≡ Menu

Glimepirida: Para qué sirve, nombre comercial, y más

La glimepirida es un fármaco empleado para disminuir los niveles de glucosa en la sangre, de administración oral y perteneciente a la clase de las sulfonilureas de segunda generación. Recuerde que este es un artículo netamente informativo, por lo que debe siempre consultar a un especialista antes de tomar este o cualquier otro medicamento. No se automedique, ya que podría traer consecuencias perjudiciales para su salud.

glimepirida

¿Qué es y para qué sirve?

La glimepirida es un fármaco que se encarga de disminuir los niveles de azúcar en la sangre al contribuir con la generación de insulina relacionado con el páncreas y además incentiva al cuerpo del afectado a utilizarla de manera eficiente, evitando o controlando así la diabetes. Algunos fármacos parecidos son: clorpropamida, glibenclamida, gliclazida.

Este fármaco se utiliza como tratamiento o ayudante en la diabetes de tipo II, sólo en el caso de que otros cambios básicos terapéuticos y estrategias para tratar esta afección hayan fallado previamente, tales como cambiar a una dieta balanceada, realizar más la actividad física y hacer cambios en su estilo de vida.

Nombre comercial

La glimepirida, al igual que todos los demás fármacos, se vende bajo distintos nombres comerciales. El más conocido es Amaryl y Roname.  Existen muchas otras marcas, entre las más conocidas a nivel mundial tenemos: ADGLIM. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Unimed y Unihealth Manufacturers Ltd. AMARYL. 1 mg, 2 mg y 3 mg de glimepirida. Presentación de tabletas. Fabricado por Sanofi-aventis Bangladesh Ltd.

glimepirida

CONDIA. 1 mg de glimepirida. Presentación de  tableta. Fabricado por RAK Pharmaceuticals Pvt. DACTUS. 1mg y 2mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por ACME Laboratories Ltd. DIALON. 1mg, 2mg y 4mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Eskayef Bangladesh Ltd. DIARYL. 1 mg, 2 mg y 3 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Beximco Pharmaceuticals Ltd. DIETA. 1 mg, 2 mg y 4 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Pacific Pharmaceuticals.

GIPID. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Alco Pharma Ltd. GLEMEP. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Healthcare Pharmaceuticals Limited. GLIMIRID. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por ACI. GLIMS. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Opsonin Pharma Limited. GLIRID. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por General Pharmaceuticals Ltd.

GLUCOSOR. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Aristo Pharma Ltd. GLUTIM. 1mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Techno Drugs. LIMARYL. 1 mg, 2 mg, 3 mg y 4 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Popular Pharmaceuticals Ltd. LIMEP. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Kemiko Pharmaceuticals Ltd. LIMERID. 1 mg y 2 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Supreme Pharmaceuticals Ltd.

LIMPET. 1mg y 2mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Drug International Ltd. LOSUCON. 1mg y 2mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Incepta Pharmaceuticals Ltd. MEPID. 1 mg y 2 mg y 4 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Renata Ltd. ORGULLO. 1 mg, 2 mg y 4 mg de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por White Horse Pharmaceutical Ltd. SECRIN. 1mg, 2mg, 3mg y 4mg  de glimepirida. Presentación de tableta. Fabricado por Square Pharmaceuticals Ltd.

glimepirida

Mecanismo de acción

La glimepirida garantiza la acción terapéutica gracias a su ingrediente activo, la misma glimepirida, la cual es perteneciente a la categoría farmacológica de las sulfonamidas. Cuando se toma por vía oral, este fármaco sea adhiere al nivel gastrointestinal y alcanza la concentración plasmática máxima en nada menos que dos horas y media, quedándose en la corriente circulatoria del cuerpo durante al menos un período de entre 5 y 8 horas.

Luego de culminar su actividad, este se metaboliza a través de enzimas hepáticas que forman parte de la familia de los citocromos, y posteriormente se desechan mayormente a través de las heces y, en menor cantidad, a través de la orina. La eficacia de la glimepirida en términos hipoglucémicos se debe mayormente a la presencia concomitante de mecanismos intra pancreáticos y extra pancreáticos.

Siendo más precisos, los procesos intra pancreáticos, que se desarrollan a nivel de las células beta pancreáticas, estimulan la secreción endógena de insulina actuando sobre un canal específico al potasio, el cual es responsable de la onda de despolarización, y que es útil para garantizar la liberación de calcio mediada por la insulina.

Por otra parte, la acción extra pancreática es protagonista de la mayor eficacia de la insulina en los músculos y el tejido adiposo, la cual se necesita para mejorar la captación de glucosa e inhibir los procesos de glucogenólisis y gluconeogénesis hepática.

Efectos secundarios

Gracias a los distintos estudios clínicos y la experiencia evidenciada luego de la comercialización de este fármaco, se dice que la glimepirida es altamente tolerable en los pacientes, y  que existe una gran ausencia de efectos adversos que sean clínicamente relevantes. Sin embargo, se han informado episodios muy escasos de cambios en la química de la sangre, afecciones del tracto gastrointestinal, trastornos neurológicos o de la visión y generación de afecciones dermatológicas, que además se sabe que no están relacionados con la hipersensibilidad a la sustancia activa.

Además, es importante tener en cuenta que este fármaco posee una larga vida media, la cual puede generar una acumulación de la sustancia activa en el cuerpo, lo que su incrementaría el riesgo de generar hipoglucemia, mayormente en el caso de que se tome con mucha frecuencia. Debido a esto, es que se recomienda tomar la glimepirida en una sola toma.

Igualmente, debe estar alerta si se llega a generar alguno de los siguientes efectos secundarios, que aunque son muy raros y escasos, podrían ocurrir, y entre estos posibles tenemos: mareos, náuseas, ictericia, orina de tonalidad oscura, dolor en la parte superior derecha del abdomen, hematomas o sangrado, diarrea, fiebre y dolor de garganta. En dado caso de que presente alguno de dichos síntomas, deberá contactar de inmediato con su médico de confianza.

Advertencias

Existen algunas precauciones que debemos tener en cuenta si nos encontramos bajo tratamiento con glimepirida. Se sabe que al utilizar este fármaco se aumenta la sensibilidad de la piel al sol, y por este mismo motivo, durante el tratamiento es recomendable disminuir la exposición a la luz solar, y también utilizar productos como bloqueadores solares y productos anti-UV, además de las gafas de sol y ropa que evite su contacto directo con el sol.

Se puede necesitar un ajuste de la dosis inicialmente indicada si se presentan infecciones, fiebre y distintos problemas de salud además del que se quiere tratar. Además, debe informar a su médico sobre cualquier sustancia que esté tomando o cualquier condición especial que padezca antes de que este le indique la toma de la glimepirida. Entre los más importantes tenemos: la alergia a la sustancia activa, a sus excipientes u otros medicamentos parecidos.

Productos medicinales, medicinas herbales y suplementos adicionales, en especial aquellos que sean anticoagulantes, medicinas contra el asma o los resfriados, medicamentos contra las náuseas, disopiramida, diuréticos, la aspirinas y fármacos de tipo AINEs, betabloqueantes, cloranfenicol, claritromicina, isoniazida, inhibidores de la MAO , fluconazol, fluoxetina, terapia de reemplazo hormonal o anticonceptivos orales, insulina u otros medicamentos para la diabetes.

Miconazol, niacina, los antibióticos de tipo sulfonamidas, sulfasalazina, medicina para la tiroides, esteroides orales, fenitoína, probenecid, quinolona y fluoroquinolonas, rifampicina, salicilatos. Condiciones tales como si sufre, o bien ha sufrido deficiencia de G6PD (glucosa-6-fosfato deshidrogenasa), trastornos hormonales que estén relacionados con la tiroides, pituitaria, de la glándula suprarrenal o enfermedad de corazón, riñón o hígado.

También se debe tener cuidado en caso de que la paciente esté embarazada o en período de  lactancia, y es necesario informar a los cirujanos y dentistas que lo vayan a tratar si actualmente se encuentra bajo tratamiento con glimepirida. Además, cabe destacar que antes de tomar este fármaco, el paciente diabético tipo II debió haber antes intentado llevar a cabo otros tratamientos más sencillos con lo son el cambio a una dieta balanceada y nutritiva, cambios en el estilo de vida  y cualquier otro que implique la mejora del estado de salud general y metabólico.

Si se toma la glimepirida en dosis excesivas, esto podría generar la presencia de crisis hipoglucémica caracterizada por los efectos adversos tales como fatiga, dolor de cabeza, el hambre, reducción de estados de alerta y el tiempo de reacción, somnolencia y pérdida del conocimiento, por lo que deberá contactar a su médico inmediatamente en caso de que esto pase y comer algo con carbohidratos lo mas rápido posible.

Es por esto que el médico sea quien indique la dosis que utilizará, luego de someterse a una serie de pruebas y evaluaciones como de los hábitos alimenticios, las condiciones fisio-patológicos de los parámetros y de laboratorio, en los cuales se basará el especialista, además de que todo el plan de tratamiento se vigile a través de controles de sangre químicos periódicos.

Contraindicaciones

La glimepirida está contraindicada en aquellos individuos que presenten diabetes tipo I, cetoacidosis, coma diabético y en también en personas con insuficiencia hepática y función renal afectada. Además, los individuos que tengan hipersensibilidad conocida a la sustancia activa y otras medicinas pertenecientes a la categoría de las sulfonilureas o sulfonamidas, igualmente deben evitar tomar este fármaco.

Dosis

Las dosis recomendadas a continuación de basan en la presentación de tabletas comprendidas entre 1, 2, 3, 4 y 6 mg de glimepirida. Cabe destacar que es importante que usted tome únicamente la dosis correcta de este medicamento, la cual se basa en la situación metabólica del paciente diabético y los niveles de glucosa medidos en la sangre.

Debido a esto, la dosis inicial debe ser de una tableta diaria de 1 mg, la cual deberá tomar con el desayuno o durante su primera comida, la cual puede llegar a ser suficiente para garantizar un buen control de la glucemia, o bien se podría requerir un incremento de la dosis proporcional a la descompensación metabólica registrada.

Si es el caso de tratamientos combinados de esta medicina con metformina o insulina, siempre es recomendable empezar con las dosis más bajas recomendadas, para luego aumentarlas gradualmente hasta alcanzar un buen control glucémico.

Recuerde que sólo su médico puede establecer cuál es la dosis recomendada para usted, las dosis mostradas aquí son solo una compilación de las dosis que generalmente se utilizan, así que siempre consulte con su médico e infórmele sobre todas sus condiciones y medicamentos que toma. (Ver Artículo: gliclazida)

Embarazo y lactancia

Aunque se sabe bien que en una paciente embarazada el control de la glucosa en la sangre es muy útil para que el feto se desarrolle adecuadamente, la utilización de la glimepirida está contraindicada ya que en ellas si podría generar efectos secundarios graves. Es por esto que sería más recomendable que opte por utilizar un fármaco con un perfil de seguridad mayor y mejor caracterizado como la insulina.

Igualmente, debido al posible traspaso de la sustancia activa inalterada a la leche materna, es recomendable evitar la lactancia durante el tratamiento o evitar tomar este fármaco si está amamantando, para así disminuir el riesgo de hipoglucemia grave en los bebés.

Interacciones

El metabolismo hepático de glimepirida, apoyado por la enzima CYP2C9, someten al ingrediente activo, generando el posible riesgo de que se produzcan alteraciones de sus propiedades farmacocinéticas. Los ingredientes activos tales como la insulinas y otros productos antidiabéticos orales, tales como los salicilatos y el ácido para-amino-salicílico, esteroides anabólicos y hormonas sexuales masculinas, fenilbutazona, azapropazona y oxifenbutazona.

Cloranfenicol, alopurinol, probenecid, sulfinpirazona, simpaticolíticos, ciclofosfamida y ifosfamida trofosfamida, miconazol, fenfluramina, fibratos, inhibidores de la ECA, fluoxetina, inhibidores de la MAO, fluconazol, algunas sulfonamidas de acción prolongada, tetraciclinas, quinolonas y claritromicina, anticoagulantes cumarina y tritocualina, podrían bloquear a la enzima mencionada anteriormente a través de un incremento de las concentraciones en sangre y la eficacia del agente hipoglucémico de la glimepirida.

En los inductores de enzimas CYP2C9 contrarios, tales como el estrógeno y progestina, diuréticos, glucocorticoides, estimulante de la tiroides, la adrenalina, ácido nicotínico, laxantes, fenitoína y barbitúricos, podrían incrementar el metabolismo de glimepirida y disminuir la eficacia terapéutica de este fármaco significativamente. Igualmente, el alcohol, los betabloqueantes y antagonistas H2, pueden modificar impredeciblemente la acción hipoglucemiante de este fármaco.

Glimepirida y metformina

Al igual que la glimepirida, la metformina es un medicamento que se utiliza para tratar a diabetes y pertenece a un grupo de fármacos llamados biguanidas. Ambos tienen sus semejanzas y diferencias, y ya que conocemos la glimepirida, veamos de qué se trata la metformina.

La insulina es una hormona generada por el páncreas, la cual permite que el cuerpo obtenga glucosa (azúcar) de la sangre, que luego utiliza para generar energía o bien la almacena para utilizarla en el futuro. Si la persona tiene diabetes, el páncreas no generará la cantidad suficiente de insulina o  bien su cuerpo no podrá utilizar de manera adecuada la insulina que se produzca., lo que trae como consecuencia un aumento del nivel de glucosa en la sangre, y la tarea de la metformina es disminuir la glucosa en la sangre a un nivel lo más normal posible.

Si el paciente es un adulto que tenga sobrepeso, el tratamiento con metformina por un extenso período de tiempo, igualmente ayudará a disminuir el riesgo de complicaciones relacionadas con la diabetes, ya que este fármaco se asocia con el efecto de generar un peso corporal estable o la pérdida de peso moderada.

Entonces, la metformina se utiliza para tratar a individuos con diabetes tipo 2, también conocida como diabetes no insulinodependiente, solo si la dieta saludable y el ejercicio por sí solos no son suficientes para mantener los niveles de glucosa en sangre normales, y se utiliza mayormente en pacientes con sobrepeso.

Los pacientes adultos pueden ser tratados con metformina por sí sola, o bien en combinación con otras medicinas para tratar la diabetes, bien sean por vía oral o insulina, al igual que los infantes de 10 años en adelante y los adolescentes pero si es en tratamiento combinado, solo mezclado con la insulina. En cuanto a las contraindicaciones, no debería utilizar este fármaco si es alérgico  o hipersensible a la metformina en sí o a cualquier componente de este fármaco.

Al igual que si padece de problemas renales o hepáticos, si padece de diabetes no controlada, como hiperglucemia grave o cetoacidosis. Cabe destacar que la cetoacidosis es una condición que se caracteriza por la acumulación de sustancias conocidas como “cuerpos cetónicos” en la sangre. Los síntomas pueden ser dolores de estómago, respiración rápida y profunda, somnolencia o sensación de olor dulce anormal.

Otras contraindicaciones son, si su cuerpo ha perdido mucha agua o bien está deshidratado, si padece de diarrea grave o prolongada, o en el caso de numerosos episodios consecutivos de vómitos. La deshidratación puede generarle problemas renales que podrían aumentar la posibilidad de que se genere  acidosis láctica.

También, si ha padecido de una infección grave, como lo sería una infección del sistema bronquial, pulmonar o del riñón, el uso de la metformina está contraindicado. Una infección muy grave puede generar problemas renales que pueden aumentar su riesgo de padecer de acidosis láctica.  Igualmente, si está siendo tratado por insuficiencia cardíaca o ha padecido de un ataque cardíaco hace poco, tiene problemas circulatorios graves o dificultad para respirar, se podría generar una falta de oxígeno en los tejidos que generarle acidosis láctica.

Si usted consume alcohol en exceso y si  está en etapa de lactancia, consulte con su médico antes de comenzar a tomar este fármaco. En cuanto a las precauciones de uso y lo que debería saber antes de tomar este fármaco. El paciente debería hacerse exámenes radiográficos o de exploración, los cuales incluyen la inyección de algunos medios de contraste los cuales contienen yodo, y que luego ingresan al torrente sanguíneo.

Si sabe que debe someterse a una cirugía mayor, es recomendable que deje de tomar metformina por algún tiempo antes de su intervención, y realizarse exámenes antes y después de la operación. Luego de esto, será su médico quién determinará si requiere de algún fármaco adicional, por lo que es importante que se apegue a las instrucciones de su médico. Debe estar alerta ya que la metformina podría generar una grave afección, aunque poco frecuente, llamada acidosis láctica.

Esta afección daña específicamente a sus riñones, provocando que no funcionen de manera adecuada. Los síntomas frecuentes de acidosis láctica son los vómitos, el dolor abdominal relacionado con calambres musculares, sensación general de incomodidad, acompañada de fatiga severa y dificultad para respirar. Si padece de alguno de estos síntomas, es muy posible que requiera ser tratado de inmediato, por lo que debe suspender la metformina e informar a su médico lo antes posible.

El uso de la metformina por sí sola no genera hipoglucemia, es decir, un nivel muy reducido de glucosa en la sangre. Sin embargo, si usted es tratado con este fármaco en conjunto con otras medicinas que se usan para el tratamiento de la diabetes, entonces si se podría generar la hipoglucemia. Si llega a percatarse de la aparición de los síntomas de hipoglucemia, los cuales son la debilidad, mareos, aceleración del ritmo cardíaco, visión alterada o dificultad para concentrarse, lo que podría ayudarlo sería  tomar algo que tenga un alto contenido de azúcar.

Glimepirida vs glibenclamida

Ambos medicamentos son parecidos ya que se utilizan con el mismo fin, dependerá de su tipo de afección y condiciones adicionales que uso será más o menos conveniente para usted. Le invitamos a revisar el artículo de la glibenclamida.

Tabletas

La presentación más utilizada y frecuentada de la glimepirida son las tabletas, las cuales son un comprimido del fármaco principal en conjunto a sus demás componentes o excipientes, quienes en conjunto se encargan de atacar la afección luego de ser tomada por vía oral, al deshacerse en el estómago.

Diabetes tipo II

En términos generales, la diabetes tipo II es tipo más común de diabetes mellitus, y es una afección metabólica que se caracteriza por la presencia de la hiperglucemia. El origen de la diabetes tipo II, normalmente se divide en dos posibilidades, que la persona presente resistencia a la insulina o que tenga una deficiencia en la secreción de la hormona insulina por parte de las células del páncreas que se encargan de esta función.

Entre los síntomas frecuentes de la diabetes tipo II tenemos: la poliuria, la polidipsia, la polifagia, cicatrización lenta de heridas, el cansancio recurrente, los trastornos de la visión, el dolor de cabeza y picazón en la piel. El objetivo de los tratamientos contra la diabetes tipo II, es regular los niveles de azúcar en la sangre según los valores normales, y además de tomar el tratamiento farmacéutico, es necesario que la persona implemente una dieta sana y equilibrada, al igual que la práctica regular de ejercicio físico.

Para entender mejor, veamos de que se trata la diabetes mellitus. Este tipo de diabetes, a la cual generalmente también se le llama como tal es una afección de tipo metabólica la cual su comienzo está relacionado con la insulina, una hormona necesaria para regular los niveles de glucosa en sangre. Hay distintos de diabetes mellitus, siendo unos más comunes que otros, y entre los más comunes tenemos la diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 y diabetes gestacional; entre los menos comunes tenemos la caída, la llamada diabetes secundaria y diabetes MODY.

La característica común de todos y cada uno de los tipos de diabetes mellitus es la hiperglucemia, es decir, la alta concentración de glucosa en la sangre. Ahora, en cuanto a la epidemiología de la diabetes tipo II, según las estimaciones más confiables, alrededor del 90% de los diabéticos de todo el mundo, son afectados por la diabetes tipo II, mientras que el 10% restante son mayormente la diabetes tipo I y diabetes gestacional.

Generalmente, la diabetes tipo II la padecen los adultos, y de hecho,  la probabilidad de generar la enfermedad metabólica se vuelve progresivamente más constante a partir de los 35 o 40 años de edad. La cantidad de jóvenes que padecen de diabetes tipo II es bastante baja, aunque en los últimos años ha ido aumentando considerablemente. Además, este tipo diabetes está mayormente relacionado con pacientes obesos, que suele ser uno de los factores de riesgo más importantes.

Durante los últimos 30 años, la extensión a nivel mundial de la diabetes tipo II ha incrementado  casi exponencialmente, ya que en 1985 el diagnóstico fue de más o menos 30 millones, y en el  2015 llegaron a ser  392 millones. En cuanto a las causas, según médicos y científicos especializados, la diabetes tipo II está relacionada con la combinación de factores genéticos, los cuales generan una predisposición y mayor probabilidad de desarrollo de la afección, en conjunto a factores ambientales, los cuales agravan la predisposición que se mencionó anteriormente.

En cuanto a los factores externos más significativo que tienen que ver con el desarrollo de la diabetes mellitus tipo II tenemos: la obesidad, que como bien mencionamos anteriormente, el aumento del peso corporal tiene como consecuencia un incremento en la síntesis de triglicéridos, los cuales al existir en exceso, también se acumulan en las células pancreáticas, y esta acumulación de triglicéridos disminuye la función de las últimas mencionadas.

Otro factor es llevar un estilo de vida sedentario, y que por el contrario, la actividad física vuelve más difícil el hecho de que se genere la diabetes tipo II. El factor del envejecimiento también influye, ya que al envejecer los factores genéticos que promueven esta enfermedad parecen agravarse.  También si usted es una persona que consume azúcar simple regularmente, puede ser más propenso a padecer de la afección.

La absorción de este tipo de azúcar demanda mucha insulina, es por esto que si una persona predispuesta a la diabetes mellitus tipo II ingiere muchos azúcares simples, tiene como consecuencia el agotar la capacidad de la insulina, que si de por sí ya está limitada por razones genéticas, este factor lo empeoraría. (Ver Artículo: glibenclamida)