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Dimetilsulfóxido: Para qué sirve, nombre comercial y más

El Dimetilsulfóxido es un compuesto de origen orgánico que se obtiene a partir de procesamiento de la madera y que se emplea como medicamento para aliviar el dolor y la inflación gracias a su rápida absorción a través de la piel, te invitamos a descubrir todo sobre él.

Dimetilsulfóxido

AVISO: Este artículo es de carácter informativo recuerde siempre consulte a su médico antes de utilizar este u otro medicamento. Evite la automedicación.

Introducción

A lo largo de la historia, gran cantidad de científicos e investigadores, han dedicado su vida a estudiar, descubrir y experimentar con diversos compuestos, a los cuales gracias a toda esa investigación se le ha podido dar distintos usos, desde aplicaciones industriales, hasta medicamentos, incluso muchos con más de un uso, han sido parte fundamental en el avance tecnológico e investigativo de la humanidad.

El trabajo derivado del descubrimiento y/o aislamiento de un compuesto no termina allí, en ese mismo punto comienzan a ser estudiadas sus propiedades, usos, límites y más, esto con la finalidad de que su descubrimiento tenga alguna función útil para el ser humano.

El Dimetilsulfóxido es un compuesto orgánico que fue descubierto por un químico de origen ruso llamado Alexander Mikhaylovich Zaytsev en el año de 1866, en ese entonces, el químico ruso aisló el compuesto y se percató de que este era cristalino, inodoro, sin toxicidad y de un sabor bastante parecido al del ajo. El Dimetilsulfóxido es obtenido durante el procesamiento de la madera y transformación en pulpa celulosa, la cual sirve como principal materia prima para la fabricación de productos como el papel.

Este proceso de transformación de la madera consiste, a nivel industrial, en aplicar a la madera previamente cortada, una combinación de hidróxido de sodio y sulfuro también de sodio (también conocido como licor blanco), una vez que la madera es impregnada con esta mezcla, ocurre la separación de la lignina (que es un componente de la madera) y la celulosa. Cuando se aplica este proceso, la celulosa de origen a un compuesto derivado, que es el Dimetilsulfóxido o DMSO como se lo conoce por sus siglas.

Este compuesto de origen orgánico se representa a nivel químico como CH₃SOCH₃ y contiene dentro de sus principios al sulfóxido, el cual es empleado a nivel industrial como un solvente o disolvente de tipo orgánico, este uso comenzó a dársele gracias al descubrimiento de esta facultad, en el año 1940.

Posteriormente, con el pasar del tiempo para el año 1961, se comenzó a utilizar como criopreservante, y ya para el año 1963 se inició su uso a nivel médico como un medicamento para el tratamiento del dolor y de la inflamación y también como acarreador de sustancias nocivas como drogas y venenos en el organismo.

Este último uso, se le atribuyó gracias a su rapidez para ser absorbido a nivel de la piel y su velocidad para traspasar las membranas celulares, por todos estos motivos el Dimetilsulfóxido ha sido protagonista de innumerables estudios y hoy por hoy forma parte de los tantos medicamentos producidos por la industria farmacéutica. (Puede que también te interese saber sobre: Capsaicina).

¿Para qué sirve el Dimetilsulfóxido?

El compuesto Dimetilsulfóxido de origen orgánico sirve para diversos fines, en principio fue utilizado para cumplir funciones de disolvente universal de alta pureza, pertenece a la categoría de disolventes apróticos dipolares, entre sus puntos a favor se encuentran que posee un elevado punto de ebullición, es  miscibles o diluible en  agua y se caracteriza por ser una sustancia altamente polar.

A nivel industrial se emplea como disolvente en procesos de fabricación de fibras de carbono, producción de cuero sintético, creación de membranas para diversos usos, para manipular reacciones de síntesis y pruebas de resistencias de materiales.

También se emplea para funciones de criopreservante, lo que significa que ayuda a proteger a las células y tejidos que son sometidos a bajas temperaturas, específicamente al ser aplicado, impide que se formen sobre las células o tejidos los cristales de hielo propios de las temperaturas bajas.

En los procesos de criopreservación se someten a los tejidos a temperaturas de hasta -80°c, temperatura que se induce empleando nitrógeno líquido, durante este proceso se emplea entonces el Dimetilsulfóxido para formar una película protectora sobre el tejido.

 Dimetilsulfóxido

Esta propiedad tan peculiar fue descubierta por J. Lovelock y M. Bishop, dos médicos que en el año 1959 elaboraron un artículo publicado con sus estudios sobre esta aplicación del Dimetilsulfóxido. En la actualidad, el Dimetilsulfóxido se emplea como criopreservante en todo tipo de elementos genéticos, como por ejemplo ovarios, óvulos, esperma e incluso a nivel de tejido y órganos con la finalidad ser trasplantados.

Podría decirse, que este compuesto fue pionero en el área de preservación de tejido humano para uso posterior en trasplantes e implantaciones, una posibilidad que en la antigüedad no se creyó posible.

Otra de las funciones para las que se emplea el Dimetilsulfóxido es como principio activo y excipiente de diversos medicamentos, aunque por lo general se emplea como principio activo en analgésicos y antiinflamatorios de uso tópico, en cremas geles y aceites.

Sin embargo, aunque sus aplicaciones aprobadas a nivel médico, son tanto el uso tópico local, como en casos de cistitis intersticial administrando directamente a través de un catéter vesical y produciendo un efecto analgésico; también, de forma extraoficial, se ha empleado en casos de artrosis, artritis, herpes, úlceras, entre otros, incluso para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer como la leucemia. Dimetilsulfoxido

Nombre Comercial

Este compuesto, no es muy común a nivel comercial, la razón es que suele emplearse como principio activo en pocos países, y es más común encontrarlo como excipiente en otros fármacos.

En algunos países se comercializa como principio activo analgésico antiinflamatorio en presentación de aceite para vía de administración tópica, bajo el nombre de Ultimate Pain Relief.

Mientras que como excipiente, se puede encontrar en variedad de aceites, cremas y geles para vía de administración tópica asociado, con fines de potenciación, con otros analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos, un ejemplo es, a nivel comercial el Voltarem, un medicamento en crema o gel, de uso local, que contiene además de Dimetilsulfóxido como excipiente, diclofenac sódico, como principio activo.

Sin embargo, esto no significa que este fármaco no pueda ser administrado a través de otras vías, sino que se encuentra aún en fase investigativa, a pesar de que algunos médicos en ciertos países tienen libertad de indicar a sus pacientes el Dimetilsulfóxido para el tratamiento de diversas patologías. (Puede que también te interese saber sobre: Trolamina).

Otro de los posibles motivos por los que no se encuentra de forma común en el mercado, es que este compuesto orgánico no puede ser patentado y por tanto las industrias farmacéuticas suelen emplearlo como excipiente y no como principio activo en sus diversas formulaciones.

Sin embargo, todo esto no pasa de ser simples suposiciones que se han fortalecido gracias a la opinión pública y en parte a la misma desinformación por parte del público en general, con respecto a los diversos estudios y ensayos publicados del Dimetilsulfóxido.

Mecanismo de acción

Este fármaco es considerado como un fármaco de acción no específica (de acuerdo a la clasificación de acción termodinámica y su potencial de actividad biológica en el principio de Ferguson).

En cuanto a su mecanismo de acción el Dimetilsulfóxido tiene el efecto de alterar la permeabilidad de las membranas, esto ocasiona que se lleve a cabo un fenómeno conocido como transposición elaídica, la cual se refiere a un fenómeno de origen químico orgánico.

Adicional a eso, el Dimetilsulfóxido es un quelante o antagonista de los metales, produce un efecto antioxidante en el que capta los radicales libres que se encuentran dentro de las células, aporta estabilidad a los microtúbulos e interviene en los procesos de desplazamiento del calcio dentro de la célula.

Otro de sus efectos es alterar la función de las prostaglandinas, las cuales son neurotransmisores que median la respuesta y percepción del dolor, a esto se debe su propiedad como analgésico antiinflamatorio local.

Cuando se administra en concentraciones muy altas, el Dimetilsulfóxido tiene un efecto inhibidor sobre la enzima ATP-asa de membrana de sodio-potasio.

Dimetilsulfoxido

Farmacocinética

El Dimetilsulfóxido al ser aplicado de forma tópica, se absorbe de forma rápida a través de las capas de la piel hasta llegar al torrente sanguíneo del organismo, al ser metabolizado, el Dimetilsulfóxido tiene la particularidad de que no produce ningún tipo de desecho, sin embargo sí produce 2  metabolitos conocidos como dimetilsulfona y dimetilsulfuro.

Este fármaco aplicado por vía tópica se absorbe en un 35% al cabo de 4 horas, el dimetilsulfona, dimetilsulfuro y los restos del Dimetilsulfóxido se excretan a nivel de la orina, teniendo en cuenta que el dimetilsulfuro se elimina o desecha en mayor porcentaje en el proceso de exhalación respiratoria.

Propiedades del Dimetilsulfóxido

  • Propiedad Transdérmica: Esta propiedad particular se refiere a la habilidad del Dimetilsulfóxido para atravesar de forma rápida y sencilla las capas de la piel y las membranas celulares.
  • Transportador de otros fármacos: En combinación la propiedad transdérmica y su capacidad de disolverse en agua (y otras sustancias con base acuosa) le permiten servir como un vehículo para transportar principios activos de otros fármacos, a través del organismo hacia el torrente sanguíneo, esta propiedad suele ser empleada en fármacos de liberación lenta o acción prolongada para las cuales es ideal el Dimetilsulfóxido.
  • Antioxidante: Esta propiedad está relacionada a su capacidad para captar y eliminar, no sólo radicales libres dentro de las células, sino que también le permite captar los iones de los metales que se encuentran en el organismo y neutralizar sus efectos nocivos para la salud.
  • Inmunomodulador: Al Dimetilsulfóxido, se le atribuyen propiedades para normalizar el sistema inmunológico en estados de hiperactividad, se ha empleado de forma extraoficial como tratamiento alternativo en patologías con componentes autoinmunes.
  • Antiinflamatorio:El Dimetilsulfóxido posee la propiedad de ser un agente antiinflamatorio, gracias a que a nivel cutáneo, producen la inhibición de la metaloproteinasa conocida como MMP-9 pertenecientes a los queratoinocitos, además de servir como transportador de otros antiinflamatorios y potenciar su efecto.
  • Analgésico: Gracias a su capacidad para influir en las funciones del neurotransmisor conocido como prostaglandina, la cual actúa a nivel de la producción y la percepción del dolor, esta propiedad, la manifiesta a nivel local, además de servir como transportador de otros analgésicos y potenciar su efecto.

  • Vasodilatador: El Dimetilsulfóxido, actúa como un vasodilatador que le permite, de forma extraoficial, actuar como un tratamiento alternativo a la hipertensión por un lado, y por otro promueve el riego sanguíneo y la circulación en tejidos que se encuentran en riesgo de necrosis, derivados de heridas o laceraciones.
  • Antimicrobiano: Se han publicado, como uno de las propiedades del Dimetilsulfóxido, sus efectos como antimicrobiano, los cuales se basan en su efecto bacteriostático, es decir que inhibe las funciones reproductivas de las bacterias pero que no las erradica, mientras que por otra parte, se le han atribuido cualidades antiviral, antifúngico y antiprotozoario, de acuerdo a diversos ensayos clínicos realizados a lo largo de la historia.
  • Cicatrizante: Esta propiedad se le ha atribuido gracias a su capacidad para mejorar el riego sanguíneo junto con sus propiedades antimicrobianas, que al actuar de forma conjunta promueven la cicatrización al ser administrado de forma tópica local.
  • Antiangiogénica: Esta propiedad se le ha conferido desde el año 1971 y se refiere a que impide o reduce la formación de nuevos vasos sanguíneos partiendo desde los vasos ya existentes en el organismo, este efecto ha sido aprovechado para erradicar el sustento nutritivo que permite el mantenimiento de las células tumorales en el organismo, siendo este parte de su efecto anticancerígeno extraoficial o alternativo de uso.
  • Antimetastásica: El Dimetilsulfóxido, ha sido sometido a diversos ensayos, en los que se han manifestado propiedades antitumorales y por lo tanto propiedades que evitan que ocurra la metástasis o proliferación de la neoplasia maligna a través de la reproducción tumoral, este mecanismo de acción aún no está completamente claro y sigue siendo un uso alternativo o no oficial, por considerarse la falta de nuevos estudios.
  • Otras: Entre las muchas propiedades no oficiales del Dimetilsulfóxido están la de protector cardíaco, combatiente del hígado graso, tratamiento de la amiloidosis, tratamientos gastrointestinales, como protector cerebral, tratamiento de patologías psiquiátricas, tratamiento de patologías oculares¸ tratamiento del Alzheimer, tratamiento del tinnitus, tratamiento de la esclerosis múltiple, tratamiento de la bronquiolitis infantil y analgésico en el tratamiento del síndrome de dolor regional complejo.

Dimetilsulfoxido

Indicaciones

El Dimetilsulfóxido es un compuesto que posee diversas indicaciones, aunque oficialmente se emplea en los casos de Cistitis intersticial y como analgésico antiinflamatorio local, las cuales serán las patologías que serán detalladas en el desarrollo del artículo. (Ver también: Salicilato de Metilo).

Cistitis Intersticial

La Vejiga es un órgano muscular que pertenece al sistema genitourinario, su forma es similar a la de un globo y su función es almacenar la orina que ha sido filtrada por los riñones y expulsarla cuando esta haya alcanzado una cierta cantidad.

La cistitis intersticial es una patología o condición que genera, en las personas que la padecen, dolor o incomodidad en la vejiga y deseos de orinar constantes y casi incontrolables. Esta patología, suele ser más frecuente en las mujeres, caso que aplica en casi todas las patologías urinarias, y sus síntomas adicionales pueden variar de acuerdo a cada persona.

Esta condición, no posee una causa específica de su aparición o padecimiento, y por lo tanto el proceso para su diagnóstico es complejo y difícil, por lo general el diagnóstico se realiza de forma diferencial, lo que significa que se descartan otras posibles patologías antes de llegar a la conclusión de que el diagnóstico, por descarte sea cistitis intersticial.

Su tratamiento suele incluir diversos componentes, uno de ellos se trata de irrigar la vejiga directamente con medicamentos analgésicos, esto con la intención de producir alivio al paciente por medio de la aplicación directa. Una de las formas de realizar este procedimiento, consiste en colocar al paciente un catéter siliconado, conocido como sonda de Foley, que por lo general es de 3 vías o accesos cuando su intención es administrar algún medicamento.

 Dimetilsulfoxido

Esta sonda de Foley, se lubrica y se introduce en el paciente a través del meato urinario, alcanzando hasta la vejiga. Se deja el extremo con las vías por fuera para poder utilizarlas, una vía permite inflar el balón que impide que la sonda se salga, otra vía permite la salida espontánea de la orina directamente desde la vejiga y puede ser obstruida de ser requerido, y la última vía permite administrar cualquier fármaco que se necesite.

En el caso del Dimetilsulfóxido, es aplicado a través de la sonda, diluido o no, para proporcionar alivio del dolor y desinflamación gracias a su utilización local directa sobre el tejido muscular de la vejiga. Posteriormente, una vez que el fármaco haya logrado su efecto deseado, se retira la obstrucción de la vía de salida de la sonda de Foley y se permite que la orina arrastre consigo el fármaco restante para ser desechado.

Este uso del Dimetilsulfóxido, ha demostrado ser un tratamiento exitoso entre los pacientes que padecen de esta condición, es por tal motivo que muchos países consideran este como 1 de los 2 usos seguros, efectivos y aprobados para el Dimetilsulfóxido, siendo en la actualidad una terapia o tratamiento medicamentoso que se mantiene vigente en muchos países para la cistitis intersticial. Sin embargo, una de sus desventajas es que proporciona un alivio temporal y no revierte la condición en sí.

Dolor local

El dolor es la percepción de un estímulo sensorial desagradable sobre el organismo de una persona, estos estímulos están mediados por la comunicación celular a través del envío y la recepción de sustancias denominadas neurotransmisores. (Ver también: Ketoprofeno).

Cuando una persona recibe un estímulo físico del exterior, el organismo transforma este estímulo en un impulso o señal eléctrica, este impulso o señal viaja a través de las células hasta llegar al centro del sistema nervioso central, la médula espinal, donde se transforma en una respuesta sensorial, que se manifiesta en la persona como dolor.

El dolor puede clasificarse de acuerdo a diversos aspectos, de acuerdo a su intensidad puede ir de leve a severo. Otro tipo de clasificación puede hacerse de acuerdo a su duración, que puede ser aguda, cuando es pasajero, o crónica cuando se prolonga en el tiempo; incluso se puede clasificar de acuerdo al tejido o zona que afecta, en óseo, muscular, articular, de espalda, de cabeza, entre otros.

Otro aspecto importante es saber que los estímulos que producen en el organismo alguna respuesta de dolor, pueden ser de tipo mecánico, térmico o químico.

Los estímulos del tipo mecánico son todos los estímulos que se producen de forma física como golpes, apretones o caídas. Los estímulos de tipo térmico, comprenden todos aquellos que se derivan de la exposición al calor extremo o frío extremo, para los que el cuerpo humano no está condicionado, y por último los estímulos del tipo químico, que son todos aquellos generados como consecuencia del contacto directo o indirecto, con sustancias o compuestos químicos tóxicos para el organismo.

En el mismo orden de ideas, el dolor no es un fenómeno que aparezca de forma independiente, y por lo general suele presentarse acompañado de otro fenómeno conocido como la inflamación.

La inflamación es una respuesta que se activa como medida de defensa en el organismo, cuando este se percata de que está ante la presencia de una potencial amenaza de un agente externo. La intención de la aparición de la inflamación como respuesta defensiva es hacer las veces de barrera o tapón, para intentar disminuir la probabilidad de que el mismo agente externo se extienda a otras partes del cuerpo o que otro agente externo, por ejemplo un patógeno, ataque al organismo de forma oportunista.

Otra de las funciones de la activación de la inflamación es acelerar el proceso de recuperación de la zona afectada, ya que aproxima los tejidos y los protege hasta que estos sanen.

Uno de los tratamientos locales más efectivos para los dolores e inflamaciones, son los ungüentos, cremas, geles y aerosoles de uso tópico, que contienen dentro de sus composiciones agentes analgésicos y antiinflamatorios. Uno de estos es el Dimetilsulfóxido, el cual, gracias a su mecanismos de acción, producen un efecto de alivio local, que se puede prolongar con su uso a dosis recomendadas por el tiempo que sea indicado por el especialista.

Esto, ha permitido que el alivio del dolor y la inflamación local, sea otra de las indicaciones aprobadas para este compuesto a nivel del ámbito médico asistencial en varios países.

Toxicidad del Dimetilsulfóxido

A pesar de todos los beneficios y propiedades que se le atribuyen al Dimetilsulfóxido, en su mayoría han sido demostrados gracias a ensayos clínicos y estudios experimentales, pero no han sido aprobados por los organismos pertinentes en diversos países ya que se presentan dudas sobre la seguridad ante su utilización, incluso existen países que han considerado al Dimetilsulfóxido como un agente dañino para los ojos  y hasta le atribuyen efectos neurotóxicos.

Un hecho importante relacionado a la toxicidad del Dimetilsulfóxido y su respectiva prohibición en algunos países, está vinculado a un hecho ocurrido en Irlanda en el año 1965, en el que una mujer que estaba siendo tratada con Dimetilsulfóxido murió como consecuencia de una reacción alérgica severa, muerte que fue atribuida al consumo del Dimetilsulfóxido.

Sin embargo, los hechos relacionados a este sucedo han generado a lo largo de los años controversia, ya que algunas fuentes aseguran que la mujer también consumió algunos otros fármacos que podrían haber sido responsables o haber colaborado con la reacción alérgica, y en consecuencia su muerte.

Otras personas atribuyen la prohibición a algunos estudios que han demostrado, (aseguran diversas fuentes) que el Dimetilsulfóxido puede producir daño en el cristalino del globo ocular a concentraciones relativamente elevadas, estudios que se han basado en experimentos con animales.

Uno de los mitos también relacionados a las afirmaciones de toxicidad del fármaco Dimetilsulfóxido, están relacionadas a que, debido a que este es un compuesto de origen orgánico, que se haya en elementos naturales (posterior a su extracción) no puede ser patentado por ningún laboratorio de la industria farmacéutica, por lo que a las grandes industrias no les interesa procesarlo y por lo tanto se han apegado a las afirmaciones de toxicidad.

Al igual que el fármaco y sus aplicaciones, los efectos tóxicos del mismo también requieren de mayor cantidad de estudios que sustentan las premisas manifestadas.

Sin embargo algunas reacciones adversas que se pueden resaltar son la de producir un efecto teratogénico reversible que puede afectar la formación del cristalino y/o la córnea en el feto, inducir la anemia hemolítica leve, excitación y depresión posterior del sistema nervioso central a grandes dosis, liberación elevada de histaminas e irritación severa de la piel, todo esto a dosis de concentraciones muy elevadas.

Las premisas sobre su toxicidad, se han centrado en los daños potenciales para la integridad del cristalino a nivel del globo ocular, ya que no se han evidenciado de forma clara, daños o toxicidad a nivel de otras estructuras, órganos o elementos de la sangre. Vinculado también a este punto se encuentra el grado de toxicidad teratogénica, en el cual el punto clave también ha sido el cristalino de los globos oculares, pero en este particular los del feto.

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