≡ Menu




Daptomicina: Nombre comercial, farmacocinética, posología y más

Para hablar de un antibiótico se debe hacer, aunque sea en forma breve, referencia a las bacterias, pues ellas son la causa de la necesidad de un tratamiento con ese género de fármaco. La Daptomicina es un medicamentos de este tipo, cuya utilidad en infecciones de alta envergadura está suficientemente demostrada.

 ¿Qué son Bacterias?

Agentes causantes de muchas enfermedades y también de beneficios en la vida humana, son organismos microscópicos, unicelulares, desprovistos de mitocondrias, cloroplastos, núcleo diferenciado o clorofila, características específicas de una célula procariota: (pro = falso, karion = núcleo); poseen un solo cromosoma, se multiplican por división celular sencilla o por espora y dispuestas en diferentes ambientes, únicamente se pueden ver con la ayuda de un microscopio.

La etimología de su nombre proviene del término griego “bastoncillo” y siendo el ser más pequeño, simple y prolífero que existe, puede provocar no sólo enfermedades, sino también fermentaciones o putrefacción entre los seres vivos o materias orgánicas.

Pertenecen al reino de las moneras (término sustituido por procariota),  su estilo de vida es bastante amplio ya que pueden subsistir en materia orgánica, animales, plantas y agua, y por su aspecto pueden ser desnudas o en una cápsula gelatinosa, solas o en grupos y estar formada por cilios o flagelos.

Las bacterias son vitales en la existencia del planeta, pues a ellas se debe la gran mayoría de las funciones esenciales de los ecosistemas ya que provocan la transformación de sustancias inorgánicas en orgánicas y viceversa, son influyentes en la pulverización de plantas y animales muertos y por sus efectos químicos y la función que desempeñan en la diseminación de enfermedades, son tanto valiosas como perjudiciales para el ser humano.

Son abundantes y variadas, lo que permite su existencia en altas y bajas temperaturas, ausencia y abundancia de oxígeno, grandes profundidades marinas y demás ambientes característicos del planeta.

Están clasificadas por su pared celular en Gram positivas (fijan el violeta de genciana en la pared celular por no tener la capa de lipopolisacárido)  y Gram negativas (no fijan el violeta de genciana, porque si tienen la capa de lipopolisacáridos); por su forma en bacilos, cocos, helicoidales y cocobacilos; por su fuente de alimentación: en autótrofas y heterótrofas, por su respiración celular: en aerobias, anaerobias. acultativas, microaerófilas y por la temperatura en la que se desarrollan: psicrófilas, mesófilas, termófilas e hipertermófilas.

La gran mayoría de las bacterias no son perjudiciales para el ser humano, cuyo organismo cuenta con más de estos microorganismo bacterianos (sobre todo en la piel y el tracto digestivo), que con células humanas, pero también posee un sistema inmunológico cuyo efecto protector trabaja muy eficientemente en la transformación de muchas de ellas de perjudiciales a inofensivas o beneficiosas.

Streptococos, Bacteroides y Lactobacillus, por ejemplo, son buenos huéspedes del intestino, ya que sintetizan para el hombre vitamina K, vitamina B12 y tiamina (muy importantes para la vida), como agradecimiento al sustento y alojamiento que reciben.

Sin embargo (aunque son las menos), el cuerpo humano también aloja bacterias patógenas, entes generadores de enfermedades, que cuando ingresan al organismo y se alojan sobre todo en las vías respiratorias, causan infecciones y trastornos de salud, que en muchas ocasiones, si no se atienden a tiempo, pueden generar la muerte.

Contra éstas, tenemos las que actúan como escudo protector, que al invadir el cuerpo y no dejar lugares libres en el mismo, impiden el ingreso de bacilos infecciosos y dañinos, y a la vez nos defienden contra sus agresiones.

Sin embargo, tomando en cuenta la falta de alternativas antibióticas existentes en la actualidad para combatir infecciones causadas por bacterias, se ha producido una generación de ellas muy resistentes a dichos fármacos, lo que disminuye significativamente las opciones de tratamiento.

Las enfermedades más comunes causadas por bacterias patógenas son:

ENFERMEDAD BACTERIA
Úlcera y gastritis Helicobacter pylori
Intoxicaciones alimentarias Salmonella e Escherichia coli (E,coli)
Meningitis Neisseria meningitidis
Gonorrea Neisseria gonorrhoeae o gonococo
Forúnculos, abscesos, infecciones de heridas, neumonía, endocarditis y osteomielitis, Staphylococcus aureus
Neumonía e infecciones de oído y garganta Estreptocócicas
Celulitis infecciosa Estreptococos y estafilococos
Impétigo Staphylococcus aureus o el streptococcus pyogenes

Mención especial hay que hacer de las bacterias Staphylococcus aureus gérmenes alojados en la piel o  la nariz cuyas infecciones varían de leves a mortales, que pueden presentar esos cambios cuando estos microorganismos invaden el torrente sanguíneo, las articulaciones, los huesos, los pulmones o el corazón, logrando infectar cualquier parte del cuerpo.

Origen 

No podemos dejar de referirnos a quien debemos el descubrimiento de las bacterias ya que gracias a él se lograron grandes avances para el futuro de la humanidad.

Nos referimos a Anton van Leeuwenhoek (24/10/1632 – 26/08/1723) denominado como el padre de la microbiología, quien a raíz del trabajo que realizaba en una tienda de telas y tejidos vio por primera vez un microscopio simple formado por una pequeña lupa puesta en un soporte, lo que despertó su curiosidad por el funcionamiento del aparato la cual posteriormente se transformó en obsesión.

Debido a esto y después de muchos experimentos con el vidrio, logró un método para fijar las lentes biconvexas que hasta el presente se conoce como el mayor avance de los microscopios y que además de servirle para trabajar con las telas le fue de gran utilidad para sus investigaciones y descubrimientos, lo que a su vez sirvió para cambiar el rumbo de la microbiología.

Sin embargo, el hallazgo de la primera bacteria que se conoce lo hizo van Leeuwenhoek en 1764, con uno de los microscopios de lente simple de su propia creación, donde pudo ver microorganismos en una gota del agua de un lago (en la que no se notaban signos de vida aparentes) a los que llamó “pequeños animales” y los que tiempo después fueron nombrados bacterias.

Por carecer de estudios universitarios, fue excluido de la comunidad científica de su tiempo, pero posteriormente y debido a toda una vida dedicada a la investigación y a la ciencia donde se le considera el precursor de la biología celular, la microbiología y la biología experimental, en 1680 fue invitado por la Sociedad Real de Londres y posteriormente por la Academia de Ciencias de París a integrarse a ellas.

Otro de los merecidos reconocimientos que recibió en 1877, fue que la Real Academia Neerlandesa de las Artes y la Ciencia creó en su honor la Medalla Leeuwenhoek, la cual se le otorga cada diez años al científico cuyo aporte a la microbiología haya sido significativo,.

En algún momento de su vida escribió lo siguiente:

 “Siempre que descubrí algo notable, he pensado que era mi deber dejar mi descubrimiento en papel, para que todas las personas ingeniosas pudieran ser informados de ello.” Anton van Leeuwenhoek.

La primera observación de bacterias que hizo este valioso científico aficionado, fue de una muestra tomada de los dientes.

Utilidad de las bacterias

Así como existen bacterias perjudiciales para los seres vivos como son las patógenas, hay también una gran cantidad de estos microorganismos sumamente útiles para los seres vivos y especialmente para el hombre.

Entre estas últimas podemos señalar las que como flora normal se encuentran presentes en algunas zonas del cuerpo humano, como el tubo digestivo donde ayudan a degradar los alimentos digeridos.

También están las utilizadas por la biotecnología con el fin de aprovechar sistemas biológicos naturales para la obtención de productos beneficiosos para la humanidad como son los alimentos y las proteínas usadas como vacunas o drogas para la cura de algunas enfermedades

Otras bacterias son aplicadas a la ingeniería genética (parte de la biotecnología), que se basa en la modificación de las características hereditarias de un organismo alterando su material genético para que las bacterias o virus aumenten la síntesis de compuestos, formen compuestos nuevos o se adapten a medios diferentes.

Están las que sirven para la producción de antibióticos y las que transforman genéticamente especies para generar insulina.

Las ecológicas activas que ayudan para el tratamiento de aguas residuales y la liberación de los ríos de los excesos de materia orgánica eliminados por las fábricas.

Hay también las que colaboran con la fermentación láctica, ampliamente aprovechadas por la industria para la elaboración de una buena cantidad de derivados lácteos, la fermentación alcohólica para bebidas es este tipo y la fermentación acética para producir vinagre, ácidos acético y cítrico y acetona, etc.

La cosmetología es otra de las empresas que se benefician con el uso de bacterias específicas mejoradas para producir proteínas y péptidos e ingredientes antiarrugas y antioxidantes.

Están también las que se pueden emplear para eliminar elementos tóxicos como organoclorados o los insecticidas, ya que tienen la propiedad de cambiar un compuesto en otro (alto poder de bioconversión) de utilidad para el hombre.

Después de un breve paso por el mundo de las bacterias, existe otro temas que no se puede obviar al escribir sobre un antibiótico específico y es el de los antibióticos en general, para tener una idea tanto de su procedencia, como del sitio que ocupa dentro de los mismos.

¿Qué son los antibióticos?

Aún cuando nuestro propio sistema inmunológico, puede destruir muchas bacterias sin el uso de antibióticos, cuando aquellas son demasiadas o no pueden ser destruidas por el sistema, se nos hace necesario tomar antibióticos.

Se denomina antibiótico (del griego anti = contra y biótico = vida) cualquier sustancia química producida bien por un ser vivo o también por un derivado sintético, que puede inhibir o eliminar organismos infecciosos como bacterias, algunos hongos y parásitos dañinos. Poseen toxicidad selectiva, al ser mas superiores para los microorganismos invasores, que para los animales o las personas que los albergan.

Normalmente son utilizados en medicina humana, veterinaria y horticultura para el tratamiento de infecciones provocadas por bacterias, colaborando con las defensas del afectado hasta que el propio sistema inmunológico responde suficientemente para controlar una infección.

Técnicamente, se puede definir a un antibiótico como una sustancia secretada por un microorganismo, con capacidad de afectar a otros de su especie.

No deben administrarse para la cura de enfermedades causadas por virus como la gripe, el resfriado común, la tos, congestión nasal, infecciones de oído o el dolor de garganta, porque este tipo de afecciones suelen desaparecer solas, en ellas los antibióticos además de no tienen ninguna utilidad y lo que pueden hacer es lograr la eliminación de bacterias beneficiosas para el cuerpo.

Hay que acotar también, que no se debe abusar del consumo frecuente de estos fármacos, porque eso puede generar inmunidad en algunos de estos microorganismos, produciendo lo que se  designa como “resistencia a los antibióticos”.

Originalmente, antes de que fueran descubiertos estos medicamentos, los enfermos eran tratados con compuestos de mercurio que funcionaban en algunos aspectos pero no para eliminar la fiebre, misma que siempre ha sido tanto detector como mecanismo de defensa contra infecciones bacterianas y virales.

Algunas de las primeras investigaciones para producir agentes combativos de estos microorganismos las inician los siguientes científicos:

El prestigioso químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur con su descubrimiento de las bacterias saprófitas (que viven de los desechos de otras) que podían servir para combatir el ántrax,.

El bacteriólogo alemán Rudolph Von Emmerich, quien aisló en un tubo de ensayo una fórmula que podía destruir las bacterias causantes del cólera y la difteria, pero que al no poder crear una medicina a partir de ésta, no tuvo mayor relevancia para la humanidad.

Paul Ehrlich, quien en 1909 sintetizó el compuesto 606, combinación de varias sustancias que sirvió para el tratamiento de la sífilis cuyas críticas y efectos adversos lo condujeron a la creación del compuesto 914 que fue más tolerado.

Sin embargo es Alexander Fleming científico británico quien en 1928, descubrió el primero, el más conocido y más importante de los antibióticos: la Penicilina, considerada pionera de este tipo de medicamentos al demostrar, en su época, suma eficiencia en el tratamiento de infecciones como la neumonía y la tuberculosis, siendo su producción a partir de hongos, la primera aplicación de la biotecnología a la industria farmacéutica.

En sus investigaciones, Fleming notó que una de las bacterias (staphylococcus aureus) con la que experimentaba era destruida por un hongo que se había formado de la descomposición de ciertas sustancias y al advertir que las bacterias que lo rodeaban estaban muertas, aisló la sustancia del referido hongo llamándola “Penicilina” y al hongo lo llamó Penicillium Notatum.

La comunidad científica de la época no le dio a este descubrimiento la importancia que debió haber tenido, pero hoy en día la penicilina es considerada como uno de los más importantes integrantes de la farmacología y medicina modernas, al demostrar su eficacia en la cura de enfermedades infecciosas como la pulmonía, el tétanos, la escarlatina, etc.

El bioquímico estadounidense Selman Abraham Waksman y un grupo de sus estudiantes en la década 1940-1950 determinaron que en el suelo se destruían bacterias como la de la tuberculosis y desarrollaron técnicas de análisis de suelos para crear sustancias efectivas en la eliminación de bacterias.

Este mismo equipo, durante igual período de tiempo logró nueve antibióticos más, entre ellos la Estreptomicina, que descubierta por Albert Schatsz, (estudiante de Waksman) es considerada el segundo antibiótico más importante, por su carácter selectivo al ser activa tanto contra bacterias Grampositivas como con Gramnegtivas; es desarrollada a partir de un grupo de gérmenes denominados Streptomyces, y su logro más importante fue la curación de la tuberculosis pulmonar.

Originalmente se consideraban antibióticos sólo los compuestos procedentes de las investigaciones relacionadas con hongos o bacterias tóxicas para otros bacilos, pero hoy existen los llamados semi-sintéticos que son extraídos de microbios y luego mejorados en los laboratorios, como la ampicilina que nace de la modificación química de la penicilina, y los sintéticos como la tobramicina.

Hoy en día existen otros tipos de este medicamento como son la amoxicilina, cefalosporina, bencilpenicilina, etc. utilizados de acuerdo al tipo de infección de cada paciente y las sulfamidas fabricadas completamente en laboratorios, a las que se les da el nombre de “antibióticos sintéticos”.

Tipos de antibióticos

De acuerdo a su actuación, los antibióticos pueden ser clasificados en antibióticos de bajo espectro, que solo atacan un tipo de bacteria y los de amplio espectro que atacan varios tipos de bacterias.

Por su poder de acción contra las bacterias pueden ser bactericidas que eliminan bacterias y bacteriostáticos que bloquean tanto el crecimiento como la multiplicación de bacilos perjudiciales.

Algunas familias de antibióticos y su utilidad serían las siguientes:

Los Macrólidos como la azitromicina y la eritromicina tan eficientes para las mismas infecciones que combaten la penicilina y la doxiciclina y pueden ser administradas tanto a los alérgicos a la penicilina como la mujeres embarazadas o que estén lactando.

Las Penicilinas entre las que tenemos la amoxicilina, la ampicilina, la bencilpenicilina, la dicloxacilina y otras, que son efectivas en varias clases de infección, pueden ser ingeridas o inyectadas, son de fácil acceso, tienen muy pocos efectos secundarios y se les pueden prescribir a mujeres en estado de gravidez o que estén amamantando.

Los Aminoglucósidos, como la gentamicina, amikacina, neomicina, tobramicina, etc. potentes y eficaces antibióticos pero con efectos secundarios generalmente graves como daño al oído y a los riñones; disponible solo inyectable y no recomendables en mujeres embarazadas o que estén lactando.

Las Cefalosporinas entre las que se encuentran la cefalexina, cefixima, ceftriaxona y otras, que no son muy fáciles de encontrar, pero también son potentes para tratar infecciones cuyos microorganismos se han vuelto resistentes a otros antibióticos. Tienen pocos efectos secundarios y pueden ser prescritos sin peligro a embarazadas o féminas que estén lactando.

En resumen, este tipo de medicamento, debe actuar contra el organismo contaminante más probable pero en ningún caso contra todos los patógenos que producen infección. Un cultivo de pus o de sangre puede dar al médico la orientación correcta para prescribir el antibiótico adecuado, pues la utilidad de estos tratamientos no solo depende de una selección adecuada del fármaco, sino también del régimen de dosis utilizado.

Seguidamente, haremos referencia a uno de los integrantes de este grupo de antibiótico la Daptomicina, su utilidad y los beneficios de su aplicación.

¿Qué es Daptomicina?

Nombre genérico: Daptomicina.

Nombre comercial: Cubicin 350 mg. polvo para solución inyectable y para perfusión,

Cubicin 500 mg. polvo para solución inyectable y para perfusión.

Grupo Terapéutico: Antibacterianos para uso sistémico. Otros antibacterianos.

Código: ATC: J01XX09.

Vía de administración: Intravenosa.

Tipo de dispensación: Uso hospitalario. Con receta médica.

Vía de registro: centralizado

Condiciones de conservación: Refrigeración (2-8°C); proteger de la luz.

La mayoría de las infecciones en la piel y partes blandas son establecidas por el compromiso de tejidos profundos como las fascias (tejido conectivo fibroso que rodea el cuerpo) y los músculos, pero también puede tratarse de pacientes que sufren enfermedades como obesidad, diabetes, alcoholismo o adicción a las drogas inyectadas en las venas, donde la respuesta inmunitaria es alterada.

Los antibióticos tradicionales han perdido gran parte de su efectividad terapéutica, debido a la aparición de microorganismos patógenos multiresistentes a la acción microbiana, lo que ha planteado la necesidad de desarrollar nuevas fuentes de sustancias antimicrobianas, entre los que se encuentra el grupo de los lipopéptidos, que incluye antibióticos de origen natural y de naturaleza semi-sintética.

Estos microbicidas al hacer contacto con la célula bacteriana, se introducen en la doble capa lipídica de la membrana, provocando una rápida despolarización de dicho órgano, lo que ocasiona fuerte pérdida de ión potásico, desorganiza los procesos plasmáticos de síntesis de ácidos nucléicos y proteínas y el resultado es la muerte de la célula bacteriana con una lisis celular insignificante.

La Daptomicina, sustancia de origen natural, elaborada por el actinomiceto Streptomyces roseosporus, se considera el representante más característico de los lipopéptidos cíclicos y ha demostrado una actividad bactericida muy eficiente contra gérmenes grampositivos, especialmente contra el denominado Staphylococcus aureus.

Es el medicamento por excelencia en procesos infecciosos de origen bacteriano, ocasionados por conjuntos de estafilococos resistentes a la meticilina y también a la vancomicina, microbicida ésta glico peptídica, considerada como fármaco de último recurso en infecciones como la endocarditis bacteriana (cuyo pronóstico muchas veces es letal), originada por estafilococos y donde no funcionan los antibióticos tradicionales.

Constituye una alternativa en el tratamiento de infecciones graves causadas en la piel, la circulación sanguínea, tejidos blandos del organismo y endocarditis infecciosa del lado derecho, por gérmenes Grampositivos: (Staphylococcus aureus) resistentes a la meticilina, pero que no tiene actividad bactericida sobre bacilos Gramnegativos.

Su acción antimicrobiana ha sido exitosa para disminuir las poblaciones de colonias de S. aureus en forma dependiente de la dosis, igualmente en modelos dinámicos como estáticos, así como ante concentraciones de calcio inferiores a las fisiológicas.

Estudios in vitro de simulación de concentraciones séricas de 60 mg/1 correspondientes al pico de dosis, demostraron la eficacia de la Daptomicina, que resultó mortal dentro de las 3 primeras horas, para el 99,9% de los microorganismos.

En estudios in vivo en ratas, su eficacia fue igual a la de vancomicina en el tratamiento de endocarditis infecciosa por S. aureus y su efecto postantibiótico pareció superior al de la penicilina, la gentamicina y la vancomicina.

Fue bien tolerada en ensayos clínicos en los cuales los efectos adversos más frecuentes   como náuseas, vómitos, diarrea, cefalea fueron catalogados de leves a moderados tomando en cuenta que el porcentaje de pacientes que debió abandonar el tratamiento por estos efectos, no fue diferente al de otros medicados con drogas habituales.

Farmacocinética

La Daptomicina tiene una farmacocinética lineal, no se acumula significativamente en voluntarios sanos y su vida media es de 8-9 h. Aún  cuando la dosis aprobada en adultos es 4-6 mg/kg/día por vía intravenosa, ha habido serie de casos que reportan uso de dosis altas del fármaco (8-10 mg/kg/día) sin mayor límite de toxicidad.

Su volumen de distribución es bajo (0,1)L/kg) y esto causa su concentración en un 90% principalmente en el plasma y líquido intersticial (fluido que baña el tejido celular), la que en estado de equilibrio se obtiene luego de la tercera dosis. Con  una fracción libre de aproximadamente el 8%, se une a proteínas plasmáticas en forma irreversible y no atraviesa las membranas celulares en personas sanas.

La Daptomicina no presenta interacciones con otros medicamentos que se metabolizan por el citocromo P-450, se excreta generalmente por vía renal con un aclaramiento de 4 a 7 ml/h/kg, y esto es causa de que la dosis debe ajustarse cuando se prescribe a pacientes con clearence de creatinina.

La Daptomicina no está indicada para el tratamiento de neumonías porque no traspasa en forma efectiva la barrera hematoencefálica por lo que es inactivada por el surfactante pulmonar, pero sí tiene buena penetración a tejidos blandos, vegetaciones valvulares y en las biopelículas.

Su uso tampoco ha sido autorizado en la medicina veterinaria, aunque existen experiencias sobre su aplicación a pequeños animales y a caballos.

Aún cuando lleva muchos años en el mercado farmacéutico, su primer registro por la FDA aparece a partir del año 2003.

Posología

La dosis recomendada de Daptomicina cuando los estafilococos afectan la piel y los tejidos blandos es de 4 mg/kg/diario por via endovenos de 7 a 14 días o hasta la desaparición de la infección. En pacientes con infecciones generales o sea bacteriemia por Staphylococcus aureus concurrente con endocarditis infecciosa del lado derecho o sin ella, la dosis diaria recomendada por vía endovenosa es de 6 mg/kg administradas una vez cada 24 horas de 2 a 6 semanas o hasta la remisión de los síntomas. En pacientes con aclaramiento de cretinina, se debe controlar la respuesta al tratamiento y la función renal.

En caso de sobredosis, si el paciente se ha desvanecido, convulsiona, presenta dificultad para respirar o no puede despertarse llamar a los servicios de emergencia en el 911, a una línea de ayuda de control de envenenamiento o trasladar al paciente al centro de salud más cercano.

Efectos Secundarios

Todos los antibacterianos (y la Daptomicina no es la excepción), presentan reacciones adversas a veces intensas y graves. Se debe informar al médico inmediatamente, si posterior a su administración se observan síntomas como inflamación de cara, cuello, garganta, ojos, lengua y labios, erupción cutánea, entumecimiento en manos y pies,, cualquier tipo de hormigueo, pérdida de la sensibilidad o dificultades de movimiento inusuales.

Otros síntomas que no se deben pasar por alto son: diarrea especialmente si presenta sangre o moco, si se vuelve grave o dura mucho; dolor de estómago, dificultad para conciliar el sueño o mantenerse dormido, dolores de cabeza y garganta, mareos, enrojecimiento, dolor o inflamación en el sitio de la inyección, mayor sudoración y aumento inusual de peso, etc.

daptomicina

También puede haber otros efectos más graves como fiebre o empeoramiento de la misma, tos, dificultad para respirar o tragar que pueden ser signos de deterioro de la función pulmonar raro pero grave, denominada neumonía eosinofílica. Del estado de sus pulmones, algo que debe ser comprobado por su médico, dependerá la continuación o no del tratamiento con Daptomicina.

Si se realizan pruebas de laboratorio para medir la capacidad de coagulación de la sangre y está en tratamiento con Daptomicina, puede que los resultados reflejen una mala coagulación que no exista, por lo que el médico debe ser informado de que está ingiriendo este fármaco.

Indicaciones de Daptomicina

Cubicin, forma comercial de la Daptomicina que como se dijo antes es activa frente a bacterias grampositivas, está indicado para el tratamiento de infecciones complicadas de piel y partes blandas en pacientes adultos y pediátricos, pacientes adultos con endocarditis infecciosas del lado derecho causada por Staphylococcus aureus, pacientes adultos y pediátricos con bacteriemia por Staphylococcus aureus.

Para el uso en pacientes adultos la bacteriemia debe estar asociada a EID o IPPBc. Para su uso en pacientes pediátricos la bacteriemia debe estar asociada a IPPBc. En caso de infecciones mixtas donde se crea que pueda haber bacterias gramneativas o algunos tipos de bacterias anaeróbicas, el Cubicín se debe administrar conjuntamente con agentes antibacterianos apropiados.

Contraindicaciones

Cubicin está específicamente contraindicado, cuando existe hipersensibilidad al principio activo o a algunos de sus excipientes.

Tampoco se debe administrar a pacientes pediátricos de menos de un año.

Es necesario recordar que este artículo es netamente informativo. Antes de ingerir este fármaco, se le aconseja consultar con su doctor o especialista de confianza.

Dejar Comentario