Aprende todo sobre el medicamento llamado Ifosfamida y más

Los tumores cancerígenos se caracterizan por formar una división celular que deja de ser controlada como el tejido normal. Este proceso es capaz de causar un desorden en la división de las células, lo que genera la pérdida de una inhibición por contacto que consiste en dejar de dividirse cuando se sitúan junto a células similares. Uno de los fármacos que ha sido desarrollado para llevar a cabo parte del mencionado proceso, y contribuir con los efectos positivos de la quimioterapia es el ifosfamida.

En estos casos, el efecto de la quimioterapia se basa en destruir las células cancerosas cuando se detiene el proceso de división celular y, a su vez, ésta tiene la capacidad de inhibir el desarrollo de las cadenas de ADN que contienen los mencionados microorganismos. (Ver artículo: cobicistat)

¿Qué es?

Aclarado el punto, es necesario explicar en qué consiste este fármaco. En este sentido, el ifosfamida forma parte de la familia de los antineoplásicos, los cuales son unos fármacos que impiden el nacimiento, crecimiento y desarrollo de células que son capaces de propagar y formar los tumores malignos. (Ver artículo: lopinavir)

Asimismo, este medicamento es un agente quimioterapéutico que funge como coadyuvante en el tratamiento de neoplasias malignas, entre las cuales destaca el de cáncer de pulmón, carcinoma de endometrio, cáncer del cuello uterino, hipernefroma, carcinoma de páncreas, linfomas no Hodgkin y enfermedad de Hodgkin.

A continuación, este vídeo explicará de manera sencilla en qué consiste esta familia de medicamentos llamados antineoplásicos:

¿Para qué sirve?

Como ya ha sido mencionado, el ifosfamida está indicado para tratar diversos tipos de afecciones cancerígenas, y sus componentes están indicados para las enfermedades que se nombrarán a continuación, pues de esta manera se puede tener un mejor conocimiento de ellas:

  • Linfoma no Hodking: Este tipo de cáncer se origina cuando el cuerpo presenta una serie de anomalías que trae como consecuencia, entre otras cosas, la producción desnivelada de glóbulos blancos, también llamados linfocitos.

Esta enfermedad se caracteriza por atacar, principalmente, el tracto del sistema linfático aunque, como todo cáncer, es capaz de expandirse a través del cuerpo. Existen dos clases de Linfomas no Hodking, uno que afecta a los adultos y otro que afecta a los niños; no obstante, el tratamiento dependerá del nivel de la afección y del sistema inmunitario del cuerpo.

  • Enfermedad de Hodking: aunque esta afección guarda relación con la anteriormente explicada, se diferencian porque ésta afecta a los ganglios linfáticos de mayor tamaño, como lo pueden ser los de las axilas, los del cuello y los de la ingle.

Esta afección puede, de igual manera, desencadenar una serie de consecuencias negativas para todo el cuerpo humano, y su tratamiento también está basado en sesiones de radioterapia (cuando no es tan grave) y de quimioterapia (cuando la enfermedad ya está en una etapa avanzada).

Esta enfermedad tiene una particularidad que la diferencia de los demás tipos de cáncer, y es que con un diagnóstico temprano, es posible que tenga cura sin mayores consecuencias.

  • Cáncer testicular: El cáncer en los testículos radica en la aparición de un tumor cargado de células cancerígenas, el cual puede afectar a un testículo o a los dos.

Generalmente está afección ataca a hombres jóvenes, específicamente entre los 20 y 39 años, aunque existen otros factores que pueden determinar la formación de cáncer en este órgano, como un desarrollo testicular anormal, tienen antecedentes familiares de cáncer o tuvieron un testículo no descendido.

Los síntomas muy molestos y su tratamiento se basa en la quimioterapia, la cual, en muchos casos, puede desencadenar la infertilidad del paciente.

  • Cáncer vesical: Esta variable del cáncer se basa en la aparición de las células malignas de este tipo en las inmediaciones de la vesícula, que también son conocidas como células transicionales que recubren este órgano.

Algunos de los factores que propician la aparición de esta enfermedad son la exposición directa a químicos o a rayos propios de la radioterapia, así como también el exceso de fumar cigarrillos. Además, este cáncer puede dividirse en dos dependiendo de la forma de aparición del tumor:

  • Tumores papilares: Son aquellos que lucen como verrugas y están pegadas a un tallo específico.
  • Tumores no papilares: También llamados tumores sésiles, son de gravedad mayor y, por lo mismo, son menos frecuentes. En estos casos la apariencia física es plana y su presencia es mucho más invasiva que la anteriormente descrita.

ifosfamida

  • Cáncer de cuello uterino; Otra de las afecciones que pueden ser tratadas con el ifosfamida es el cáncer cervical o cáncer de cérvix uterino, el cual se basa en la aparición de un tumor maligno en la parte baja del útero (específicamente en la matriz) y generalmente es asintomático. (Ver artículo: doripenem)

Los factores que lo causan son diversos, pero el más prominente es el de la transmisión sexual, el cual se contrae a través de cepas del Virus de Papiloma Humano (VPH).

Entre los tratamientos se encuentran la radioterapia y la cirugía, aunque la quimioterapia es una de las más efectivas cuando la enfermedad ya está en un nivel mayor.

  • Cáncer de pulmón de células pequeñas y de células no pequeñas: Este tipo de cáncer se caracteriza por la aparición de células malignas en el tejido blando de los pulmones, los cuales suelen ser propensos a contraerlas y éstas, a su vez, son fáciles de propagarse.

El tabaquismo es uno de los principales factores que condicionan al órgano para la aparición de este tipo de células cancerígenas y, en cuanto a su tratamiento, solo se han creado medicamentos que ayudan a evitar la evolución de las mismas, pero no existe cura para esta afección.

  • Cáncer de cuello y de cabeza: El cáncer de estas zonas del cuerpo se basa en la presencia de una serie de tumores malignos que, generalmente, comienzan con la aparición de células escamosas en las superficies húmedas y en las mucosas que se encuentran en la cabeza y en el cuello.

Las glándulas salivales también están propensas a contraer estos microorganismos, pero esto ocurre en menor cantidad de casos. Por su parte, el tabaquismo sigue siendo una de las principales causas del desarrollo del cáncer que, en este contexto, está presente en la cavidad oral, en la faringe, en los senos paranasales, en la cavidad nasal, en las glándulas salivales y en la laringe.

En todas estas variables del cáncer está recomendada la ingesta del ifosfamida, cuya función puede ser de gran ayuda en el combate de la enfermedad, sobre todo cuando ésta se ha propagado a otros órganos y partes del cuerpo provocando lo conocido como “metástasis”.

Mecanismo de acción

Debido a que el ifosfamida se encuentre entre los medicamentos que forman parte de la quimioterapia, es importante explicar cómo funciona éste cuando es aplicado a través de este tratamiento. En este sentido, el mecanismo de acción de este fármaco consiste en la entrada de sus componentes al torrente sanguíneo por vía intravenosa u oral.

Una vez dentro del cuerpo, los medicamentos llegan a la mayor parte de él buscando las células cancerígenas que causan la enfermedad, para así inhibir la división de las mismas y evitar el máximo posible su propagación. En caso de que la enfermedad ya esté su etapa de metástasis el ifosfamida será de gran utilidad para reducir las consecuencias de estos en el organismo del paciente afectado.

En cuanto al papel que cumple el ifosfamida dentro del proceso de la quimioterapia, esto va a depender de la etapa del cáncer y del órgano (o los órganos) que esté afectando. El médico especialista en oncología deberá determinar si la quimioterapia será el tratamiento principal para combatir las células cancerígenas o se tratará, en caso contrario, de un coadyuvante.

Asimismo, cuando se prescribe la ifosfamida también es común que el paciente tenga que ingerir dosis de mesna, el cual no es un medicamento específico de la quimioterapia, pero se usa como protector de la vejiga de los posibles efectos de toxicidad que puedan aparecer al momento de ingerir el primer fármaco mencionado.

Nombre comercial

El ifosfamida es el nombre genérico del principal componente de este medicamento; no obstante, existen otros títulos que se refieren al mismo, los cuales van a depender de la empresa farmacéutica que los fabrique y también del país donde serán comercializados. (Ver artículo: citarabina)

En este sentido, son muchos los nombres comerciales que han sido creados para conseguir el ifosfamida, y entre ellos destacan los siguientes: Tronoxal, Ifex, Asoifos, Cuantil, Duvaxán, Delta Farma, I. Filaxis, Ifosmixán, IFX, I. Biocrom, Fentul e Ifocrís.

En cuanto a la presentación del medicamento, éste viene envasado en un frasco ámpula (que es para soluciones inyectables) en polvo, el cual trae 200 mg de ifosfamida, así como también existen presentaciones de 500 mg también en polvo.

Aun así, es importante destacar que también las presentaciones dependerán de la empresa que los fabrique y del país donde se comercialice. Consulte a su médico para asegurarse de cuál es la presentación y el nombre que tiene el ifosfamida en ese contexto específico.

Dosis de Ifosfamida

Las dosis de ifosfamida van a variar según diversos protocolos y depende del contexto específico de cada paciente. Además, en las cantidades también va a influir el tipo de cáncer que se está tratando y de lo que determine el médico especialista según la conveniencia de la persona afectada.

No obstante, a continuación se mencionarán algunas de las dosis más utilizadas, las cuales pueden servir de guía para los oncólogos y la población en general.

  • 3 gramos /m2 durante, aproximadamente, 2 a 3 días cada 3 a 4 semanas.
  • 5 gramos /m2 en una dosis única cada 3 a 4 semanas.
  • 1200 o 1800 miligramos /m2 durante 3 a 5 días cada 3 a 4 semanas.

Asimismo, existen diversos estudios médicos que han investigado la experiencia mundial de la aplicación de dosis del medicamento, llegando a la conclusión de que no se deben administrar más de 10 gramos /m2 por ciclo, la cual deberá dividirse en 5 días de tratamiento.

En este sentido, los mencionados ciclos podrán repetirse cada 3 a 4 semanas, pero esto deberá ser determinado por el médico que lleva los niveles del paciente, y debe tomar en especial consideración los de la hemoglobina. Esto último se debe a que los componentes del ifosfamida tienen contacto directo con la sangre, por lo que ésta deberá ser óptima para seguir recibiendo al fármaco mencionado.

A su vez, es importante resaltar que el ifosfamida tendrá que ser administrado junto al mesna, un medicamento que servirá de protector y también podrá disminuir los niveles de toxicidad que puedan ocasionar los ingredientes del primer fármaco nombrado.

Después de ser aplicado junto al ifosfamida, también deberán prescribirse dosis de mesna a las 3 o 4 horas posteriores al tratamiento, aproximadamente al 20 o 30 por ciento de la cantidad que ha sido utilizada con el primero.

Asimismo, el ifosfamida debe administrarse por solamente por vía intravenosa, durante una infusión continua. Debido a que su presentación viene el polvo, cada gramo del medicamento debe ser reconstituido con 25 miligramo de infusión salina o de agua inyectable preferiblemente, aunque pueden existir otros líquidos que ayuden a hacer esta función. Esto deberá ser consultado con el médico especialista.

Dosis pediátricas

En el caso de las dosis en pacientes pediátricos, el ifosfamida solo será utilizado en casos de alto riesgo o cuando el cáncer reaparezca después de haber sido erradicado, pues los componentes de este medicamento son unos de los más fuertes que puede ser incluido en los tratamientos de la quimioterapia.

  • Niños con sarcomas: La cantidad de ifosfamida recomendada para los infantes menores de 18 años es de 1,2 gramos /m2 al día durante un tiempo de 30 minutos por vía, igualmente, intravenosa. Esta dosis tendrá debe ser administrada durante, al menos, 5 días junto al mesna para que ambos fármacos tengan un efecto óptimo.

Por tener un sistema en desarrollo, es necesario que se vigile exhaustivamente las cantidades del medicamento que son administradas por el médico, por lo que se deberá tener sumo cuidado al momento de administrarla en los infantes.

En el siguiente vídeo se explica un poco mejor el proceso de quimioterapia en infantes:

Sobredosis

A diferencia de la mayoría de los medicamentos, cuando ocurre una sobredosis de ifosfamida (sea de manera accidental o intencional) los síntomas aparecen de manera paulatina, y en los peores casos puede, incluso, causar la muerte.

En este sentido, cuando ocurre este episodio indeseado, se produce un cuadro clínico que consta de diversas afecciones, entre las cuales destacan la mielodepresión (que es una condición que hace que se disminuyan de manera considerable las actividades de la médula ósea y, por ende, la producción de glóbulos blancos), así como también la alopecia ya explicada y la recurrencia de los vómitos y las náuseas.

Es importante que se mantengan vigilados estos niveles, sobre todos los de la hemoglobina pues también es común que la sobredosis de ifosfamida cause una cistitis hemorrágica aguda que puede desencadenar una baja de los glóbulos rojos y, en consecuencia, una mala circulación de la sangre.

Una vez detectada la sobredosis, será necesario que se haga una depuración del organismo mediante métodos y medicamentos que no alteren la salud del paciente. Además, se tendrá que realizar un seguimiento clínico por al menos un mes más para que el médico tratante se asegure de que no existen consecuencias negativas que pueden afectar en el futuro.

Efectos secundarios

Debido a que los componentes del ifosfamida tienen concentraciones en altos niveles, éstos pueden conllevar a una serie de consecuencias negativas que pueden afectar seriamente el organismo del paciente. Es necesario, entonces, que se conozcan algunas de ellas para que puedan ser tratadas apenas aparezcan.

A continuación, las más comunes.

  • Alopecia: La alopecia consiste en la caída del cabello de manera parcial o total, la cual va a depender del nivel de la enfermedad y de los medicamentos recetados.

Es común que las personas que son sometidas a quimioterapias tengan una pérdida de cabello bastante evidente, al punto de que pueden quedar calvas, por lo que esta es, quizá, la reacción adversa más frecuente de los pacientes que son tratados con ifosfamida.

  • Náuseas y vómitos: También es común que las personas que están recibiendo quimioterapias experimenten episodios recurrentes de náuseas y, posteriormente, vómitos, los cuales son producto de los ingredientes recibidos en el organismo. Aun así, estas reacciones adversas pueden ser tratadas con antieméticos.
  • Aumento de la toxicidad renal: Es posible que durante el consumo del ifosfamida, pueda ocurrir un aumento de la toxicidad tubular renal producida por el aumento de los niveles de urea, nitrógeno y creatinina sérica.

Sin embargo, esta reacción adversa solo ocurre en al menos el 10 por ciento de los pacientes que son sometidos a quimioterapias, de los cuales la mayor parte se encuentra en aquellos que están pobremente hidratados o tienen una deficiencia renal de base.

De igual manera, esta reacción adversa ocurre con aquellas personas cuyas células cancerígenas se encuentran en el tracto renal.

  • Aparición de leucopenia: La leucopenia es una afección que se caracteriza por la ausencia de la cantidad suficiente de leucocitos en el torrente sanguíneo, lo cual es de una gravedad particular debido a que los niveles de esta sustancia en el cuerpo deben ser óptimos para soportar los componentes del ifosfamida.

Asimismo, este problema es común sobre todo en los pacientes que han sido nefrectomizados con cáncer en las células renales.

  • Cistitis hemorrágica: La cistitis hemorrágica es una condición que se caracteriza por la presencia de sangre en la orina en niveles alarmantes, lo que puede ser consecuencia de la intolerancia de algunos de los componentes del ifosfamida, cuyo rechazo se manifiesta a través de la aparición de este efecto adverso.

  • Poco apetito: Es probable que las personas que están bajo los efectos de la quimioterapia tengan una considerable disminución de sus ganas de comer, es decir, del apetito. Esto se debe a que los múltiples medicamentos que se usan en este tratamiento tienen unos ingredientes químicos muy fuertes, los cuales hacen que la comida no tenga mayor espacio en el estómago.

Esta serie de síntomas son los más graves que pueden afectar a un paciente con cáncer, por lo que sus consecuencias podrían comprometer de manera seria al organismo de dicha persona. Es por esta razón que se debe mantener una especial atención para que no pueda empeorar la enfermedad base, es decir, el cáncer.

Interacciones con otros medicamentos

Es posible que el paciente que padece de cáncer, y deba suministrarse quimioterapias también tenga otras afecciones que requieran de la ingesta de otros fármacos con componentes igual de fuertes que los del ifosfamida.

Por esta razón, es necesario que tanto la persona afectada como el médico tratante tengan conocimiento de cuáles son las posibles reacciones del uso paralelo de este medicamento con otros, pues se ahí podrán determinar si la ingesta es positiva o no.

A continuación de mostrarán algunos de los medicamentos más sobresalientes y la naturaleza de su interacción con el ifosfamida:

  • Los barbitúricos: Esta clase de medicamentos basan sus efectos en sedar el sistema nervioso central, por lo que forman parte de la familia de anestésicos que pueden ser usados en medicina local o general.

En el caso específico de la fenobarbital y la fenitoína en pacientes que han recibido quimioterapia, es posible que estos fármacos puedan acelerar el metabolismo de la ifosfamida, por lo que deberá ser usado bajo la estrecha supervisión del médico especialista.

  • El cisplatino: Este medicamento forma parte de los muchos que pueden ser usado como fármacos alquilantes en el tratamiento de la quimioterapia, pues sus componentes están basados en el platino.

No obstante, es posible que se mantenga una vigilancia absoluta si este fármaco fue utilizado en terapias previas al ifosfamida, pues su uso concomitante puede desencadenar un incremento de la toxicidad neurológica, renal y hematológica del paciente.

  • El alopurinol: Este medicamento está incluido en la familia de los fármacos que tratan el aumento del ácido úrico en la sangre, también llamada hiperuricemia.

Al igual que los anestésicos, es posible que este fármaco aumente los efectos mielosupresores del sistema nervioso central, por lo que no se recomienda su uso en paralelo con el ifosfamida a menos que el medico establezca que los beneficios son mayores que los riesgos.

  • Los anticoagulantes: Dentro de la clase de fármacos anticoagulantes existe uno que se denomina warfarina, el cual, como es evidente, se encarga de disminuir los efectos de la coagulación en los pacientes que están propensos a que esto se forme en la sangre.

Es importante que este medicamento esté vigilado cuando sea administrado junto al ifosfamida, pues existen posibilidades de que se registren alteraciones en los niveles de coagulación.

  • Los hipoglucemiantes: En el caso de los pacientes diabéticos que tengan un tratamiento basado en hipoglucemiantes, específicamente los de la familia de las sulfonilureas, deberán tener mucho cuidado y un trato particular, pues es posible que el ifosfamida tenga la capacidad de aumentar el efecto hipoglucemiante de los medicamentos mencionados.

Las familias de fármacos mencionadas, son algunas de las más conocidas y de las cuales se han hecho estudios para determinar su relación concomitante con el ifosfamida.

No obstante, existen muchos otros medicamentos que pueden estar consumiendo los pacientes de cáncer al momento de estarse aplicando la quimioterapia, por lo que deberán consultar con el médico tratante para determinar si éstos pueden ser utilizados o si, por el contrario, deben ser suspendidos o sus dosis ajustadas.

Precauciones especiales antes de consumir el ifosfamida

Es importante que, tanto los pacientes afectados de cáncer como los médicos especialistas en oncología, tengan presente una serie de factores como precauciones para evitar posibles problemas que puedan alterar el organismo de la persona afectada.

A continuación se nombrarán algunos de ellos

  • En primer lugar, es sumamente elemental que el paciente esté seguro de que no es alérgico al ifosfamida en su totalidad o a algunos de sus ingredientes. Para ello deberá pedir la lista de los componentes del mencionado medicamento al farmacéutica y, posteriormente, deberá verificar que ninguno de ellos puede crear reacciones indeseadas en su organismo.

Esto lo puede hacer mediante exámenes de rutina.

  • En este sentido, también es importante que el paciente le muestre a su médico tratante todo el historial clínico que posea, especialmente si ha sido objeto de radioterapias o sesiones previas de quimioterapia. En caso de ser así, deberá, especificar cuáles fueron los medicamentos usados en esa ocasión y los resultados obtenidos con los mismos.
  • Además, el paciente debe indicar e informar tanto al farmacéutico como a su médico especialista sobre todos los medicamentos que está ingiriendo antes de prescribir el ifosfamida, aunque éstos hayan sido vendidos sin receta médica.

En este apartado también se deben incluir aquellos suplementos vitamínicos que el paciente esté usando, así como también bebidas nutricionales o energizantes, además de aquellos cuyas bases son de hierbas naturales, teniendo especial cuidado en la hierba de San Juan.

  • Asimismo, la ifosfamida puede propiciar que el proceso de cura de las heridas abiertas sea más lento, por lo que esto también debe ser tomado en cuenta.
  • Por último, los efectos del ifosfamida pueden crear interrupciones en el periodo menstrual de la mujer y en la producción de esperma del hombre, sin que esto quiera decir que su proceso fértil se vea directamente afectado. Es decir, no debe asumirse que no puede quedar embarazada o que no puede existir la posibilidad de que embarace a una mujer. Consulte a su médico respecto a este factor.

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