Todo de la Cistitis, una enfermedad en la vejiga urinaria

La Cistitis es una enfermedad de tracto urinario que generalmente es contraída por una infección de origen bacteriano, la cual provoca la inflamación de la pared de la vejiga. Es una enfermedad que podemos prevenir, que puede ser tratada y que preferiblemente debemos evitar. Aprenda todo sobre la Cistitis en este artículo. Recuerde es un artículo informativo, si reconoce algunos de los síntomas de la enfermedad acuda a su médico y no se automedique.

CISTITIS

¿Qué es la cistitis?

La Cistitis mejor conocida como infección urinaria, es una enfermedad del tracto urinario, la cual es generada por la presencia de microorganismos que producen un daño y afectan el tracto urinario. Es importante señalar que las vías urinarias constituyen un sistema de drenaje, que permite al organismo la eliminación de desechos.

Este sistema se encarga de la eliminación de toxinas y exceso de líquidos que puedan estar presentes en el organismo y lo hace a través de la orina. Siendo un sistema, debe funcionar de manera articulada, por lo tanto, cada uno de los órganos que lo constituyen están relacionados y son imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema.

El sistema de drenaje se encuentra conformado por los riñones, estos son los órganos encargados de filtrar la sangre. Los uréteres son los tubos delgados musculosos que se encargan de  transportar la orina desde los riñones hasta la vejiga. La vejiga por su parte es el órgano musculoso en donde se acumula la orina.

Las personas con control de esfínteres pueden controlar el vaciado de la vejiga. Conociendo entonces como se conforma este sistema de drenaje y como se relacionan cada uno de los órganos que lo constituyen podremos comprender sobre la Cistitis, donde y porque se genera.

CISTITIS

Generalmente las personas pueden retener hasta 2 tazas de orina en su vejiga, en la medida que esta se llena, el cerebro va recibiendo la señal de que debe vaciarse. Mientras la vejiga se llena los músculos de esta se encuentran relajados, pero cuando se llena de orina, los músculos se contraen y debemos correr al baño. La vejiga se vacía por la uretra, ubicada en la parte inferior de la vejiga.

La Cistitis puede producirse por dos vías diferentes una es por el extremo inferior de las vías urinarias, según se trate de un hombre o de una mujer, siendo éste el caso más común. También puede producirse a través del flujo sanguíneo, en este caso habrá también una afección de los riñones.

Una infección urinaria puede afectar a cualquiera de los órganos que constituyen al sistema urinario. Pueden además ser provocadas por diversos organismos, no obstante, la cistitis es la inflamación del revestimiento de la vejiga, la cual puede ser producida por la presencia de bacterias que es la causa más común, pero no podemos descartar que también son provocadas por hongos, virus y parásitos.

También es factible que se genere una cistitis por la presencia de una obstrucción urinaria producida por una cuerpo extraño presente en el sistema, como por ejemplo la presencia de cálculos renales o mejor conocidos como “piedras” en los riñones.

CISTITIS

Pero también se pueden generar infecciones urinarias por la presencia en el paciente de estructuras anómalas de origen congénito o el desarrollo de éstas, como por ejemplo la dilatación de la próstata, lo que puede frenar el flujo normal de orina, aumentando el riesgo de producirse una cistitis.

Síntomas

Los síntomas de la Cistitis pueden ser muy diversos, debido que dependerá no solo del cuadro clínico y condiciones particulares del paciente, sino también del grado de avance de la enfermedad y zona en donde se está desarrollando la infección. Generalmente los pacientes refieren los siguientes síntomas que han sido reconocidos como los más comunes, cuando se padece de una cistitis.

El primero es la urgencia de ir al baño a orinar, en este caso incrementa no solo la sensación de necesidad de orinar, sino la frecuencia. También está referido como síntoma la presencia de ardor e incluso dolor en la uretra al orinar.

Puede haber una expresión externa como es el enrojecimiento de la vulva en las mujeres. Mucha incomodidad al mantener relaciones sexuales, debido a que la uretra y la vejiga se encuentran inflamadas. Se presentan casos en donde hay rastros de sangre en la orina.

CISTITIS

Los casos más avanzados pueden mostrar episodios de fiebre con escalofríos, vómitos y náuseas. Generalmente cuando la infección a alcanzado los riñones del paciente, refieren dolor en la zona baja de la espalda.

También hay síntomas asociados a la cistitis que varía si eres hombre o mujer. Generalmente los hombres refieren sentir molestia y dilatación en la zona anal. Por su parte las mujeres indican una sensación de presión por encima del hueso púbico.

En los niños, es un poco complicado para ellos, expresar lo que sienten, por lo que es posible que notemos un cambio de humor, ya que la molestia los torna más sensibles e irritables de lo normal. Es probable que se muestren inapetentes, que sufran de micciones no controladas, en niños que ya han aprendido el control de los esfínteres puede identificarse esta situación y servirle a los padres como un alerta. También pueden producirse cuadros de fiebre difíciles de controlar.

Causas

Existen diferentes causas que pueden potenciar las condiciones para desarrollar un proceso de infección urinaria. Estas pueden ser internas del organismo y por factores externos, en donde se incluyen algunos procedimientos médicos, a los cuales puede estar sometida la persona que presenta la afección del aparato urinario.

CISTITIS

Lo que sí es importante señalar que la cistitis es la segunda causa de atención médica primaria, después de las infecciones respiratorias. Es una enfermedad de alta prevalencia, por lo que debemos estar bien informados de ella para evitarla.

Generalmente la mujeres son las más propensas de padecer de cistitis, existen diversas causas y la más común es el ingreso de bacterias a la uretra. No hay una sola razón, son varias las causas que pueden permitir el ingreso de bacterias hacia nuestra vejiga a través de la uretra.

Las mujeres por razones anatómicas debemos adoptar posiciones para orinar que facilitan el ingreso de bacterias, a través de la uretra. También al mantener relaciones sexuales sin el aseo adecuado puede potenciar el ingreso de bacterias.

Existen desequilibrios orgánicos que pueden potenciar el desarrollo de una cistitis en las mujeres como son los cambios hormonales, sobre todo en las mujeres que entran en la menopausia, el cual es un proceso natural en las mujeres, en el que se dejan de producir ciertas hormonas, como el estrógeno. Estos cambios hormonales producen sequedad vaginal que puede ayudar a desarrollar cistitis.

También la cistitis puede ser provocada por factores congénitos e incluso hereditarios. En cuanto a los factores congénitos podemos encontrar pacientes que tienen un desarrollo anormal de sus vías urinarias y esto puede potenciar el desarrollo de cistitis, generado por el funcionamiento anormal del sistema.  Como señalamos puede haber una predisposición genética para desarrollar este tipo de infecciones.

En los hombres la anatomía les permite tener un menor contacto y vía de ingreso de bacterias desde el exterior a través de la uretra, sin embargo, el desarrollo de cistitis en los hombres puede estar más asociado a un asunto higiénico.

También al igual que las mujeres que ha cierta edad desarrollan el proceso menopáusico, los hombres también tienen procesos hormonales por el desarrollo de la andropausia y también se asocia el desarrollo de cistitis con el aumento del tamaño de la próstata, lo que interfiere el funcionamiento del sistema urinario, potenciando el desarrollo de la enfermedad.

Las personas con patologías de base que deben ser sometidas a exámenes, utilizando para ello catéteres o que necesitan sondas para poder orinar, tienen una alta probabilidad de desarrollar infecciones, debido al ingreso de organismos patógenos a través del uso de dichos instrumentos.

CISTITIS

Los adultos mayores son los más afectados por este tipo de infecciones, por la pérdida del control de los esfínteres, disminución del sistema nervioso, entre otros. Sin embargo, no es una condición que exima a las personas jóvenes. Cualquier desorden del sistema inmunológico aumenta el riesgo de sufrir una cistitis, debido a que nuestro sistema inmunológico es la primera defensa que tiene nuestro organismo para combatir a los microorganismos patógenos que pueden generar la infección.

Como hemos señalado anteriormente se pueden presentar problemas congénitos en donde los pacientes nacen con problemas o deformaciones en el tracto urinario, que van a incrementar la posibilidad de desarrollar una cistitis. En los bebés en los que se identifica este tipo de problema, se corrige de manera temprana a través de una cirugía.

Como mencionamos las mujeres son más propensas a desarrollar infecciones urinarias como la cistitis, debido a que la uretra femenina es más corta que la uretra masculina y su abertura se encuentra más cercana al ano.

Si bien hay edades en las que somos más propensos a sufrir de cistitis, esta enfermedad  puede ocurrir a cualquier edad. Sin embargo, las mujeres que son sexualmente activas, estarán más propensas a desarrollar una cistitis porque las bacterias del ano pueden entrar en contacto con el tracto urinario durante las relaciones sexuales.

CISTITIS

La mujeres en periodo de gestación, generalmente no pueden vaciar por completo su vejiga, esto aumenta el riesgo de contraer una cistitis. También el uso de ciertos tipos de protección para evitar el embarazo como por ejemplo los diafragmas y el uso de tampones durante el periodo menstrual, aumenta la probabilidad de sufrir una cistitis.

En los hombres como ya indicamos es menos probable el desarrollo de esta enfermedad, pero las causas de su desarrollo pueden estar asociados a problemas de salud grave, como el desarrollo de una hipertrofia prostática.

La presencia de patologías de base como puede ser la diabetes, es otra de las causas que  pueden promover el desarrollo de una cistitis en las personas que la padecen. Así como también en las pacientes con problemas renales, son frecuentemente afectados por esta enfermedad.

El uso de productos de aseo personal que sean irritantes o resequen la parte baja de la vejiga en su uso, son agentes que potencian el desarrollo de una cistitis.  Existe también en las causas una razón social que está altamente relacionada con el ingreso económico, acceso a los servicios básicos como agua, por lo que las zonas deprimidas en donde prevalece la pobreza, las personas que viven en esas condiciones, están en mayor riesgo.

En las épocas de verano se genera un aumento de la enfermedad, por lo que esta muy relacionadas con el aumento de los casos que ingresan a atención médica por el desarrollo de una cistitis. Se asocia esta patología a esta época del año, con el uso de los trajes de baño por largos periodos de tiempo, lo que mantiene un ambiente húmedo en el área de la vagina. Mantenerse durante largas horas en las piscinas y playas y también el aumento de la sudoración de las personas, son algunas de las causas que favorece durante esta época del año, la aparición de cistitis.

Cistitis bacteriana

La cistitis bacteriana es provocada por la presencia y crecimiento de bacterias que pueden afectar no solo la uretra, sino también los otros órganos que forman parte del sistema urinario como los riñones y  por supuesto la vejiga. Existen pacientes asintomáticos a la presencia y desarrollo de una cistitis bacteriana.

El tracto urinario, es en condiciones saludables estéril y resistente a la colonización bacteriana,  a pesar que la uretra sobre todo de las mujeres esta frecuentemente en riesgo de contaminarse con bacterias del colon, debido a la cercanía de la uretra al ano, riesgo que es menor en los hombres. La principal defensa después de nuestro sistema inmune es el vaciado completo de nuestra vejiga durante la micción. Otros mecanismos que mantienen la esterilidad del tracto son la acidez de la orina, entre otras barreras inmunitarias de las mucosas.

Mas del 90% de los casos con cistitis bacterianas se  produce por el ascenso de las bacterias por la uretra, alojándose en la vejiga. En los casos en los que se produce una pielonefritis, las bacterias ingresan por el uréter y se aloja en el  riñón.

Cistitis no infecciosa

En el caso de las cistitis no infecciosas en la mayoría de los casos se desconoce que la origina. Al igual que la cistitis bacteriana  es más común en las mujeres que en los hombres. La cistitis no infecciosa se presenta con dolor, presión en la zona alta del pubis, ardor en la vejiga al orinar.

Comúnmente se adjudica su aparición al uso de productos para la higiene femenina, uso de productos para evitar el embarazo como gelatinas espermicidas, geles, espumas, entre otras. También la cistitis no infecciosa puede estar asociada a pacientes con patologías de base como el cáncer, en donde la ingesta de medicamentos de quimioterapia, pueden cambiar el pH y facilitar la aparición de cistitis.

Diagnóstico y tratamiento

Debemos estar conscientes que las pruebas y análisis que se realizarán para poder obtener el diagnóstico de la cistitis, va a depender de la zona donde se presume que radica la infección y de los síntomas que el paciente indique que padece.

Inicialmente se realizará el examen físico del paciente en el que el médico palpará la zona abdominal y pélvica con el propósito de identificar la zona con dolor y además identificar si hay enrojecimiento del área.  Se solicitará en principio un análisis de orina, en los resultados se identifica si hay algún agente infeccioso.

La cistitis es una enfermedad que generalmente tiene una prevalencia importante en los pacientes. En oportunidades hay personas que pueden llegar a padecer la enfermedad en más de dos oportunidades en un espacio de 6 meses, en estos casos la persona debe acudir a la cita de un médico especialista, los urólogos son lo recomendados para atender los casos de cistitis u otras infecciones urinarias. Son los urólogos los que deben realizar un diagnóstico y posterior tratamiento  para las  afecciones de las vías urinarias.

En los casos de cistitis frecuentes el médico solicitará una prueba de cultivo de la orina. Esta muestra de orina debe ser obtenido con el uso de un catéter, con la finalidad de obtener una muestra representativa de la zona afectada. También realizará un examen de la vejiga y de la uretra utilizando para ello un endoscopio, este examen es conocido como una cistoscopia.  Una Tomografía computarizada de las vías urinarias puede ser otro de los exámenes diagnósticos solicitados.

Generalmente los tratamientos están directamente dirigidos a la causa raíz del problema, al tener los resultados de los exámenes de laboratorio que confirmen el diagnóstico de una cistitis. Además es lo recomendable identificar si se trata de una cistitis bacteriana, o no infecciosa.

En caso de no haber la posibilidad que permita identificar el tipo de bacteria que está provocando la infección, lo más probable es el que el médico tratante realice una posología que comprenda un antibiótico de amplio espectro. La ingesta del antibiótico es a largo plazo, pero en bajas dosis.

En los casos de pacientes recurrentes es posible que el tratamiento supere los 6 meses. Hay especialistas que optan por el tratamiento de Terapia antibiótica intermitente o autodirigida. Este se basa en la ingesta de antibióticos después de mantener una relación sexual y tener una primera señal o síntoma del inicio de una cistitis.

En pacientes mujeres que ya son menopáusicas, recordemos que son propensas a sufrir de cistitis por la resequedad que produce la no producción de estrógenos. A estos pacientes, generalmente se les recomienda un terapia a base de estrógenos vaginal, en los casos que no tenga tratamiento para los síntomas menopáusicos, en los que incluyen el estrógeno vía oral, para disminuir los síntomas de resequedad vaginal.

Existen otros pruebas de laboratorio que se utiliza en los casos que la cistitis se convierte en una enfermedad recurrente. En estos casos a parte de los anteriormente nombrados se realizan Cultivos de orina, líquido vaginal o líquido uretral.

Para ellos se toma la muestra y se siembra una gota de algunos de estos líquidos en una placa de petri, en la cual hay una base elaborada con nutrientes para bacterias. Se permite el crecimiento de las bacterias por un tiempo prudencial y se identifica el tipo de bacteria causante de la infección y qué antibióticos pueden resultar efectivos. Este tipo de prueba se conoce como antibiograma, es de mucha ayuda para emitir un tratamiento especifico, al tipo de bacteria determinada.

La Ecografía abdominal también es un estudio no invasivo e indoloro del abdomen, el cual se realiza mediante ultrasonidos que forman una imagen en un monitor. En este tipo de análisis también se encuentra la Urografía, que no es más que la radiografía del riñón, en esta prueba se debe inyectar una sustancia de contraste para poder observar el riñón y sus partes.

Como ya señalamos en caso de que la cistitis este provocada por un bacteria se recomienda en el tratamiento el usos de antibióticos, en donde generalmente indican la ingesta de Trimetoprim, Amoxicilina y Ampicilina  no obstante, cuando se determina que la cistitis se debe a un virus, el tratamiento suele ser de antivirales como el  Aciclovir.

En pacientes que sufren infecciones por Chlamydia o Micoplasma el tratamiento es generalmente a largo plazo y se utiliza Tetraciclina o una combinación de Trimetoprim y Sulfametoxazol. En caso de que la infección pasó de ser una cistitis e involucró a los riñones, el paciente debe ser hospitalizado.

Sin embargo, es importante antes de iniciar el tratamiento con antibióticos, que  el médico determine si el paciente padece algún trastorno que pueda agravar la infección, entre la que se encuentran la alteración de la actividad nerviosa, diabetes, disminución de las defensas del organismo, entre otras. Recuerde no automedicarse, ya que puede complicar su situación de salud.

Prevención de la cistitis

Siempre la mejor opción será la prevención de las enfermedades, por lo tanto, a continuación se sugieren algunas acciones preventivas que ayudarán a disminuir el riesgo de padecer una cistitis. Los médicos recomiendan como una de las primeras acciones preventivas, la ingesta de grandes cantidades de agua. La finalidad es facilitar la limpieza del tracto urinario y el retiro de bacterias.

Asumir hábitos de higiene ayudan a reducir el riesgo de cistitis, entre ellos se recomienda en las mujeres la limpieza de adelante hacia atrás, con la finalidad de evitar el arrastre de bacterias del colón hacia la uretra.  Lavar suavemente los labios externos e internos de la vagina, lavar el área del ano diariamente usando un jabón suave y abundante agua. Los médicos recomiendan tomar duchas en lugar de baños.

También es recomendable no aguantar las ganas de orinar, siempre es saludable realizar el vaciado de la vejiga cada vez que se sienta la necesidad y tratar de vaciarla completamente.  En referencia a las relaciones sexuales, la cual es uno de los factores más frecuentes que promueven el desarrollo de cistitis, es recomendable evitar el uso de métodos anticonceptivos como el diafragma y espermicidas. También orinar después de cada coito para eliminar posibles agentes infecciosos es recomendado.

Mantener  una dieta saludable y equilibrada ayuda a prevenir una infección urinaria. En las mujeres menopáusicas el uso de crema de estrógenos es muy eficaz para reducir las posibilidades de desarrollar una cistitis. El uso de ropa interior de algodón o fibras naturales, evitar el uso de ropa ajustada, son algunas de las acciones preventivas que pueden ayudar a evitar el desarrollo de una cistitis.

Complicaciones

Las complicaciones al sufrir de cistitis pueden surgir de  diferentes formas, es posible que un tratamiento no cumplido a cabalidad derive en una complicación, porque la infección puede llegar a convertirse en una problema mayor, ya que puede alcanzar el riñón del paciente, lo que conocemos como pelionefritis. Si bien las estadísticas señalan que de cada 30 cistitis 1 puede convertirse en una pelionefritis, sigue siendo una complicación.

También recordemos que si bien las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir de cistitis, son los hombres los que revisten una mayor complicación al momento de ser diagnosticados, debido a que es muy frecuente que la misma se haya desarrollado por complicaciones en la próstata.

Los pacientes con patología de base, también pueden considerarse un grupo vulnerable de presentar complicaciones con una cistitis. Entre los más comunes se encuentran los pacientes que sufren de diabetes. Esto se debe a que suelen mantener una mayor prevalencia de bacteriuria asintomática, así como también la existencia de una afección basal generada por la enfermedad que favorezca la aparición de complicaciones.

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