Conoce la Morfina: Analgésico para dolores fuertes

La Morfina es una droga que se extrae del opio y es empleada dentro de la medicina como analgésico antagonista, en vista de que bloquea la transmisión de estímulos dolorosos; cuando estos son de tal magnitud, que no pueden ser tratados por otros medicamentos. Le invitamos a descubrir este famoso calmante, evite utilizarlo si no es previamente recomendado por su médico tratante.

Morfina

Introducción

La Morfina es una sustancia que fue descubierta desde principios del siglo XIX; cuando era indicada a los pacientes bajo la denominación de opio, como una de las alternativas conocidas dentro del campo de la medicina para ayudar a los pacientes que padecían intensos dolores, cualquiera que fuera su origen.

Los indicios sobre su descubrimiento curiosamente narran que en un pueblo de Alemania, el farmaceuta del lugar le solicitó a Friedrich Sertürner, que era aprendiz del oficio, que estudiara la calidad del opio dispensado a los pacientes en la farmacia donde trabajaban.

El joven durante el año de 1805 comienza a experimentar con esta sustancia, disolviéndola primero en un ácido y después reduciéndola con amoniaco. Luego de lo cual obtuvo unos cristales de tonalidad gris, con los cuales realizó experimentos empleando gatos, en los cuales se demostraba que este producto tenía gran poder hipnótico y les inducía el sueño.

La primera prueba con seres humanos la realizó el propio Friedrich en su cuerpo, cuando aquejado por un fuerte dolor de muelas, decide probar el medicamento descubierto. Una vez que lo ingirió, entró en un profundo sueño que duró ocho horas y luego del cual se despertó sin sentir ningún tipo de molestia.

La droga posteriormente fue bautizada con el nombre de Morfina, en honor al dios del sueño Morfeo, y precisamente por tener esta gran virtud somnífera, gracias a la cual los pacientes pueden ser sedados para aliviar el intenso dolor que estén padeciendo, debido a cualquier lesión física o enfermedad sufrida.

Morfina

¿Qué es la Morfina?

La Morfina es un medicamento que comenzó a ser comercializado desde el año 1817, ampliamente empleado durante las guerras mundiales, para aliviar el dolor presentado por los soldados, a causa de las heridas de combate.

Incluso comenzó a ser empleado como parte del tratamiento de pacientes que presentaban adicciones al alcohol o al opio, cuyo nombre científico es papaver somniferum; pero lamentablemente en esos casos, la propia morfina terminó por convertirse en una sustancia aún más adictiva que los elementos anteriormente señalados, por lo cual es una droga controlada.

En la actualidad existen muchas drogas que son empleadas, como es el caso de la heroína; sin embargo la Morfina sigue manteniéndose como una de las sustancias que los adictos a estas otras drogas buscan, cuando no pueden encontrar heroína, codeína o cualquier otra sustancia que consumir.

Morfina

Desde el punto de vista médico, la Morfina es un droga potente que se obtiene del Opio, una sustancia que es extraída como jugo de las cabezas de la planta de adormideras verdes o amapola; el cual cuenta con una amplia variedad de propiedades, entre ellas hipnóticas, analgésicas o sedantes; pero por otro lado produce una gran dependencia en quien la ingiere.

La Morfina cuenta con un mecanismo de acción relacionado con los receptores presentes en el sistema nervioso central y otros tejidos. Donde su contenido opioide imita el efecto de las endorfinas, creando la inhibición de la actividad de la adenilciclasa, enzima responsable de la conversión de ATP, que permite la obtención de la energía dentro del organismo.

Cuando se hace referencia al término de endorfinas, se habla de neurotransmisores presentes en el cerebro, como parte de sus sustancias naturales; por consiguiente la Morfina imita este efecto, con la finalidad de aliviar el dolor presentado por los pacientes, con la diferencia de que las endorfinas no tienen efectos secundarios, mientras que las drogas sí;  ya que pueden alterar drásticamente el sistema nervioso de la persona.

¿Para qué sirve?

Conociendo lo potente que es el medicamento que estamos tratando bajo el nombre de Morfina, su utilización está destinada al control del dolor cuando es sumamente intenso y no se ha podido controlar con otros analgésicos.

Este tipo de fármaco se presenta a nivel comercial en forma de cápsulas, tabletas o inyecciones, que requieren una estricta receta médica para poder ser adquiridas; ya que se trata de uno de los medicamentos conocidos como opiáceos, que tienen la propiedad de alterar el funcionamiento a nivel del cerebro y el sistema nervioso, para que el paciente no sienta la presencia de dolor en su cuerpo.

Como ejemplo se pueden citar algunos de los casos dentro de los cuales está permitida legalmente la utilización de la morfina; la que generalmente es aplicada dentro de los centros de salud.

  • Durante infarto agudo al miocardio.
  • Cuando existe un dolor crónico debido a un traumatismo severo.
  • En algunos casos donde el paciente ha perdido algún miembro, de su cuerpo y manifiesta dolor incontrolable.
  • Con pacientes que sufren de cáncer, generalmente durante la fase terminal de su vida.
  • Con personas que sufren de intenso dolor en los huesos, cuando el médico tratante determine que la Morfina es el único fármaco que les puede proporcionar alivio.

Morfina

Advertencias y Precauciones del uso de la Morfina

La Morfina es una gran alternativa para aquellos pacientes que están experimentando dolores intensos que no pueden ser controlados con otros tipos de analgésicos; ya que este fármaco tiene la propiedad de ser tan potente que crea en los pacientes un estado hipnótico de relación, incluso induce el sueño, aliviando así la manifestación del dolor.

Por otro lado, se trata de un fármaco adictivo y peligroso para la salud de los pacientes, especialmente si el mismo presenta hipersensibilidad a sus componentes activos. De igual manera, su uso deberá ser rigurosamente controlado en pacientes que sufran de trastornos a causa de íleo paralítico, donde los músculos de los intestinos no le permiten la adecuada ingesta de la comida, presentándose en estos pacientes obstrucción intestinal.

Su uso en personas mayores es delicado, al igual que en aquellos pacientes que sufren de hipotiroidismo, de insuficiencia hepática o renal. Mientras que en el caso de las personas que padecen otros trastornos como pancreatitis, afecciones biliares, enfermedades pulmonares, insuficiencia cardíaca y otras similares, el uso de la Morfina sin el adecuado control puede ocasionar que el organismo sufra mayores consecuencias.

La indicación en la mayoría de los casos, es que se evalúe previamente la condición física del paciente, a fin de determinar si el uso de la Morfina dentro de su organismo, no le aumentará el riesgo o acelerará el avance de su patología; especialmente cuando se emplea de manera simultánea con otros medicamentos, como es el caso de las benzodiazepinas o sustancias similares.

La sugerencia en estos casos, cuando el uso de la Morfina sea extremadamente necesario, es que la prescripción se realice con la dosis mínima eficaz y que la duración del tratamiento también sea lo más breve posible, para evitar los signos de depresión respiratoria, sedación o dependencia a este tipo de droga.

Se debe destacar que cuando la Morfina es empleada en pacientes que sufren trastornos de epilepsia, su uso puede reducir el umbral de convulsiones en ellos; por lo cual se deberá tener presente este efecto, ya que estarían vulnerables a sufrir nuevas crisis convulsivas.

Otra de las importantes advertencias, está centrada en el hecho de que la interrupción brusca de un tratamiento seguido durante algún tiempo a base de Morfina en un paciente, le puede ocasionar el síndrome de abstinencia, ya que se trata de un medicamento que crea dependencia física, por lo cual su retiro deberá ser realizado de manera progresiva y gradual, con la finalidad de que el organismo de la persona se adapte a vivir sin esta droga.

Presentación de este medicamento

La Morfina es un fármaco que permite ser administrada por vía oral, mediante su presentación en forma de gotas, comprimidos o cápsulas, asimismo se puede aplicar siguiendo lo que se conoce como la vía parenteral; que es aquella realizada por el personal médico capacitado para su administración, mediante vía subcutánea, intravenosa, intramuscular, epidural o intratecal, un espacio específico de la médula espinal.

Por lo cual es posible encontrar este tipo de fármaco en presentaciones comerciales en cápsulas por ejemplo de 50 mg/ml; gotas de 10 ml de 20 gotas o ampollas de 100 mg/2 ml; entre algunas otras. Manejadas según la necesidad para cada paciente.

Algunas de la cápsulas incluso vienen en forma de liberación prolongada, a través de este sistema una vez que el medicamento se ingiere, es absorbido mediante una porción del fármaco como dosis inicial y el resto se libera de manera lenta, para extender con esto su efecto por más tiempo y poder aplicarse menos dosis del mismo.

Las dosis de administración de la Morfina, deben ser adaptadas por el médico tratante de acuerdo con cada paciente de manera individual, según la gravedad del dolor que esté presentando y de acuerdo con la respuesta dada por el organismo del paciente, tras la ingesta del medicamento.

Contraindicaciones

La Morfina es un fármaco de uso delicado, por lo cual se trata de una droga controlada mediante las leyes específicas para el caso de cada país dentro del mundo. Por otro lado, deberá evitar ser utilizado en pacientes con hipersensibilidad a sus componentes.

Mientras que de manera general, no debe ser empleada en aquellos pacientes que presenten cuadros clínicos de insuficiencia respiratoria de tipo obstructivo, o que padezcan de asma bronquial.

Por otra parte, en el caso de pacientes que durante los últimos 14 días han sido medicados con inhibidores de la monoaminooxidasa, reconocidos mediante las siglas IMAO; y que son empleados durante el tratamiento de los trastornos depresivos; es necesario esperar hasta que el organismo del paciente libere los residuos de este tipo de fármaco de su organismo.

No es prudente emplear la Morfina con personas que sufran de lesiones craneales, que se encuentren en coma, tengan insuficiencias hepáticas, renales o alteraciones digestivas. Tampoco con aquellas personas que sufran de alcoholismo agudo o se encuentren en shock.

Otra de las contraindicaciones está dirigida al caso de pacientes con dificultades de coagulación; tampoco podrá administrarse en los niños menores de cinco años en forma sólida, o los de menos de un año para las dosis líquidas de la Morfina.

Este medicamento puede reducir la capacidad mental y física de los pacientes, por lo cual se ha establecido que es potencialmente peligrosa la realización de ciertas tareas cotidianas que requieran atención; entre las cuales se destaca conducir vehículos o manejar maquinarias pesadas. En este sentido se recomienda evitar en lo posible este tipo de actividades, mientras se encuentre bajo los efectos del tratamiento.

La administración de la Morfina, está igualmente contraindicada en aquellos pacientes que estén consumiendo cualquier otro medicamento, que pueda interactuar con sus componentes, cuando es empleada de manera concomitante o simultánea con ellos, aunque se trate de medicinas naturales como es el caso de la Hierba de San Juan.

Embarazo y Lactancia 

La Morfina es un fármaco que puede ser recetado con la finalidad de hacer frente a un dolor agudo, cuando otros medicamentos suelen ser ineficaces; por lo cual es posible adquirirlo mediante previa receta médica, identificado con algunos nombres dados por la compañía fabricante del producto.

Entre ellos, para el caso de este medicamento, se tienen por ejemplo marcas comerciales como Astramorph, Avinza, Duramorph, Roxanol; sin que ello quiera decir que sea prudente su utilización por parte de la mujer embarazada.

Cuando por ejemplo se administra la Morfina mediante la vía epidural, durante la realización del parto, esta droga puede entrar con mucha facilidad a la circulación fetal y con ello provocar una depresión respiratoria en el neonato, la cual es especialmente grave cuando su nacimiento es de forma prematura.

Si la mujer se encuentra embarazada, es sumamente importante que le indique a su médico tratante esta condición, a fin de evitar que le sea recetada la morfina como tratamiento para el alivio de cualquier trastorno físico que esté padeciendo. Ya que si consume este derivado opioide, puede causarle problemas a la salud de su bebé.

La Morfina al igual que la mayoría de las drogas de origen opioide, ocasiona sobre el bebé en gestación una serie de trastornos físicos, que posteriormente se convierten en defectos de nacimiento; donde la forma o función de cada una de las partes de su cuerpo pueden verse gravemente alteradas, entre las cuales se pueden destacar:

  • Trastornos ocasionados por defectos en el funcionamiento del corazón del bebé.
  • Presencia de gastrosquisis, una deformación física mediante la cual el vientre del bebé presenta los intestinos pegados fuera del cuerpo, mediante un orificio al lado del ombligo.
  • Posible glaucoma, un trastorno visual que puede ocasionar daños a nivel del nervio óptico del bebé y que en consecuencia puede causar ceguera.
  • Espina Bífida, un defecto a nivel del tubo neural, considerado como una alteración de nacimiento que incide en su cerebro y médula espinal; uno de los trastornos más comunes como consecuencia del consumo de opiáceos durante el embarazo.

A todas estas consecuencias se puede enfrentar un bebé, cuando su madre se expone al consumo de la Morfina durante el tiempo de gestación, sin considerar que tiene un mayor riesgo de sufrir abortos espontáneos o nacimiento sin vida, por la muerte del bebé dentro del útero materno.

En lo relativo al uso de este medicamento durante la lactancia materna, algunos autores consideran que el riesgo es sumamente bajo; en vista de que se excreta mediante la leche, pero en cantidades menores a las que pudiese recibir mediante su administración durante una epidural; la cual es la inyección anestésica empleada en el espacio con el mismo nombre, dentro de la columna vertebral, con la finalidad de evitar la presencia del dolor en la parte inferior del cuerpo humano.

Este tipo de inyecciones suelen ser empleadas durante el parto, cuando se ha comenzado el proceso de dilatación uterina; para evitar que la madre sufra intenso dolor o durante la realización de la operación quirúrgica, que es conocida como cesárea; mediante la cual se abre a la paciente para extraerle a su bebé, sin que sufra el trauma o el dolor de las contracciones.

Morfina

Efectos Secundarios de la Morfina

La Morfina es un tipo de droga que puede ocasionar en el paciente una serie de efectos colaterales, muchos de los cuales pueden ser bastante severos, tal como se indica a continuación:

  • Alteraciones estomacales con la presencia de Náuseas o Vómitos.
  • Cambios en los resultados de análisis de sangre.
  • Estados de desorientación, con somnolencia, mareos o inestabilidad en el equilibrio físico.
  • Visión borrosa.
  • Presencia de excesiva sudoración y boca seca.
  • Posible estreñimiento.
  • Dificultades respiratorias, alteraciones de la presión arterial.
  • Alteración del estado emocional, con la presencia de euforia.
  • Irritaciones a nivel cutáneo, con la aparición de prurito.
  • Síndrome de abstinencia al medicamento, cuando este ha sido empleado durante demasiado tiempo.
  • En el caso de las mujeres embarazadas, luego del nacimiento de su bebé, es posible que muestre también el síndrome de abstinencia.

El paciente puede manifestar cualquiera de estos síntomas o algún otro no especificado en esta lista; por lo cual es muy importante que acuda de inmediato a la consulta con su médico tratante, a fin de que pueda evaluar oportunamente su condición física e indicarle el respectivo tratamiento, en caso de ser necesario.

Los síntomas que puede experimentar un paciente a causa del síndrome de abstinencia por opiáceos y opioides, aplicable en el caso del uso prolongado de la morfina, son los que se mencionan a continuación:

  • Náuseas, vómitos, rinorrea o presencia de la emisión de abundante líquido por la nariz.
  • Lagrimeo, dilatación de la pupila, irritación de los ojos o posible apariencia roja en ellos.
  • Estornudos frecuentes, calambres abdominales, escalofríos, piel erizada.
  • Taquicardia, sueño sin descanso.
  • Problemas estomacales con la presencia de posibles diarreas.
  • Alteraciones emocionales, ansiedad y un gran deseo de consumir de manera inmediata, nuevamente la morfina.

Como se ha comentado la Morfina es un medicamento que por estar basado en el opio, ocasiona dependencia en el paciente; y para poder evitar todos los síntomas ocasionados a causa de la abstinencia, en necesario que su administración no sea durante tiempo prolongado y que se finalice el tratamiento con la retirada gradual y progresiva del medicamento.

Sobredosis

Los opioides son muy adictivos, siendo esto posiblemente justificado por el hecho de que junto con el alivio del dolor, se liberan una serie de químicos en el cerebro que ayudan a que la persona se sienta tranquila y demuestre un cierto grado de euforia, algo que es típico del consumo de drogas.

Esto termina por convertirse en una adicción al consumo del fármaco, algo que también le puede llevar a que se exponga a una sobredosis del medicamento; bien sea de forma accidental o de manera intencional.

Pero la morfina es una analgésico muy potente, que puede ocasionar graves daños físicos en el organismo del paciente, ya que tiene como componente tóxico el sulfato de morfina, que es derivado de la amapola y que cuando se ingiere de manera excesiva, puede ocasionar una grave intoxicación por parte del paciente.

En este sentido se recomienda que el paciente sea trasladado de manera inmediata a un centro de salud, para que le aplique el protocolo correspondiente a seguir en caso de envenenamiento. Siendo posible identificar este caso, de acuerdo con los siguientes síntomas:

  • Apariencia de las uñas y labios con coloración azulada.
  • Posible desmayo o estado de coma.
  • Dificultades respiratorias, con somnolencia y pupilas contraídas.
  • Estreñimiento, convulsiones o espasmos a nivel del tracto intestinal.
  • Náuseas, vómitos, posibles daños musculares.

Es importante buscar asistencia médica de inmediato, tratando de ayudar en la medida de la posible a que la persona se mantenga respirando. No se debe provocar el vómito, a menos que le sea indicado por un profesional de la salud y tenga a mano toda la información necesaria con respecto a los datos de paciente, para hacerla de conocimiento del médico.

Si es posible, se debe determinar qué cantidad de Morfina fue ingerida de más por la persona y hace cuánto tiempo de ello. Lo más importante es mantener la calma y esperar la respectiva ayuda profesional, para que se hagan cargo de la situación.

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