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Insulina: Origen, historia, tipos, significado y mucho más

La insulina es una hormona producida por el páncreas. Se prescribe para el tratamiento de personas que padecen de diabetes, porque su cuerpo no produce la hormona, afección conocida como diabetes tipo 1 o no puede emplearla de la manera adecuada, propio de la diabetes tipo 2. Existen una gran variedad de tipos de insulina, diferenciándose entre sí por la forma en que se producen, los  efectos que ejercen sobre el organismo y su costo. Continúa leyendo y conoce más sobre este tratamiento.

insulina

Insulina

Diabetes

La diabetes es un trastorno que se caracteriza por la aparición de azúcar en la orina, que pasa a través del riñón cuando existen elevadas concentraciones en la sangre, excediéndose de los valores normales. De ahí proviene el término mellitus, porque la orina se torna dulce por la excesiva cantidad de azúcar; en la antigüedad la degustación era la manera de diagnosticar la enfermedad.

La diabetes mellitus es una afección crónica que presenta hiperglucemia, es decir, incremento de los azúcares (glucosa) presentes en la sangre. Sus causa principales son:

-La deficiencia en la producción de insulina

-La secreción reducida de insulina y la resistencia de los tejidos a la acción de la misma.

Cuando el proceso se realiza en total estado de normalidad, la insulina que es liberada por el páncreas, se une al  torrente sanguíneo donde permite el acceso de la glucosa en las células, que, la emplearan o la acumularan a manera de reserva. Por lo tanto la falta de insulina o un mal desempeño de la misma, producen un aumento de los azúcares  en el torrente sanguíneo, una de las principales características de la enfermedad diabética.

Diabetes y terapia con insulina

Los términos diabetes insulino-indipendente y diabetes insulinodependiente, es una diferencia que se establece haciendo un intento de clasificar las diversas formas de diabetes mellitus, tomando como base la necesidad de recurrir a la terapia de reemplazo con insulina o no.

Es importante aclarar que cualquier forma de diabetes mellitus puede ameritar terapia de insulina ocasional o continua en cualquiera de sus etapas; por lo tanto, el uso de insulina no debería servir como factor para clasificar al paciente.  Para muchos es inadecuada la definición tradicional, muy empleada aun,  que define la  diabetes mellitus dependiente de la insulina tipo 1 o  juvenil y diabetes mellitus tipo 2 insulino indipendente o senil.

Realmente el adjetivo juvenil o senil es inapropiado, ya que la diabetes tipo I es una enfermedad autoinmune, que típicamente ocurre en la infancia y se manifiesta en la pubertad, pero puede aparecer directamente en la edad adulta y en este caso se vuelve insulinodependiente.

La diabetes tipo II, por otro lado, por lo general ocurre en la edad madura y a menudo se descubre por casualidad gracias a algún análisis de sangre (hiperglucemia) es una afección típica, pero no exclusiva, de personas con sobrepeso, se presenta gradualmente y en las fases avanzadas siempre hay una deficiencia de insulina más o menos grave.

En la gran  mayoría de los casos el tratamiento implica la ingesta simple de hipoglucemiantes orales, también la diabetes mellitus tipo II puede necesitar un tratamiento insulínico ocasional (por ejemplo, en situaciones de estrés físico o psicológico importante, traumas físicos, infarto de miocardio, episodios cerebrovasculares agudos) o continuado.

Terapia para diabéticos

El objetivo de la terapia para los diabéticos es llevar los niveles de azúcar en la sangre a valores similares a los normales:

-Valores de ayuno por debajo de 130 mg%

-Valores después de 90 minutos de la comida por debajo de 160 mg%

Todo esto con la intención de evitar el daño que la enfermedad puede causar principalmente en los ojos, los riñones, el corazón, etc. Pero lograr estos resultados requiere una terapia planificada, que tome en cuenta estos tres factores principales:

  1. Nutrición adecuada
  2. Actividad física adecuada
  3. Medicamentos hipoglucemiantes (insulina y antidiabéticos orales).

El diabético que logra mantener controlada su afección, puede vivir muchos años sin complicaciones y  llevar una vida muy similar a la de una persona no diabética. La nutrición y la actividad física son dos factores esenciales de un estilo de vida saludable, muy similar a lo que cada persona debería disfrutar con el tiempo, con afección o sin ella.

El tratamiento farmacológico en la diabetes tipo 1 es inmediatamente con la insulina, mientras que en la diabetes tipo 2 inicialmente consiste en píldoras por vía oral, aunque con el paso del tiempo estos medicamentos son ineficaces y la terapia con insulina se hace necesaria.

La insulina es una hormona de «proteína» que no se puede tomar por vía oral ya que es destruida por los jugos gástricos, por lo tanto la única forma de administrarlo es inyectada. El buen control del azúcar en la sangre  a menudo implica mayor cantidad de dosis, es decir más inyecciones por día.

La terapia para la diabetes está hecha a la medida del paciente y por ende acordada con él, por lo general esta consiste en sus inicios por una inyección antes de cada comida y una antes de acostarse. Aunque el término inyección nos recuerde automáticamente el término jeringa.

Al hablar de terapia con insulina, las inyecciones se vuelven una realidad difícil y molesta, tomando en cuenta que pueden ser cuatro o más por día de por vida. El paciente diabético tratado con insulina a tenido que lidiar con la jeringa, inicialmente de vidrio, para ser esterilizada antes de cada administración y con el paso de tiempo instrumentos nuevos cada vez más precisos, de un solo uso, menos dolorosos. Sin embargo, no es fácil asumir el impacto de esta terapia, a veces dolorosa y que implica limitaciones.

El uso de la jeringa inicial se complica con la presencia de una botella desde la cual hay que succionar la insulina manteniendo la esterilidad. El paciente debe llevar todo el material necesario, a menudo voluminoso: jeringas, botella de insulina, desinfectante, etc. Además de contar con un espacio adecuado y reservado que a menudo no está disponible para preparar todo lo necesario.

El paciente en sus actividades diarias no siempre encuentra lugares adecuados para aspirar la insulina, prepara la jeringa eliminando el aire, revisar las unidades e inyectarse. Una falta de privacidad que causa incomodidad por la presencia de personas desconocidas, quizás temiendo ser discriminado y rechazado.

Estas dificultades a las que se agregan aquellas prácticas que se encuentran en la vida cotidiana del diabético: la escala de la jeringa difícil de leer, los resbalones de la  botella, el temblor de las manos y la dificultad para aquellos pacientes que son mayores.

La jeringa se convierte en un elemento molesto, expresión de las limitaciones y las incomodidades que causa la diabetes. Sin embargo esta situación ha cambiado con la introducción de nuevos instrumentos, para la administración de insulina: son muy similares a los bolígrafos de escritura, que contienen un cartucho (como tinta) que reemplaza a la botella de la insulina

Las ventajas del lápiz son muchas, comenzando por la eliminación de la jeringa y la botella, una mayor precisión, facilidad de uso, practicidad y menos restricciones. Aunque el lápiz es un sistema de aguja, tiene una forma que no se parece a la jeringa, tiene el  tamaño de un bolígrafo o pluma de tamaño mediano.

Está elaborado de un material  resistente a las caídas y además protege la insulina del calor excesivo, permite seleccionar las unidades a administrar  de manera simple y la técnica de inyección es similar a la habitual.

Una cantidad de 300 unidades de insulina está contenida en los 3 ml de una botella parecida al cartucho de tinta de la pluma estilográfica y puede pasar algunos días antes de tener que volver a llenar el lápiz. Parece un bolígrafo con tapa y normalmente se lleva en un bolsillo o bolso, sin ser particularmente voluminoso.

El lapiz contiene la cantidad de insulina necesaria para muchas administraciones, lo que le da cierta autonomía al paciente, que ya no tiene que moverse con la jeringa y el vial,  cambiando solamente la aguja para poder inyectarse. El uso del lápiz es fácil, solo necesita que se le explique correctamente la forma de utilizarlo y que se verifique la capacidad del paciente para usarlo.

La preparación de la jeringa y la aspiración de la insulina en un recuerdo; la pluma es un instrumento seguro, sometido a controles tan cuidadosos como las jeringas.  Pero si tiene dudas con respecto a si se dosifica o no la cantidad correcta de medicamento, puede medir el contenido del lápiz para insulina con una jeringa de insulina (quitando el émbolo) y así podrá verificar la precisión del instrumento.

Los problemas que encuentra un diabético dependiente de la insulina en la vida diaria se reducen con el uso del lápiz, por ejemplo comer fuera del hogar se vuelve más fácil y menos engorroso. La pluma no es un signo claro de la enfermedad en comparación con la jeringa, además las personas mayores también tienen ventajas, el temblor de manos no es un obstáculo para preparar la dosis correcta de insulina.

El lápiz de insulina permite:

  • Eliminar el uso de la jeringa y el frasco de insulina
  • Mejora la calidad de vida del diabético
  • Asegura la precisión en la dosis del medicamento
  • Brindar tranquilidad y comodidad, ya que su uso es muy práctico.

Se puede decir que esta simple herramienta, cambio para bien la vida de muchos pacientes diabéticos.

¿Qué es la insulina?

La insulina es una hormona de naturaleza proteica, es elaborada por grupos de células pancreáticas, que forman los llamados “ islotes de Langerhans o islotes pancreáticos «. Fue descubierta en 1921 John James Macleod (inglés) y Frederick Grant Banting (canadiense),merecido ganador del Premio Nobel de medicina en 1923.

Se comenzó a emplear en el año 20 del siglo pasado y desde entonces logró transformar progresivamente una enfermedad mortal como la diabetes en una condición manejable con posibilidades de una mejor calidad de vida.

En los inicios de la terapia se usaban formas bovinas y porcinas, que representaban grandes riesgos de sensibilización y reacciones alérgicas, pero ya en los años 80 se comienza a emplear un tipo de insulina muy parecida a la humana. Esta sustancia se elabora a partir de cepas bacterianas modificadas genéticamente para atribuirles la  capacidad de sintetizar insulina humana.

Se comenzó a emplear en el año 20 del siglo pasado y desde entonces logró transformar progresivamente una enfermedad mortal como la diabetes en una condición manejable con posibilidades de una mejor calidad de vida.

En los inicios de la terapia se usaban formas bovinas y porcinas, que representaban grandes riesgos de sensibilización y reacciones alérgicas, pero ya en los años 80 se comienza a emplear un tipo de insulina muy parecida a la humana. Esta sustancia se elabora a partir de cepas bacterianas modificadas genéticamente para atribuirles la  capacidad de sintetizar insulina humana.

Los múltiples avances farmacéuticos  trajo consigo la mejora de muchos fármacos, entre ellos la insulina, los enfermos de diabetes tienen en la actualidad diversos tipos de esta hormona tan indispensable para el control de su afección, algunas variedades de este fármaco son: análogos ultrarrápidos), normal, NPH, premezclada, ultraslow y diferentes combinaciones de los anteriores; todo elaboradas  gracias a la modificaciones de la estructura proteica de la insulina humana producida por bacterias.

Proinsulina

Es el precursor biosintético de la insulina, es decir, es una prohormona precursora de la insulina, producida por las células beta de los islotes de Langerhans del páncreas. La insulina se produce a partir de proinsulina.

insulina

Insulina

Características de la insulina

Las características que hacen diferentes a los distintos tipos de insulina son:

Tiempo de latencia (espacio o intervalo que transcurre entre la administración y el inicio del efecto terapéutico hipoglucémico)

Tiempo pico (intervalo entre la administración y el efecto máximo de hipoglucemia)

Duración de la acción (intervalo entre la administración y la desaparición del efecto hipoglucemiante)

Ruta de entrega (lugar donde se inyecta)

La insulina es producida por las células beta que están en el páncreas. Cuando ingieres alimentos estas células liberan la hormona, que ayuda a nuestro organismo a utilizar o almacenar la glucosa que toma de las comidas. Cuando la insulina no puede efectuar su misión en este proceso, se produce la diabetes:

-En individuos con diabetes de tipo 1, el páncreas dejó de producir insulina, por el deterioro de las células beta y son las personas que necesitan inyecciones de insulina para que su organismo pueda utilizar la glucosa de los alimentos.

-Los individuos con diabetes de tipo 2 producen insulina, pero el cuerpo no la utiliza de la mejor manera, no responde bien a ella. Muchos de estos pacientes diagnosticados con DM2 necesitan pastillas para la afección o inyecciones de insulina, todo esto para ayudar al organismo a usar la glucosa como fuente de energía.

La insulina no puede ser elaborada como tabletas porque durante la digestión se descomponen, igual que la proteína en los alimentos. Por esa razón debe ser administrada como inyección, normalmente en la grasa debajo de la piel,  para que pueda incorporarse al torrente sanguíneo.

Funciones

La insulina es una hormona anabólica por excelencia, a través de su acción:

-Es más fácil el paso de la glucosa de la sangre a las células, por lo que su acción se califica como hipoglucemiante (reduce el azúcar en la sangre).  Estimula la acumulación de glucosa en forma de glucógeno (glucogenosíntesis) en el hígado y evita la degradación del glucógeno a glucosa (glucogenólisis).

-Contribuye con el paso de los aminoácidos de la sangre a las células,  estimulando la síntesis de proteínas e inhibiendo la neoglucogénesis (formación de glucosa a partir de algunos aminoácidos).

-Hace más fácil el paso de los ácidos grasos de la sangre a las células, promoviendo la síntesis de ácidos grasos a partir de la glucosa y el exceso de aminoácidos y bloquea la lipólisis (uso de ácidos grasos con fines energéticos).

-Colabora con el tránsito de potasio dentro de las células.

-Estimula la proliferación celular.

-Promueve el uso de glucosa para la producción de energía.

-Estimula la producción endógena de colesterol.

Algunos medicamentos (sulfonilureas) pueden aumentar la secreción de insulina. (Ver Articulo: Sulfasalazina)

Tipos de insulina

La insulina está disponible en diferentes concentraciones, la más común es U-100. Existen varios  tipos de insulina, dependiendo de la velocidad con la que actúan, en que tiempo llegan a su máximo efecto y cuánto duran:

Insulina ultra rápida

Los análogos ultrarrápidos (insulina Aspart, insulina Lyspro e insulina Glulisina ) entran en acción 10-15 minutos después de la inyección, alcanzan su punto máximo entre los treinta y sesenta minutos posteriores y dura aproximadamente cuatro horas, dependiendo de la dosis administrada. Estas características  permiten que el diabético haga frente a cambios repentinos e inesperados en su estilo de vida habitual.

Insulina normal

La insulina rápida (o normal), también llamada soluble o cristalina, tiene una latencia de media hora, picos máximos en dos a cuatro horas y su actividad desaparece después de cuatro a ocho horas. Por lo general se utiliza antes de las comidas, con la intención de controlar la hiperglucemia después de la ingesta de alimentos y para reducir rápidamente el nivel de glucemia cuando se eleva demasiado.

Insulina semilenta

La insulina semilenta entra en acción después de una o dos horas de su administración, alcanza el pico máximo de acción dentro de las dos a cinco horas posteriores y permanece activa durante ocho a doce horas. Al igual que la anterior, se usa para controlar la hiperglucemia posprandial y a menudo se asocia con insulina lenta.

Insulina NpH

Insulin NpH (protamina neutra Hagedorn) contiene una sustancia llamada proteína (proteína de pescado) que ralentiza o retrasa su acción, de esta forma, la latencia alcanza las dos y cuatro horas, el pico se produce después de seis a ocho horas desde la inyección y la duración total alcanza entre las  doce a quince horas. Normalmente dos inyecciones al día permiten un control glucémico eficiente. Su acción larga es excelente para cubrir los niveles de azúcar en la sangre entre las comidas y para cubrir los requerimientos de insulina durante las horas de la noche. (Ver Articulo: Sulfametoxazol)

Insulina

Insulina lenta

La insulina lenta, que contiene zinc, tiene características similares a la insulina Nph: una latencia de una a dos horas, un pico máximo  de 6 a 12 horas y una duración de 18 a 24 horas. En teoría permite un control eficaz de la glucemia con solo dos inyecciones diarias.

Insulina ultralenta

La insulina ultralenta posee una mayor cantidad de zinc, lo que retrasa aún más su acción. Por lo que su latencia se eleva de cuatro a seis horas y el pico máximo de acción de ocho a quince horas, mientras que la disminución total del efecto se produce después de dieciocho a veinticuatro horas. Una inyección por día es suficiente si se combina con dosis pequeñas de insulina rápida, por lo general antes de las comidas.

Insulina Glargine

Es un análogo (sustancias diseñadas para imitar la insulina) de la insulina humana ultralenta, que tiene una latencia de cuatro a seis horas, dura más de veinticuatro horas y se caracteriza por la ausencia del pico manteniendo una actividad  constante durante toda el tiempo de su acción. En algunas personas,  una inyección al día de este producto permite excelente control glucémico.

Mezclas de insulina preconstituida

Las mezclas preconstituidas, siendo las más comunes la de  NpH: normal en una relación 70:30 o 50:50, tienen una latencia de media hora, una variable de tiempo pico según las fórmulas que la constituyen y una duración de acción que va de dieciocho a veinticuatro horas. Su uso permite personalizar la terapia de insulina al máximo. (Ver Articulo: Sucralfato)

Presentaciones Disponibles

HUMANA REGULAR vial 40 U. / ml

HUMANA en jeringa precargada

Regular 100 U. / 1 ml

NPH 100 U. / 1 ml

Mezcla Regular 10 U. + NPH 90 U. / 1 ml

Mezcla Regular 20 U. + NPH 80 U. / 1 ml

Mezcla Regular 30 U. + NPH 70 U. / 1 ml

Mezcla Regular 40 U. + NPH 60 U. / 1 ml

Mezcla Regular 50 U. + NPH 50 U. / 1 ml

PORCINA Lenta vial 40 U. / ml

Posología

En adultos:

Diabetes tipo 1

La dosis de mantenimiento usual es 0,5-1 unidad/Kg/día inyección subcutánea. Las dosis se deben ajustar dependiendo de los síntomas clínicos, los registros de niveles de glucosa en sangre y los valores de hemoglobina A1c (prueba que mide el porcentaje de hemoglobina glucosilada en la sangre). Cuando la resistencia a la insulina se presenta puede deberse a obesidad, por lo que la disminución del  peso tiende a mejorar la respuesta a la insulina.

Cuando se cambia de una insulina de pico único a una insulina altamente purificada o humana, por lo general es necesario reducir la dosis, aunque esto no se aplica para todos los pacientes. Este fármaco  puede administrarse por varios métodos, la escogencia de uno depende de muchos y muy variados factores.

Las inyecciones subcutáneas (SC) únicas de insulina de acción intermedia se utilizan regularmente, pero no en pacientes de tipo 1, estas inyecciones únicas diarias  ofrecen protección frente a cetoacidosis diabética, pero no ofrecen cobertura suficiente para evitar las complicaciones a largo plazo.

Las terapias con insulina de forma intensiva pueden otorgar un mejor control glucémico, estas incluyen regímenes divididos y mixtos:

  • Dos inyecciones subcutáneas de insulina de corta y larga acción combinadas.
  • Múltiples dosis subcutáneas diarias de insulina de acción corta en combinación con una inyección única de insulina de acción larga.
  • Terapia de insulina con bomba.

Cetoacidosis diabética

La dosis es de 0,1 unidades/Kg vía IV, SC o IM ( vía IV para pacientes en estado de shock), seguido de 0,1 a 0,2 unidades/hora/Kg.

Si la glucosa sérica no decae a 75 mg/dL en 1 o 2 horas máximo, se debe incrementar el ritmo de administración. Esta dosis se formula así para revertir la cetoacidosis. La terapia de insulina debe ir acompañada de la administración abundante de líquidos y electrolitos.

En niños:

Las dosis de adultos sirven de referencia, sin embargo en ambos grupos las mismas son establecidas por el médico especialista. En pacientes dependientes de la insulina, las necesidades pueden ser tan altas como 200 unidades/día debido al  crecimiento.

Administración y efectos secundarios de la insulina

La inyección de insulina se debe realizar en diferentes lugares del cuerpo,para evitar sensibilidad excesiva en el área de administración o lipohipertrofia, muy especialmente cuando se usan de 3-4 inyecciones diarias, consideradas como terapias intensivas. Existen varios dispositivos para la administración de insulina:

Jeringa

Lápiz

Microinfusore

Inyector

Las jeringas

Las jeringas de insulina (40 IU / ml) vienen graduadas directamente en UI, por lo tanto se recomienda utilizarlas, mejor aún si son jeringas desechables, que permiten garantizar la seguridad e higiene,ademas de ser fáciles de usar en todas las condiciones. Están elaboradas  de material plástico, por lo que son bastante resistentes a los golpes y no son peligrosas para los niños, vienen selladas en empaques estériles y no requieren ningún proceso de esterilización. Una de las grandes ventajas es que son bastante precisas, permitiendo también fracciones de unidades.

Las jeringas que  actualmente encontramos en el mercado aventajan enormemente a las anteriores:

No tienen espacio muerto, lo que reduce la posibilidad de formación de burbujas de aire

Tienen una aguja fija que es particularmente delgada y filosa

El pistón está perfectamente adherido a las paredes de la jeringa

Las jeringas se pueden usar más de una vez, siempre y cuando se tengan las siguientes precauciones:

Cubra la aguja después de cada uso con la tapa que trae la misma jeringa, es la única apropiada.

Guarde la jeringa en un lugar fresco (+ 4 ° C)

No debe ser utilizada más de tres veces

No la utilice 12 horas después de la inyección anterior

No debe tocar la aguja con los dedos u otros objetos no estériles, por ningún motivo.

Recuerde que la aguja de la jeringa, se desgasta con el uso. Por lo tanto, es bueno reemplazar  la jeringa a menudo, aparte de tomar en cuenta la seguridad, el punto es que cuanto más la uses, es más probabilidades existen que la picadura o pinchazo sea más dolorosa.

Las jeringas son personales, nunca use jeringas que ya han sido usadas por otros, ni siquiera amigos o parientes cercanos, porque los riesgos de infección son muy altos (SIDA, Hepatitis, etc.)

Lápiz

El lápiz es un sistema muy sencillo y conveniente de usar, además muy cómodo de transportar. Razones que lo hacen muy adecuado para niños. Está fabricado como un bolígrafo cuyo relleno es el vial de insulina y la punta es la aguja de la jeringa.

Las ventajas que ofrece son:

  • No necesita permanecer en la nevera.
  • La cantidad de insulina se establece de manera muy simple a través de un selector numérico
  • La aguja se puede usar varias veces, la recomendación es que no más de tres.
  • Es de tamaño pequeño y cómodo
  • Es extremadamente resistente, gracias a su grosor.
  • Hay diferentes modelos, formas y colores
  • Las agujas vienen selladas y esterilizadas para evitar que exista algún tipo de contaminación.

La única desventaja que posee es que las unidades proporcionadas no se pueden dividir.

Recomendaciones:

  • Si precisa utilizar varios tipos de insulina, lo recomendable es  tener un bolígrafo para cada tipo.
  • Para que la dosis sea más precisa en cada inyección, se recomienda desechar una o dos unidades primeramente.

La bomba de insulina

Es un aparato pequeño, controlado por circuitos electrónicos miniaturizados, que consiste en una bomba de precisión que inyecta las dosis programadas de insulina las 24 horas del día. Normalmente se lleva en el cinturón y funciona con una batería pequeña.

Se usa generalmente cuando el control del  metabolismo no se puede lograr con las 3-4 inyecciones diarias habituales, sobre todo y muy especialmente durante el embarazo y durante una cirugía. Normalmente, por lo tanto, se usa en un entorno hospitalario. (Ver Articulo: Gliclazida)

Bombas de insulina

Inyector

Este un dispositivo administra los medicamentos por vía subcutánea, sin agujas, produciendo un chorro muy fino a alta presión que excede el grosor de la piel. Normalmente se usan para las vacunas y recientemente para la insulina. Una de las grandes ventajas del inyector es la reducción del dolor en comparación con las dosis tradicionales

Sin embargo, hay algunos elementos que no generan confianza en la eficacia de este método:

La insulina puede sufrir modificaciones.

Posible formación de pequeños hematomas en los sitios de administración.

El dispositivo es mucho más complicado y engorroso en comparación con los demás sistemas tradicionales

Es muy costoso

Los efectos secundarios de la insulina

El uso de insulina inyectada aun siendo de tipo humano, inevitablemente causa la formación de anticuerpos resistentes a la misma en su organismo. Estos parecen no afectar la cantidad de insulina que el cuerpo necesita, pero por lo general ocasionan una prolongación de los tiempos normales de acción de la hormona, esto genera condiciones favorables y desfavorables:

-El primero protege contra la cetoacidosis (estado metabólico extremo causado por la deficiencia de insulina) si la  administración por alguna causa se retrasa.

-El segundo, aumenta el peligro de una hipoglucemia.

¿Cuál insulina se debe utilizar y en qué cantidad?

Para los pacientes diabéticos, la cantidad terapéutica de insulina depende de varios factores:

  • La edad.
  • El peso.
  • El movimiento.
  • La actividad funcional de las células Beta del páncreas.
  • La cantidad de alimento asimilado durante el día.

Lo normal es usar tantas unidades de insulina al día como el peso del individuo, sin embargo esta indicación, así como la combinación de diferentes preparaciones de insulina, depende de la opción recomendada por el médico tratante.

Por lo general se trata de imitar el comportamiento fisiológico de la insulinemia de una persona sana caracterizada por un nivel «basal» (nivel de insulina en la sangre cuando el páncreas no está siendo estimulado) y por picos durante las comidas.  Esta tendencia se intenta reproducir lo más similar posible combinando insulina de acción rápida (para controlar el aumento de los niveles de azúcar en la sangre posprandial, con inyección justo antes de cada comida) con insulina de acción lenta (para el control de la producción de glucosa en ayunas).

La colaboración del paciente es fundamental, no importa el esquema implementado, este debe:

  • Aprender a inyectar insulina, la forma en que se realiza la misma es importante para un buen control glucémico.
  • Enfrentar las emergencias
  • Respetar el patrón o esquema
  • Monitorear la glucosa en la sangre cada día
  • Tener en cuenta los cambios, informando a su médico cualquier síntoma de hipoglucemia, hiperglucemia o modificaciones en los hábitos de comportamiento. (Ver Articulo: Glibenclamida )

Insulina

Los aditivos en la insulina

Cualquier tipo de insulina tiene componentes adicionales, estos son los encargados de impedir el desarrollo y proliferación de bacterias y además ayudan a conservar un equilibrio neutral entre ácidos y bases. Las insulinas de acción intermedia y prolongada contienen también algunos  ingredientes que prolongan su acción. Son muy extraños  los casos donde los aditivos pueden originar una reacción alérgica.

Almacenamiento de insulina

Esta preparación requiere ciertos cuidados a la hora de su conservación y almacenamiento, evitando que pierda o altere sus cualidades y características naturales. Entre estas medidas están:

  • En casa, los frascos de insulina que están en uso pueden almacenarse fuera del refrigerador. Administrar el medicamento a temperatura ambiente, es menos doloroso que cuando está a bajas temperaturas.
  • La medicina de reserva debe mantenerse en la nevera entre + 4 ° C y + 8 ° C.
  • Nunca se debe congelar la insulina.
  • En caso de un viaje largo, es aconsejable seguir las siguientes recomendaciones:
  • Llevar las insulinas de repuesto en bolsas frías si es posible.
  • El vial de insulina en uso no requiere refrigeración
  • Nunca deje la insulina al sol o temperaturas bajo cero
  • Si viaja en avión, lleve sus medicinas con usted, para evitar los cambios bruscos en la temperatura a grandes latitudes y la perdida en caso de que se extravíe  el equipaje,.
  • Si cree que la insulina puede haber sido alterada por la exposición a  temperaturas extremas, es mejor desecharla y no mantener la duda

Síntomas de una sobredosis de insulina

  • Fatiga o cansancio
  • Irritabilidad
  • Mucha hambre
  • Ansiedad
  • Confusión
  • Sudoración fría
  •  Temblores en las manos

Es importante tener presente que una disminución excesiva en la glucosa puede provocar  convulsiones y hacerte perder la conciencia (desvanecimiento). Por lo tanto si presentas síntomas de hipoglucemia, debes tomar las siguientes previsiones:

  • Ante todo chequea tus niveles de glucosa. Debe estar por encima de los 70 mg/dl, si no es así, actúa.
  • Ingiere un dulce o carbohidratos: funciona media taza de fruta o un caramelo.
  • Trata de relajarte y luego de quince o veinte minutos, revisa nuevamente tu glucosa.
  • Si aún está baja, debes comer o beber algo que eleve los niveles de glucosa rápidamente. Si realizando todo esto, aún te sientes mal, acude lo mas pronto posible al médico. (Ver Articulo: Almagato)

Insulina

Hiperinsulinemia

Generalidad

La  hiperinsulinemia es el exceso de insulina en la sangre, reflejado en las pruebas de química sanguínea. Esta condición, no necesariamente constituye una enfermedad, ocurre normalmente en las personas que padecen diabetes mellitus tipo II o aquellas que han desarrollado una forma de resistencia a la insulina. La hiperinsulinemia se asocia comúnmente con el síndrome metabólico.

Causas

Debido a factores congénitos o adquiridos las células pueden tornarse menos sensibles a la insulina, esto se puede denominar resistencia a la insulina. Muy aparte de las muchas causas que pueden producirlo, en las etapas iniciales esta condición puede determinar la hiperinsulinemia.

El páncreas trata de compensar la poca sensibilidad de las células aumentando la síntesis y liberación de la hormona; si la afección se vuelve crónica,  el exceso de actividad del  páncreas y los efectos perjudiciales de la hiperinsulinemia sobre la célula, causan una disminución en la función de la misma que consiste en producir insulina y  además la aparición de hiperglucemia en ayunas. Es cuando se habla de la aparición de la diabetes mellitus en muchos casos.

En casos muy extraños y particulares la hiperinsulinemia puede ser causada por un tumor que afecta  las células responsables de la producción de insulina (insulinoma), o por la presencia de un número excesivo de tales células (nesidioblastosis).

Una hiperinsulinemia aguda,  normalmente de corto plazo y transitoria, puede ser ocasionada por el consumo excesivo de insulina o azúcares.

Resistencia a la Insulina

Generalidad

Hablamos de resistencia a la insulina cuando las células del cuerpo disminuyen su sensibilidad a la acción de la misma. Recordemos que la insulina es una hormona que permite el acceso de la glucosa de la sangre a las células, evitando que su concentración sanguínea (glucemia) aumente demasiado.

No todas nuestras células necesitan insulina para absorber la glucosa; sin embargo, la hormona es imprescindible para los músculos y el tejido adiposo o tejido graso ( comúnmente llamado grasa corporal), que por sí solo representa alrededor del 60% de la masa corporal.

Intentando responder a la resistencia a la insulina, el organismo utiliza un mecanismo compensatorio: incrementar la liberación de insulina; entonces ocurriría una hiperinsulinemia o altos niveles de esta hormona en la sangre. En las etapas iniciales este mecanismo es capaz de mantener los niveles normales de azúcar en la sangre, pero en una etapa avanzada, las células pancreáticas encargadas  de la elaboración de insulina no pueden adaptar su síntesis y se deterioran; esto daría como  resultado un aumento en la glucemia posprandial.

En la fase final, la reducción de la concentración plasmática de insulina, debido al deterioro progresivo de las células beta pancreáticas, determina la aparición de hiperglucemia incluso en ayunas. Es común que la resistencia a la insulina suele ser una antesala de la diabetes.

En resumen, la resistencia a la insulina determina:

-Un aumento en la hidrólisis de triglicéridos en el tejido adiposo, con un aumento de ácidos grasos en el plasma

-Una disminución en la captación de glucosa a nivel muscular, disminuyendo de manera importante las reservas de glucógeno

-Una mayor síntesis hepática de glucosa en respuesta a la mayor concentración de ácidos grasos en la sangre y la desaparición de los procesos que la bloquean; por lo que se muestra un aumento en los niveles de glucemia en ayunas.

La hiperinsulinemia compensatoria hace que la célula beta no esté en la capacidad de activar todos los mecanismos moleculares necesarios para su buen funcionamiento y supervivencia normal. Las células pancreáticas disminuidas y afectadas, no pueden realizar eficientemente  la síntesis de insulina, situación que abre las puertas a la diabetes mellitus tipo 2.

El tejido muscular es el sitio donde la resistencia periférica a la insulina se hace presente; sin embargo, cuando se realizan  actividades físicas, este tejido pierde su dependencia a la insulina y la glucosa entra en las células musculares, aun con los niveles insulínicos muy bajos. (Ver Articulo:Pargeverina)

Causas

Las causas de la resistencia a la insulina son numerosas:

  1. La resistencia a la insulina puede ser causada por factores hormonales: una síntesis excesiva de hormonas con efectos contrainsulares (encargadas de la disminución en la concentración de insulina en la sangre), entre las que encontramos: la adrenalina, el cortisol y el glucagón; todas capaces de antagonizar la acción de la insulina, para determinar la resistencia a la insulina cuando está presente en exceso.
  2. El componente hereditario inevitable en la mayoría de los casos.
  3. Patologías y condiciones tales como:
  • La hipertensión
  • La obesidad (especialmente abdominal)
  • Embarazo
  • Hígado graso
  • Síndrome metabólico
  • Uso de esteroides anabólicos
  • Aterosclerosis
  • Síndrome de ovario poliquístico
  • Hiperandrogenismo (niveles excesivos de andrógenos)
  • Dislipidemia (valores altos de colesterol, triglicérido  y LDL están asociados con una cantidad reducida de colesterol HDL).

Todas esta condiciones, asociadas con el temido componente genético, también representan posibles causas y/o consecuencias de la resistencia a la insulina y son importantes para su diagnóstico.

Diagnóstico

Sin recurrir a los exámenes de investigación específicos, muy caros y en oportunidades limitados, las concentraciones plasmáticas de glucosa e insulina en ayunas se evalúan en la práctica clínica. Se puede implementar la curva glucémica clásica, que en presencia de resistencia a la insulina tiene un curso relativamente normal, excepto que después de varias horas presenta  una disminución rápida del azúcar en la sangre, causado por la hiperinsulinemia.

Tratamiento

El tratamiento para la resistencia a la insulina es la práctica de actividad física regular, combinada con la pérdida de peso si es el caso y la adopción de una dieta basada en la moderación calórica y el consumo de alimentos con un índice glucémico bajo.

También son útiles los medicamentos capaces de reducir o ralentizar la absorción intestinal de azúcares (suplementos de acarbosa , fibra de glucomanano y el psyllium). Algunos fármacos empleados para el tratamiento de la diabetes, como la metformina, también han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la resistencia a la insulina, sin embargo y como se ha comentado anteriormente es muy importante ajustar antes que nada la dieta y los niveles de actividad física, empleando la terapia farmacológica sólo cuando los cambios en el estilo de vida no sean suficientes. (Ver Articulo: Clorpropamida )

Glucomanano

La diabetes y el alcohol

El consumo de alcohol puede desencadenar  serias reacciones por descensos en los niveles de azúcar en la sangre, sobre todo si toma insulina o algún tipo de fármaco oral para la diabetes que estimulan la liberación de insulina en el páncreas. Además el alcohol también puede agravar otras afecciones que pueda tener, como por ejemplo:

  • El daño a los nervios ocasionado por la diabetes
  • La enfermedad ocular diabética
  • Altos niveles de triglicéridos en la sangre

Si  el paciente está tratando la diabetes sólo con terapia de  dieta y ejercicio, el consumo de alcohol  puede aumentar el riesgo de presentar los niveles de azúcar muy bajos en la sangre. Si su tratamiento para la diabetes incluye insulina o algún tipo de píldoras el beber alcohol puede generar reacciones aún más serias que la hipoglucemia.

Comúnmente el hígado segrega glucosa para mantener los niveles de azúcar en sangre, pero al ingerir alcohol, el hígado se ocupa en su descomposición y descuida la liberación de la glucosa hacia el torrente sanguíneo. Esto acelera el descenso en los niveles de azúcar en la sangre, mucho más si no ha ingerido alimentos.

Procesar un trago de alcohol a nivel hepático  demora entre una hora u hora y media, durante este lapso de tiempo el riesgo de una hipoglucemia es bastante alto. Así que mientras mas tome, mayor tiempo de exposición tendrá; mientras más consumo de alcohol mayor será el riesgo de una baja de azúcar en la sangre muy severa y peligrosa.

El alcohol es un elemento tóxico y perjudicial  para las células del organismo, además se debe tomar en cuenta que el posible abuso puede propiciar en el que lo consume una dependencia física  y psicológica. Estas afirmaciones deberían ser suficientes y bastar para comprender que el alcohol etílico no es inofensivo y aunque es un elemento bastante común y frecuente en la dieta de los adultos, no es  esencial, ni  nutriente, ni saludable.

Si aún así, elige tomar alcohol, es importante beber moderadamente. Limite su consumo a una medida por día para las mujeres, y  dos medidas por día para los hombres. Además siga estos consejos de seguridad:

  • Conozca los síntomas de una baja de azúcar en sangre (hipoglucemia) e informe a sus acompañantes que hacer si se presenta una emergencia medica.
  • Debe utilizar un brazalete  de alerta médica en todo momento.
  • Mantenga a la mano una  fuente de carbohidratos en caso que sufra una baja de azúcar.
  • Controle sus niveles de  azúcar en la sangre constantemente. Recuerde que los efectos del alcohol pueden hacer que los síntomas de una baja de azúcar en la sangre pasen desapercibidos.
  • Las inyecciones de glucagón no funcionan con efectividad para elevar el azúcar en sangre, cuando ocurre una hipoglucemia  severa,  ya que la hormona glucagón estimula al hígado para que libere glucosa, y el alcohol no permite ese proceso.
  • Si está realizando actividades físicas y combina ejercicio con alcohol, el riesgo de un descenso de azúcar en la sangre es aún mayor. Es imprescindible un control constante de los niveles de azúcar en sangre. Consuma una porción pequeña de carbohidratos para evitar una baja de azúcar

Como se mencionó anteriormente el alcohol tiene muchas calorías y pocos nutrientes, son las comúnmente llamadas calorías vacías. Aunado a esto el hígado al descomponer el alcohol, lo transforma en grasas; lo que se traduce en un aumento de peso,  significa que beber alcohol puede hacer que gane peso; este posee casi la misma cantidad de calorías que la grasas. La ingesta de alcohol también puede elevar los niveles de triglicéridos en la sangre, lo que aumenta peligrosamente el riesgo de una enfermedad cardíaca.

Si  sus objetivos son el control de los niveles de azúcar, disminución del peso corporal y mejorar o mantener la salud cardíaca, tenga estas recomendaciones muy presentes:

  • Evite el consumo de alcohol para evitar la ingesta de calorías vacías, que no benefician para nada.
  • Evite las mezclas ricas en calorías y carbohidratos, como las gaseosas comunes, jugos y agua tónica. Si desea tanto tomarlas, escoja jugos y gaseosas dietéticas, agua tónica dietética, soda y  agua gasificada
  • Elija cerveza ligera en vez de cerveza común, ya que estas no poseen casi alcohol y son bajas en calorías .
  • Escoge los vinos secos, obvia los espumantes, vinos para postres, vinos dulces y refrescos a base de vino.

Actividad física  y ejercicio

Para las personas que padecen de diabetes, la actividad física es muy beneficiosa,  pero no se puede perder de vista que esta debe practicarse estableciendo como prioridad la seguridad. En este articulo presentamos algunas sugerencia en cuanto a las rutinas de ejercicio y actividades físicas, sin embargo, el profesional del área debe establecer  su régimen de actividad y ejercicio personales, con las respectivas recomendaciones según sus necesidades y características individuales.

Beneficios de las actividades físicas

Realizar actividades como caminatas, natación, baile, etc.,  entre cuatro y siete veces a la semana, mínimo 30 minutos aporta a la salud una gran cantidad de beneficios, pues nuestro cuerpo se ejercita y nuestra mente se libera de estrés, encontrando un momento de sano esparcimiento. Entre los beneficios que podemos destacar están:

  • Baja las concentraciones de azúcar en la sangre.
  • Pérdida de peso
  • Mejora la sensibilidad a la insulina, lo que significa que esta funcionara mejor.
  • Ayuda en la disminución de la grasa corporal.
  • Tonifica los músculos.
  • Disminuye de manera importante el riesgo de enfermedad cardíaca.
  • Favorece la circulación.
  • Permite conservar y mantener la masa ósea.
  • Reduce de manera importante el estrés
  • Mejora la calidad de vida del paciente

Es importante verificar con su médico tratante si requiere un ajuste en su medicación para la diabetes o en la dosis de insulina, evitando que el azúcar en la sangre baje demasiado.

¿Cómo comenzar un plan de ejercicios?

Iniciar un programa de ejercicio por primera vez o regresar a esta rutina después de mucho tiempo puede ser un desafío difícil de enfrentar, sobre todo cuando el ritmo de vida actual y la rutina diaria no dejan mucho espacio para ocuparnos de nuestra salud. Sin embargo, así como nuestra jornada de trabajo y encargarse de la familia son responsabilidades ineludibles e importantes, nuestra salud también lo es. Debemos comprender que nuestra salud es una prioridad, porque cuando estamos sanos, fuertes y activos, llevar a cabo otras actividades y cumplir con todas las responsabilidades es más fácil y llevadero.

Está muy claro todos los beneficios que el ejercicio aporta a nuestra salud, por lo que es importante diseñar un plan que funcione para usted, encaje en su rutina y no le genere más estrés del que quizás ya tiene.

El ejercicio podemos definirlo como una actividad que permite a su cuerpo moverse, no necesariamente debe realizarse el gimnasio. Una actividad física, cualquiera, por muy sencilla que parezca es buena para mejorar la salud y controlar la diabetes. Comience a ejercitarse en un nivel que no sea forzado, mientras le sea cómodo mejor, sin embargo debe incrementar progresivamente  los niveles de actividad.

Algunos consejos para iniciar:

Disminuya el tiempo que dedica a actividades sedentarias: el tiempo que pasa viendo la televisión, en la computadora o el teléfono.

Realice ejercicios de estiramiento o elevaciones de piernas en casa

Use más seguido las escaleras, puede comenzar bajando del ascensor unos pisos antes de su destino y termine el recorrido por las escaleras.

Salir a pie o en bicicleta unas cuantas veces a la semana es ideal.

No estacione el auto tan cerca de su destino, por ejemplo en el otro extremo del estacionamiento.

Baje del autobús un poco antes y camine trechos cortos.

Si es posible camine después de la cena si va acompañado mucho mejor.

Camine por los centros comerciales antes de comprar o ir al banco.

Programe actividades al aire libre con su familia.

Recuerde que solo su médico tratante puede ayudarle a encontrar el tipo de insulina apto para sus necesidades y su estilo de vida. No se automedique.

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