Conoce que es la Epididimitis, sus síntomas y como debe ser tratada

La Epididimitis es una enfermedad que se desarrolla exclusivamente en los hombres, ya que la misma involucra la inflamación de estructuras que forman parte del aparato reproductor masculino, específicamente la que se encarga del almacenamiento y transporte de la esperma. Descubra todo sobre la Epididimitis, en este artículo. Recuerde no automedicarse, es una mejor decisión consultar a su médico.

EPIDIDIMITIS

¿Qué es la Epididimitis?

Hoy conoceremos todo lo concerniente sobre una patología que afecta a los hombres, la cual se encuentra relacionada con el desarrollo de un proceso inflamatorio que afecta al órgano que se encuentra en la zona anterior de los testículos, el cual recibe el nombre de Epidídimo y que tiene como función almacenar las células reproductoras masculinas hasta que llegan a su etapa de maduración. Con base en el órgano afectado surge el término clínico de Epididimitis, para reconocer esta patología exclusivamente masculina.

Para continuar conociendo sobre esta enfermedad es importante saber sobre la anatomía del aparato reproductor masculino, con la finalidad de reconocer las estructuras y órganos por los cuales está conformado e identificar los que se encuentran involucrados cuando se sufre una Epididimitis.

El sistema reproductor del hombre consta de una serie de órganos, entre los que debe mantenerse una relación orgánica saludable, para evitar el daño colateral de las estructuras, como sabemos unos de los órganos que forman parte del conjunto es el pene, los testículos, un conducto que curiosamente cumple dos funciones.

También se encuentran las vesículas seminales, conductos deferente, próstata y por supuesto el epidídimo. Como bien sabemos en los testículos se genera el proceso de reproducción de las células sexuales masculinas, así como también de la hormona masculina, conocida como testosterona.

Las células reproductoras masculinas o espermatozoides son producidos en los testículos y almacenados en el epidídimo. Como bien podemos suponer  cada uno de los testículos, tiene un epidídimo que se encuentra conectado a ellos a través de un conducto, que tiene una forma de espiral. Cuando los espermatozoides alcanzan su etapa de maduración salen del epidídimo, a través de un conducto deferente.

EPIDIDIMITIS

Los conductos deferentes se encuentran unidos a las vesículas seminales, que se encuentran por encima de la próstata y que junto con otras estructuras forman lo que es llamado el cordón espermático. Cuando los espermatozoides son expulsados salen a través de la uretra.

El epidídimo tiene una forma de tubo que se alarga anatomicamente y además se encuentra unido a los conductos deferentes, todo ello es un tejido irrigado, vascularizado, por lo que es muy sensible y cualquier modificación en su estructura, puede inferir grados de dolor, debido a que el desarrollo de una epididimitis incrementa de manera importante el flujo sanguíneo.

Este incremento en el flujo sanguíneo que llega a la zona del epidídimo provocará su inflamación y consecuente enrojecimiento, aumentando la sensibilidad del área.  El desarrollo e instauración de una Epidídimitis, puede derivar en otras patologías que se pueden desarrollar en los órganos asociados al epidídimo.

En el caso que como consecuencia de una epididimitis se afecten  los conductos deferentes, entonces se producirá una patología nueva llamada deferentitis.  Cuando involucra algunos de los órganos o estructuras que forman parte del cordón espermático, entonces estaremos en presencia de una funiculitis.

EPIDIDIMITIS

Es una enfermedad que debe ser atendida, no solo por ser dolorosa y causar mucha incomodidad en los hombres, sino porque la misma puede derivar en otras patologías que pueden complicar el cuadro clínico inicial.

Causas

Pero como se genera esta enfermedad y cuál es la etiología asociada a ella. Con base en la morbilidad de la enfermedad, la mayoría de los casos tienen un origen infeccioso, sobre todo en los hombres que tienen una vida sexual activa, se puede hacer frecuente la instauración de una epididimitis.

Sin embargo, es importante señalar que no es una condición necesaria la actividad sexual, para que la enfermedad se desarrolle, por lo que se pueden encontrar casos de epididimitis en niños y adultos mayores, por lo que no necesariamente deben ser activos sexualmente. En la mayoría de los casos la Epididimitis se desarrolla promovida por la presencia de infecciones desarrolladas por patógenos virales y bacteriales en la mayoría de los casos.

Dentro de los organismos que podemos resaltar que se encuentran involucrados en el desarrollo de la enfermedad podemos señalar las Chlamydia, Neisseria y Coli, en los hombres sexualmente activos. Por su parte, en los niños la Epididimitis puede ser causada por infecciones promovidas por virus.

EPIDIDIMITIS

También se han reconocido causas congénitas, en las que el sistema urinario presenta algún tipo de desarrollo fuera de lo normal que facilita la instauración de procesos urinarios infecciosos que derivan en una epididimitis. En jóvenes y adultos mayores la causa frecuentemente asociada con la enfermedad es la presencia de bacterias E. Coli, que promueven procesos infecciosos.

También la epididimitis puede ser provocada por factores externos como procedimientos quirúrgicos realizados en el aparato reproductor masculino, que pueden provocar procesos inflamatorios en los periodos postoperatorios, promoviendo el desarrollo de una epididimitis.

En jóvenes deportistas que realizan entrenamientos físicos que pueden fatigar la musculatura periférica, también pueden influir en respuestas inflamatorias que pueden promover el desarrollo de la enfermedad. La ingesta de ciertos medicamentos puede generar una causa química que derive en la patología.

Como podemos observar son diversas causas las que pueden desarrollar una epididimitis, como son factores comunes que derivan en otras patologías, en algunas oportunidades una epididimitis puede ser confundida con una torsión testicular, debido a que son enfermedades que se encuentran de alguna manera relacionadas y una puede ser consecuencia de la otra, sin importar cual se haya desarrollado primero.

Por lo tanto, podemos resumir que las causas  asociadas a una epididimitis pueden ser bacteriológicas, virales, químicas, esfuerzos físicos, congénitas, postoperatorias e incluso por traumatismos en la zona testicular.

Síntomas

Los síntomas asociados a la epididimitis son varios pero fácilmente reconocibles, las personas que comiencen a desarrollar la enfermedad, notarán como primer síntoma dolor en el escroto. El escroto es la piel rugosa que cubre los testículos, el dolor que se puede percibir puede ser agudo y radial, es decir, que el mismo puede ser un dolor no local, sino que puede sentirte en áreas adyacentes a los testículos.

Sin importar el agente que este causando la epididimitis, el dolor es un síntoma característico. Por su parte cuando la causa del desarrollo de la enfermedad es una bacteria, dentro de los síntomas que pueden ser referidos por los pacientes es el desarrollo de episodios febriles.

También se pueden presentar síntomas asociados como dolor al orinar y náuseas. Los exámenes físicos indican que se puede observar inflamación de la zona, excesiva sensibilidad al tacto, endurecimiento del área del epidídimo.

 

Debido a que la enfermedad  se puede desarrollar en un solo epidídimo, puede haber inflamación, enrojecimiento del testículo que tiene el epidídimo sano. En los casos agudos puede haber hipotensión y taquicardia. Otro de los síntomas que pueden presentarse es el sangrado y dolor agudo al momento de eyacular.

Diagnóstico y Tratamiento

El diagnóstico de la epididimitis en algunas ocasiones puede ser de fácil identificación, cuando los síntomas referidos en la consulta son acompañados por la historia clínica del paciente. Generalmente el urólogo que es el médico especialista recomendado para la atención de este tipo de afecciones del aparato reproductor masculino, realizará un examen físico de la zona en la que posiblemente identificará enrojecimiento del escroto, el paciente referirá dolor al tacto y el médico confirmará endurecimiento de la zona afectada.

Para reforzar el diagnóstico es muy posible que el médico solicite la realización de un ultrasonido Doppler, con este tipo de examen el médico puede obtener la confirmación de un incremento de la irrigación sanguínea en el epidídimo, el cual es un síntoma característico de la enfermedad.

Es importante que el médico descarte el desarrollo de otra patología como es la torsión testicular, para ello debe tomar en cuenta la edad del paciente, debido que en hombres menores de 30 años de edad, la patología reseñada puede ser incluso recurrente. La ecografía permitirá confirmar el diagnóstico y descartar la torsión o viceversa.

EPIDIDIMITIS

Confirmar una uretritis puede respaldar que la causa de la epididimitis sea por la presencia de una infección provocada por un patógeno. El médico debe ser acucioso en las interrogantes que realiza, ya que debe hacer lo posible por identificar el origen de la infección, si es por trasmisión sexual, malos hábitos de aseo personal, patologías de base, entre otras.

En los casos en donde se confirma que la enfermedad se desarrolla por causa de un patógeno, el médico debe procurar la identificación del mismo, para poder referir el tratamiento más adecuado. Para realizar la identificación del patógeno que está provocado el daño en el epidídimo, el médico solicitará la realización de exámenes de laboratorio como urocultivos, PCR y exámenes de orina.

Este tipo de exámenes también permitirá confirmar si la causa no es bacteriana. En caso de no ser bacteriana, entonces debe determinar si hay problemas de mal formación del sistema urinario que puedan estar promoviendo la patología.

Al confirmar la epididimitis el médico referirá que el paciente necesita reposo en cama para ayudar a  disminuir el proceso inflamatorio. Con la finalidad de mejorar un poco los síntomas prescribirá la colocación de hielo en el área afectada, todo ello acompañado de un tratamiento que en la mayoría de los casos va dirigido a aliviar el dolor, con la toma de analgésicos.

Disminuir la inflamación con la ingesta de antiinflamatorios. Si está confirmada que la causa de la epididimitis es infecciosa, el tratamiento constará de antibióticos cada 12 horas. Es importante determinar el patógeno y la sensibilidad del paciente a los antibióticos, para que el tratamiento sea realmente efectivo.

En los casos que se haya desarrollo en consecuencia un absceso, frecuentemente se requiere de realizar un drenaje o extirpación del mismo. En aquellos cuadros clínicos que se identifica una cronicidad de la patología y una frecuencia muy marcada en el paciente, es muy probable que el médico sugiera realizar una vasectomía, decisión que estará más que respaldada en aquellos casos de uretritis o  prostatitis.

En los pacientes que por patologías de base preexistentes ameritan el uso de sondas uretrales, generalmente presentan el desarrollo de esta patología, por lo que en estos casos se sugiere como tratamiento realizar una cistostomía, que no es más que un cateterismo, para ayudar a drenar el líquido de la vejiga, reduciendo con este tipo de intervención el uso de sondas. Para los casos que se confirma en el diagnóstico que la causa de la epididimitis no es bacteriana, el tratamiento omitirá el uso de terapia antimicrobiana.

Complicaciones

Esta enfermedad masculina puede tener complicaciones las cuales están generalmente asociadas al desarrollo de otro tipo de patologías, las cuales se presentan por la cronicidad de la enfermedad. Se reconocen dentro de las complicaciones más frecuentes la generación de un absceso escrotal, la cual es una patología muy poco frecuente que se desarrolle por sí sola.

Sin embargo, cuando hay una epididimitis de base, es muy común que se presente si la epididimitis no ha sido tratada de la manera adecuada o el paciente fue a consulta de manera muy tardía. Cuando surge este tipo de complicaciones se debe realizar a parte del examen físico una ecografía escrotal para confirmar la presencia de abscesos.

En la mayoría de los casos se requiere un tratamiento quirúrgico, actualmente y el avance de la medicina propone que la intervención se realice de manera inguinal, de esta forma se evita la invasión del escroto y se mantiene aislado el proceso infeccioso.

También la aparición de una fístula escrotal, es otra de las complicaciones que pueden surgir, a pesar que la misma esta mucho más relacionada con procesos patológicos de pancreatitis, no se descarta que sea promovida por una epididimitis.

El diagnóstico y tratamiento tardío de esta patología puede ocasionar el infarto testicular. Este es un diagnóstico muy poco frecuente, sin embargo, no se descarta la complicación, cuyo tratamiento incluye el retiro del tejido infartado, en ocasiones se produce la remoción del testículo, parcial o total es necesario realizar una biopsia para descartar el inicio de un proceso tumoral.

Luego de ver las complicaciones que pueden surgir, se preguntarán si las mismas se pueden prevenir y la respuesta es Sí, sin embargo, la actuación oportuna en el diagnóstico y la atención médica son primordiales.

También se pueden disminuir los riesgos que permitan evitar el desarrollo de esta enfermedad, entre las acciones que se deben tener en cuenta es mantener una vida sexual segura, relaciones estables, uso de protección durante las relaciones sexuales, son solo algunas de las acciones que pueden ayudar a disminuir las probabilidades de adquirir una infección que conlleve a una epididimitis.

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