otros elementos. Permite el efectivo metabolismo de carbohidratos y previene las arritmias cardíacas.

Además, reduce las muertes por infarto y ayuda a controlar la depresión. Es importante en el tratamiento de la hiperglucemia y coma diabético.

La carencia de Mg genera fasciculaciones y espasmos musculares, coma, tetania franca, disfunción convulsiones tónico clónicas, miocárdica, entre otras afecciones. Asimismo, puede dar origen a la enfermedad de Alzheimer, trastornos de la personalidad, depresión, resistencia a la insulina.

De haber un exceso de Mg, puede conllevar a la reducción de los reflejos tendinosos, miotáticos y respiratorios.

Silicio (Si)

Actúa sobre las uñas, la piel, los huesos y el cabello. Es importante para la estructuración del esqueleto, ayudando a aumentar la elasticidad y resistencia en los huesos, ya que promueve la calcificación.

Previene la arterioesclerosis, retrasa el envejecimiento y promueve el equilibrio del sistema nervioso. Tiene que ver con los procesos de cicatrización.

Se puede encontrar Si en las diversas hortalizas, en los cereales integrales, en los tubérculos, etc. Facilita la síntesis del colágeno, así como la formación del tejido cartilaginoso y óseo.

Su carencia puede originar pérdida de elasticidad en la piel y otros tejidos, así como pelo y uñas quebradizos, pero su exceso puede generar cálculos renales.

¿Para qué se recomienda la oligoterapia?

La oligoterapia es recomendada por los especialistas porque sirve para nivelar los déficits corporales de alguno de los bioelementos, que ocasionan malestares que pudieran derivar en una enfermedad.

Como se ha señalado, cada uno de los oligoelementos tiene una función precisa dentro del cuerpo, ayudando a mantener el buen funcionamiento de todos los órganos, o a recuperar la condición de salud, según la afección a tratar. Por ejemplo:

  • El zinc, el hierro y el manganeso intervienen en muchas de las funciones fundamentales femeninas.
  • El azufre, por su acción purificadora, permite neutralizar y desechar las toxinas que se acumulan en célula.
  • El cobalto está encargado de regular el sistema nervioso y es esencial para la formación de la sangre.
  • El yodo permite normalizar la hormona tiroidea y controlar el metabolismo.
  • El flúor trabaja mayormente sobre huesos y dientes.
  • El cobre estimula el sistema inmunitario y es esencial para la síntesis del hierro y de la vitamina C.
  • El cobalto actúa sobre el sistema circulatorio.

Para establecer el tratamiento a seguir, se consideran las propiedades de cada oligoelemento, tomando en cuenta las consecuencias tanto de su carencia como de su exceso, ya que uno y otro pueden resultar perjudiciales para el buen desempeño del sistema inmunitario.

Asimismo, no hay que dejar de recalcar que cada oligoelemento tiene una cantidad precisa de concentración que es la correcta a ser administrada en cada caso particular bajo la debida supervisión profesional y después de haber efectuado el examen médico respectivo.

Indispensable resaltar, sobre todo, el mantener una alimentación equilibrada, que es la que definitivamente previene cualquier dolencia.

Es muy importante, no obstante, tener una suplementación diaria de oligoelementos como parte de la alimentación diaria, ya que nuestras células se hayan permanentemente expuestas a enfermedades, estrés, fatiga y disgustos, que son los factores que generan las deficiencias.

Por otro lado, además de los beneficios que proporcionan los oligoelementos al organismo, también se utilizan para fabricar cosméticos, como aceites o cremas, aprovechando sus propiedades antioxidantes. Por ejemplo, algunos bioelementos como el magnesio, intervienen en la regeneración de la piel, brindándole suavidad y luminosidad.

Beneficios de la oligoterapia

Los bioelementos proporcionan una serie de beneficios que se materializan según el tipo que se esté ingiriendo.

En general, los oligoelementos pueden:

  • Permitir las reacciones metabólicas.
  • Restablecer las alteraciones fisiológicas del organismo.
  • Catalizar el trabajo de las enzimas.
  • Combatir los síndromes de la patología funcional.

 Tipos de oligoterapia

Según la dosificación y su forma de administración, se distinguen tres modalidades de aplicación de la oligoterapia: catalítica, nutricional y farmacológica.

Oligoterapia catalítica o reactiva

Es la terapia en la que se suelen emplear los oligoelementos de forma líquida. Para tal fin se elaboran unas ampollitas, cuyo contenido se deben ingerir. Es necesario mantener el líquido del bioelemento bajo la lengua por, al menos, uno o dos minutos, de manera tal que pueda ser absorbido vía mucosa oral.

Algunas ampollitas vienen en presentaciones unitarias, como por ejemplo, el cobre, prescrito contra la gripe y la virosis. Otras vienen combinadas, tales como manganeso-cobalto, que son efectivos contra las perturbaciones menopáusicas.

Oligoterapia nutricional

También es posible hacer la terapia tomando los elementos como complementos nutricionales, que vienen en presentación de cápsulas o comprimidos que se ingieren según la prescripción del especialista.

Esta terapia se inició en los años 50 del siglo pasado y se ha ido consolidando con el tiempo. Se sustenta en la noción de la cantidad diaria recomendada (CDR), con la cual se busca prevenir cualquier tipo de deficiencia alimentaria. Las concentraciones son prescritas en miligramos.

 Oligoterapia farmacológica

Se desarrolló en la década de los años 60. Para esta terapia se emplean los minerales como medicamentos prescribiendo dosis superiores a lo recomendado nutricionalmente. Se trata de atacar enfermedades en concreto, como es el caso del hiper o hipotiroidismo con el yodo o la osteoporosis con el flúor.

Se especifican concentraciones mayores al miligramo, considerando el umbral de toxicidad del elemento, pero bajo la debido supervisión médica, ya que, como se ha dicho antes, el exceso de oligoelementos puede resultar tóxicos o alterar la acción de otros minerales o vitaminas.

Tenemos, así, que las dosificaciones en la nutrición ortomolecular estarían dentro de la oligoterapia nutricional o la farmacológica, dependiendo de la dosis prescrita.

No tiene que haber alguna deficiencia nutricional para tomar los oligoelementos, ya que se pueden tomar para activar los procesos biológicos a fin de equilibrar al organismo que presenta determinada patología.

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